<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451</id><updated>2012-02-16T07:28:38.563-05:00</updated><category term='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><category term='Películas de época (No. 006)'/><category term='Cine y Música (No. 005)'/><category term='Boxeo (No. 007)'/><category term='Decadencia (No. 001)'/><category term='Atrapados (No. 003)'/><category term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Cahiers de DVD</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-1733763106873584516</id><published>2011-08-10T11:43:00.000-05:00</published><updated>2011-08-10T11:43:04.953-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boxeo (No. 007)'/><title type='text'>Raging Bull (Martin Scorsese)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;El toro salvaje&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394; font-size: x-large;"&gt;Luis Eduardo Reyes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20width=%22640%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/YiVOwxsa4OM?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/YiVOwxsa4OM?rel=0" width="500"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realización de “El Toro Salvaje” o “Raging Bull” tuvo rasgos casi milagrosos. Después del fracaso de taquilla de “New York, New York”, película en la que Scorsese había puesto toda su fe y todo su talento, el director italoamericano entró  en una depresión que disimuló con una juerga prolongada con sus amigos roqueros, que, por cierto, son algunos de los más importantes del mundo, como es de esperarse. Scorsese regresó a Estados Unidos y de inmediato se internó en una clínica para desintoxicarse de toda la droga consumida y, ahora sí; para vivir cara a cara la depresión. Por esos días conto con el apoyo de Isabella Rossellini, como se sabe, hija de los legendarios Ingrid Bergman y Roberto Rossellini ; dicho apoyo fue fundamental  así como lo fue el hecho de que se le apareciera en el hospital Robert de Niro para convencerlo de dirigir la historia de Jake La Motta. Los argumentos de De Niro fueron contundentes : “tengo que aumentar treinta kilos de peso, estoy en la edad límite para someter a mi cuerpo a semejante experiencia; además tú eres el único que la puede dirigir. De Niro, claro está, hablaba de una historia que guardaba características ideales para hacer un Scorsese: basada en hechos reales, el protagonista es un italoamericano, es un “perdedor” (a propósito del prejuicio estadounidense), tiene triunfo, derrota, romance, amores perdidos, además de muchos motivos de reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Los créditos de la película se presentan con caracteres blancos sobre un fondo negro que apabulla la pantalla, como anticipando una especie de oscuridad o ceguera, si se prefiere,  que se siente omnipresente durante toda la película, particularmente alrededor del protagonista. Desde la pantalla oscura se escuchan de manera tenue los acordes del “Intermezzo” de “Cavalleria Rusticana”, la obra más célebre del compositor italiano Pietro Mascagni.  La primera imagen que aparece  muestra al toro salvaje (aunque sin distinguirse de forma clara) en medio de una especie de bruma que domina la pantalla, propia de los escenarios de boxeo de la época; una alusión directa a un mundo turbio en el que, efectivamente, vemos a Jake La Motta batirse a punta de puños, enfrentando manipulaciones, decepciones y victorias. &lt;br /&gt;La imagen se muestra en ralentí con la música de Mascagni resaltando la estética evidente del boxeador que salta con su bata puesta, pero también resaltando un personaje cuya esencia no pareció identificar en sí mismo.  A la poesía de la imagen se le emparenta la música que como en la ópera, quiere resaltar lo que siempre será rescatable de un ser humano, aun  si se trata de un ambiente  y unos personajes cargados de violencia, esencia misma de ambas obras. Es un momento  que Scorsese muestra dándonos una especie de retrato de alguien que en su camino carga ilusiones de triunfo, fundamentado en el trabajo, en la disciplina, en todos aquellos argumentos y razones que cualquiera de los espectadores pudiera tener desde la óptica de su propia actividad. Se trata entonces de un persionaje que tiene para los espectadores motivos de identificación. Scorsese le canta a un personaje que nos va a conmover y que además será siempre él mismo, con todo y su manera poco clara de percibir la vida. El director logra en el espectador  una identificación con La Motta, aunque en ocasiones haya que entrar en conflicto con dicha identificación a raíz de los actos de violencia del protagonista como noquear a su esposa, pegarle al hermano, dando todo un deplorable espectáculo frente a unos niños atónitos. &lt;br /&gt;La historia es narrada alternando cada pelea de boxeo con sus luchas en la vida. Los conflictos con su primera esposa muestran una relación de distancia, fraguada por la indiferencia y el trato más que descortés de La Motta hacia ella, quien se refiere a su esposa en términos bastante peyorativos. Los inconvenientes de su vida sexual se tornan en el telón de fondo de los conflictos, lo cual es claro cuando desde la ventana que da a la calle, ella le grita: “maldito maricón afeminado”, como una alusión a una ausencia o, cuando menos, una escasez de vida sexual, que se explica durante la relación con Vikie, con quien se exita mutuamente, para después abandonar la práctica sexual so pretexto de cuidar el físico con miras a la próxima pelea. &lt;br /&gt;Vikie parece el oasis, el resplandor, la que provee la luz del verano, la que hace olvidar lo sódido de los ambientes en que Jake se desenvuelve, en el boxeo y, muy a su pesar, fuera de él. &lt;br /&gt;Es la reconciliación con Vikie la que hace que La Motta caiga en la cuenta de que su comportamiento no tiene razón de ser y que su esposa, además de amarlo, le es absolutamente leal. Es un momento de mucha tranquilidad para La Motta y a la vez de mucho disfrute tanto de estar con una esposa a  quien sí ama (si se quiere, a su manera) como de la vida familiar que construyó con ella; la paz que encontró parece definitiva, como lo es la distancia que su hermano toma de él después de la paliza que Jake le propinó.    &lt;br /&gt;La esposa de La Motta, Vikie, está representada por la bellísima Cathy Moriarty cuando la actriz tenía veinte años y representa una adolescente de quince. Es de anotar que a la Vikie de la vida real se la podría considerar más bella aun.  La primera vez que Jake ve a esta niña rubia, aun casado, indaga por ella con insistencia (en especial porque la ve acompañada de gente relacionada con la mafia), como si hubiera percibido por un instante un huracán que le anunciaba la visión de un destino. Ella es muy consciente del atractivo que ejerce, pero en la película es toda una aparición que tiende a seducir en simultánea a La Motta y al espectador. Vikie es la novedad que llena la pantalla de una atmósfera  cálida y de un erotismo profundamente humano, como profundo es su amor por el boxeador, así éste dure en entenderlo.  Vikie, solidaria con Jake, goza y sufre las peleas de su marido, entonces el público tiene a su vez doble identificación, pues ahora comparte los mismos deseos de la protagonista femenina.  En consecuencia, el espectador también quiere que La Motta gane dentro y fuera del ring, por eso lo reconforta verlo sereno llevando del brazo a su esposa después de varias tormentas.  Scorsese logra atrapar muy bien al espectador alrededor de la relación de La Motta con Vikie, en especial porque desde la butaca, aquel quiere que la conserve dados dos hechos: a Jake le es significativa y a la vez ella le es fundamental si se piensa en la fragilidad emocional del boxeador. &lt;br /&gt;Ésta es la segunda colaboración como guionista de Paul Schrader quien coescribe con Mardik Martin, después de haber escrito el guión de Taxi Driver como primer encuentro de éstos dos grandes. El mismo Schrader, para la época de la realización de la película ya se había consagrado como un reconocido director.&lt;br /&gt;En términos de realización, Scorsese introduce una novedad que consiste en filmar las peleas desde dentro del ring, contrario a lo que se acostumbraba hasta la época. &lt;br /&gt;Ver o no ver, parece plantearse como dilema de fondo de una película que expone la inconsciencia del ser humano. La ceguera frente al transcurrir de ciertos hechos de la vida, tanto la propia como la ajena; la incapacidad inicial para considerar al otro, la respuesta impulsiva, valga decir, falta de reflexión, son presentadas como una incapacidad para ver, para resolver cada asunto  de manera que pudiera alejarse de resoluciones de hecho. &lt;br /&gt;Vale la pena reproducir el epílogo que el director introduce, y que guarda armonía con la propuesta temática, por supuesto. &lt;br /&gt;“Entonces, por segunda vez, (los fariseos) volvieron a llamar al hombre que había sido ciego y le dijeron: &lt;br /&gt;“Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. &lt;br /&gt;Y él respondió: &lt;br /&gt;“Una cosa sé: que habiendo yo sido ciego, ahora veo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-1733763106873584516?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/1733763106873584516/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/raging-bull-martin-scorsese.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1733763106873584516'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1733763106873584516'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/raging-bull-martin-scorsese.html' title='Raging Bull (Martin Scorsese)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/YiVOwxsa4OM/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-8313708847251200004</id><published>2011-08-10T11:36:00.001-05:00</published><updated>2011-08-10T11:39:55.774-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boxeo (No. 007)'/><title type='text'>Fat City (John Huston)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;“¡Nos vemos en Stockton!”&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;David García&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20width=%22480%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/UevWnct5pkQ?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/UevWnct5pkQ?rel=0" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba escribiendo un texto sobre “Fat City”, la película dirigida por el gran John Huston a principios de la década de 1970, y el texto iba más o menos así…&lt;br /&gt;“Aunque “Fat city” trata la historia de dos boxeadores, uno viejo y uno joven, en todo caso boxeadores perdedores, como decía Roberto Bolaño que debían ser los verdaderos boxeadores, en el fondo no es una película sobre boxeo, sino la historia de una ciudad donde todo y todos, sin importar lo que hagan, están marcados con el sino de la derrota: Stockton. Una ciudad donde se reparten consejos, y de entre todos los consejos el más importante: hay que irse, ¡huir!, y todos lo repiten hasta el cansancio. Una ciudad donde cada quien tiene conciencia del momento exacto en el que su vida se echó a perder, porque se les ha ido la vida pensado y dándole vueltas a ese momento (“Si no hubiera perdido esa pelea”, “Si hubiera ganado el campeonato”, en fin, “si esto o si aquello”…). Una ciudad donde el tiempo no significa nada y el dilema de la edad se resuelve fácilmente: se es viejo o se es joven, punto. Para los jóvenes aún queda alguna oportunidad de ganar una mano y largarse; si  se es viejo todo está perdido y sólo resta esperar. &lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Se dice que Huston quería a Marlon Brando en el papel del boxeador viejo, —recuérdese que ya había hecho de boxeador joven, también perdedor, en “On the Waterfront” (1954), de Elia Kazan—, pero Brando lo dudó demasiado y Huston se decidió por Stacy Keach, que ese mismo año, 1972, actuó en otra película de Huston, el extraño western “The Life and Times of Judge Roy Bean”. A propósito de esto, cabe señalar que la forma como fueron traducidos los títulos de las dos películas trasciende por completo el tema del boxeo y nos dice mucho de sus respectivas épocas (los cincuenta y los setenta). La de Kazan, que es la de los cincuenta, se tradujo sin miramientos  como “Nido de ratas”; no tiene vuelta, la imagen es clara y explícita. Una de las ratas es, precisamente, un boxeador que sabe el momento exacto en que todo se echó a perder, pues a la menor oportunidad rememora su derrota definitiva, tras la cual nunca pudo levantarse. Por el contrario, el título de la película de Huston denota ironía y es, si se quiere, un gesto descarnado y tal vez mezquino, una broma de mal gusto: “Ciudad dorada” (¡!). Así eran los setenta. &lt;br /&gt;En “Fat City” Huston no se permite casi ninguna sutileza ni ningún adorno complaciente, de allí la economía en los diálogos y el lenguaje visual; el interés era, a fin de cuentas, dar rienda suelta a su vieja obsesión por la decadencia pura y dura. Sin embargo, en mi opinión, Huston se despacha con una de las escenas finales más bellas y contundentes de la historia del cine, la del espejo…” &lt;br /&gt;[…] &lt;br /&gt;De pronto recordé que en alguna parte había leído todo lo que se puede decir sobre esta película y entonces decidí dejar de escribir y empezar a transcribir. El que habla es Roberto Bolaño, “un chileno perdido en Europa que estaría fumando con los ojos nublados de humo”, pero no el Bolaño muerto en 2003, sino el personaje de “Soldados de Salamina”, la novela de Javier Cercas publicada en 2001: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Antes de colgar Miralles me pidió que le diera recuerdos a Bolaño. “Dígale que nos vemos en Stockton”, dijo. "¿Dónde?", pregunté. "En Stockton", repitió. "Dígaselo: él lo entenderá” &lt;br /&gt;[…] &lt;br /&gt;— ¿Qué significa? &lt;br /&gt;— ¿Lo de Stockton? &lt;br /&gt;Tras una pausa Bolaño contestó a la pregunta con otra pregunta: &lt;br /&gt;— ¿Has visto Fat City? —Dije que sí—. A Miralles le gustaba mucho el cine —continuó Bolaño—. Lo veía en la tele que instalaba bajo la marquesina de su rulot; algunas veces iba a Castelldefells y en una tarde se tragaba tres películas, la cartelera entera, le daba lo mismo lo que pusieran. Yo aprovechaba mis pocos días libres para ir a Barcelona, pero una vez me lo encontré en el paseo de Castelldefells, nos tomamos una horchata juntos y luego me propuso acompañarle al cine; como no tenía nada mejor que hacer, le acompañé. Ahora puede parecer mentira que en un pueblo de veraneo pusieran una película de Huston, pero entonces pasaban esas cosas. ¿Sabes lo que significa Fat City? Algo así como Una ciudad de oportunidades, o Una ciudad fantástica o, mejor aún, ¡Menuda ciudad! ¡Pues menudo sarcasmo! Porque Stockton, que es la ciudad de la película, es una ciudad atroz, donde no hay oportunidades para nadie, salvo para el fracaso. Para el más absoluto y total fracaso, en realidad. Es curioso: en casi todas las películas de boxeadores lo que se cuenta es la historia de la ascensión y caída del protagonista, de cómo alcanza el éxito y luego llega al fracaso y al olvido; aquí no: en Fat City ninguno de los dos protagonistas —un viejo boxeador y un boxeador joven— vislumbra siquiera la posibilidad del éxito, ni ninguno de los que los rodean, como ese viejo y acabado boxeador mexicano, no sé si te acuerdas de él, que orina sangre antes de subir al ring, y que entra y sale solo del estadio, casi a oscuras. Bueno, pues esa noche, al terminar la película, fuimos a un bar y nos sentamos a la barra y pedimos cerveza y estuvimos allí charlando y bebiendo hasta muy tarde, frente a un gran espejo que nos reflejaba y reflejaba el bar, igual que los dos boxeadores de Stockton al final de Fat City, y yo creo que fue esa coincidencia y las cervezas los que hicieron que Miralles dijera en algún momento que nosotros íbamos a acabar igual, fracasados y solos y medio sonados en una ciudad atroz, orinando sangre antes de salir al ring para pelear a muerte con nuestra propia sombra en un estadio vacío. Miralles no dijo eso, claro, las palabras las pongo yo ahora, pero dijo algo parecido. Esa noche nos reímos mucho y cuando llegamos ya de madrugada al cámping y vimos que todo el mundo estaba durmiendo y que el bar estaba cerrado seguimos charlando y riéndonos con esa risa floja que le da a la gente en los entierros o en sitios así, ya sabes, y cuando ya nos habíamos despedido y yo me iba ya para mi tienda, dando tumbos en la oscuridad, Miralles me chistó y me volví y lo vi, gordo e iluminado por la luz escasa de una farola, erguido y con el puño en alto, y, antes de que estallara de nuevo su risa reprimida, le oí susurrar en el silencio dormido del cámping: «¡Bolaño, nos vemos en Stockton!». Y a partir de aquel día, cada vez que nos despedíamos hasta la mañana siguiente o hasta el siguiente verano, Miralles añadía siempre: «¡Nos vemos en Stockton!»”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Javier Marías – “Soldados de Salamina”)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-8313708847251200004?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/8313708847251200004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/fat-city-john-huston.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8313708847251200004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8313708847251200004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/fat-city-john-huston.html' title='Fat City (John Huston)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/UevWnct5pkQ/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-3955662417766280081</id><published>2011-08-10T11:18:00.003-05:00</published><updated>2011-08-10T11:29:45.352-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boxeo (No. 007)'/><title type='text'>Rocky (John Alvidser)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Rocky&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394; font-size: x-large;"&gt;Vladimir Caraballo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: blue; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20width=%22640%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/A7YmojUJagk?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/A7YmojUJagk?rel=0" width="500"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La violencia, más que nada, siempre estará por fuera; real y radicalmente por fuera. Siempre condenable, siempre incomprensible, siempre escalofriante, fiel representante del desorden, del caos. Pero también, y sobre todo, siempre distinta, siempre retadora, siempre renovada, siempre sorprendente. Al lado de tantos intentos de decir cosas nuevas, de hacer cosas nuevas, de distinguirse, de rebelarse, de fugarse, de salirse, de revolucionar, la violencia sencillamente ha nacido por fuera; y es esa naturaleza la que le permite, como a nada más, mostrar los límites de la moral, los límites del orden; le permite desnudar nuestros miedos, nuestros deseos, nuestros valores, nuestras mentiras, nuestros instintos, nuestras formas de razonar. Así como diría alguien acerca de las peleas de gallos -viéndolas no hacemos más que vernos a nosotros mismos-, ver boxeo es presenciar un espectáculo en donde unos cuantos desgraciados se sacrifican para representar una tragedia acerca de la humanidad. Pero al grano: Rocky, de John Alvidser, 1976.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La película es un claro ejemplo de los extraños tránsitos de los productores culturales en la industria del cine y del consumo en general. Con los años, Rocky terminó reduciéndose a la película que lanzó a Sylvester Stallone al estrellato, a una película sobre boxeo, una película de acción, y por mucho, una película sobre la redención de los pobres. Sin embargo, posee componentes importantísimos de una buena tragedia, del distanciamiento burlesco frente a la idea del triunfo/fracaso y de un posicionamiento retador frente al espectador. Ahora, puedo decir tranquilamente que Rocky hace parte de dos corrientes de importancia vital en la historia del cine dedicado a contar, de múltiples maneras, las paradojas de la modernidad: los dilemas del american way of life de un lado, y los personajes cuya posibilidad de alcanzar dicho sueño está cifrada exclusivamente en su cuerpo, en lo que un cuerpo fuerte o bello pueda hacer y representar ante un público cada vez más morboso e indiferente, de otro. Rocky combina estas dos cosas en la historia de un boxeador italiano inmigrante en Estados Unidos, tímido, torpe, introvertido y fracasado en medio de una historia de amor con una chica más tímida y ensimismada que él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, al menos en su primera versión, Rocky nunca gana; a pesar de que se le presenta la gran oportunidad y de que decide no dejarla pasar, nunca la entiende como el camino final al triunfo o a la derrota. No se trata de una historia de redención en recompensa de una vida llena de sufrimientos; no se trata de una moraleja sobre todo lo que puedes lograr si te esfuerzas lo suficiente… just do it!; no se trata de una lección para decidirse a “coger la vida por los cuernos”; no se trata de autosuperación, a pesar de  que haya sido esa la herencia de la película (por culpa del mismo Stallone, de los productores –que rectoraron partes que hacían la historia más triste y trágica–, y del mismo director, que luego se acomodaría con historias como Karate Kid). Pero tampoco se trata de fracaso: la oportunidad que se le presenta a Rocky, la pelea con Apollo, el campeón, no es interpretada por él como lo que siempre había estado esperando para salir del fondo y triunfar; Rocky, al contrario, decide no recorrer el camino en el que vences o te vencen, en el que triunfas o fracasas; ha dado un paso al lado para alejarse de ello, para alejarse y sobre todo para burlarse, aunque quizás sin darse cuenta, de todos nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de una especie de lección (seguramente no pensada por Stallone, los productores o el director) para el espectador: mientras nosotros seguimos esperando el veredicto final de la pelea, Rocky ya no está ahí, se ha ido, se ha ido en un grito buscando a su novia, está en otro lado, está dándole la espalda al jurado, al público y a nosotros. Mientras mantenemos la expectativa y cruzamos los dedos para escuchar: “and the winner is… Rocky!” y nos imaginamos al público eufórico ovacionándolo, redimiéndolo, ¡¡como si redimiéndolo a él nos estuviese redimiendo a nosotros mismos!!, Rocky, el héroe, está lejos de ahí, ha renunciado a todo, a todos. Dando la espalda Rocky ha entendido todo; nosotros, que seguimos de frente a la pantalla, al espectáculo y con los ojos más que abiertos, somos los que seguimos sin enterarnos de nada; como espectadores, continuamos ahí, en el camino trazado de antemano; no logramos escapar a la trampa que nos hace anhelar que la pantalla nos lleve de la mano a presenciar el triunfo de los débiles y, con ellos, del nuestro propio. Rocky ha escapado a la trampa, mientras nosotros no podemos evitar sentir el fracaso, el fracaso de alguien que ya no está y a quien ni siquiera le importa, pero peor aún, la sensación de nuestro propio fracaso&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 16px; line-height: 18px;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-3955662417766280081?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/3955662417766280081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/rocky.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3955662417766280081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3955662417766280081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/rocky.html' title='Rocky (John Alvidser)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/A7YmojUJagk/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-270293621600610713</id><published>2011-08-10T10:14:00.000-05:00</published><updated>2011-08-10T12:15:26.815-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Boxeo (No. 007)'/><title type='text'>Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;El boxeo: otra ocasión para lo marginal&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394; font-size: x-large;"&gt;Fernando Astaiza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20width=%22640%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/M3tK_13gLDI?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/M3tK_13gLDI?rel=0" width="500"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una película sobre boxeo, bien puede ser a su vez, el drama de una joven pareja, una familia, una mujer, un alcohólico, un drogadicto, etc., pues al parecer, el pugilismo por sí mismo, no es el tipo de situación  cinematográfica que garantice una película taquillera, y mucho menos, una que se pueda considerar de culto. Al parecer, los títulos sobre boxeo no tienen un público que los recuerde o los clasifique en una escala reconocida, o más aún, celebrada. &lt;br /&gt;En el caso de Rocco y sus hermanos (1960), dirigida por Luchino Visconti, tenemos un trabajo cinematográfico en el que tres hermanos han sido boxeadores, y a su vez, han tenido que ver con la misma mujer (Nadia),  pero si se propone una lectura como la del neorrealismo cinematográfico, vemos que el filme muestra  las formas sociales que se descomponen y se recomponen cuando los personajes hacen frente a las condiciones económicas, políticas, religiosas o ideológicas en las que se encuentran, en un entorno como el europeo. Por lo mismo, la lectura que ofreceré, presenta una caracterización del boxeo desde el punto de vista del neorrealismo, y a su vez, revisaré una serie de imágenes que aún pueden ser elocuentes para el público contemporáneo y que permiten pensar la relación entre el boxeo y el cine neorrealista italiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;Rocco y sus hermanos: el neorrealismo de Visconti &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visconti, alcanzó con esta película toda la rigurosidad del  lenguaje cinematográfico neorrealista, pese a que las situaciones asociadas a los personajes no se narran de manera estrictamente cronológica, pues la película se divide en episodios, que van a ser protagonizados por cada uno de los integrantes de la familia Parondi: Vincenzo, Simone, Rocco, Ciro y Luca, ella tiene una estructura que nos permite seguir de cerca las circunstancias y motivos que conformarán las historias mínimas  de cada uno de los personajes. Una vez que llegan a Milán, deban encausar sus vidas como nuevos citadinos, así: Vicenzo (alcanzará a tener un feliz matrimonio), Simone (quien se ocupa en el boxeo), Rocco (quien se emplea en una lavandería), Ciro (obrero que estudia y se ocupa en la automotriz Alfa Romeo), y Luca, el más joven, se queda con Rosaria Parondi, madre y viuda, quien no alcanzará a cumplir el papel catalizador que poseía en Lucania, su lugar de origen. Por su parte, al espectador le corresponderá la tarea de recomponer cada uno de los momentos, afectado por la simpatía o la repulsión que cada personaje le produzca, pues los factores de causalidad y necesidad que cohesionan la trama típica, aquí quedan relegados, debido a la fragmentación episódica de la narración. &lt;br /&gt;Vincenzo: es el primero de los Parondi que llega a  Milán, se había ganado la vida como boxeador, pero como desea casarse debe adoptar un modo de vida afín al de una la familia formal, al menos así se lo exige Ginetta, su prometida. Sin embargo, cuando se anuncia la boda en medio de una cena familiar, sus hermanos junto a Rosaria Panondi llegan a visitarlo y buscan quedarse, pues han abandonado Lucania, la zona rural de donde provienen. &lt;br /&gt;En este episodio, es posible ver las situaciones más típicas al neorrealismo, pues vemos cómo esta  familia de inmigrantes debe adaptarse a las condiciones que encuentra en la ciudad.  Así, en el caso del hospedaje, la única opción que queda es instalarse en los fríos sótanos de un edificio que se localiza en una zona residencial clasemediera, por lo cual, el vecindario los señala y los identifica con el mote de los “inútiles” y “los que provienen del sur”. De la misma forma, vemos cómo cambia la suerte y se derrumban las aspiraciones de los personajes, tal como sucede con el matrimonio entre Ginetta y Vincenzo. El cual se frustra por una razón externa y mayor. En este caso, viene la espera natural al neorrealismo, en cuyo caso, se depende de las condiciones externas para definir o superar la situación fallida, así, Vincenzo debe esperar al menos a que sus hermanos encuentren en que ocuparse, pues así, dejarán de depender de él. Asimismo, observamos las condiciones laborales de los personajes, que viven la inercia diaria y los altibajos   del subempleo, en cuyo caso, Vincenzo tiene que volver al boxeo para ganar algún dinero extra, mientras que, Simone, Rocco y Ciro, se ocupan durante el invierno, barriendo y recogiendo la nieve de las vías y los andenes, para que el milanés transeúnte pueda circular, y más adelante, cuando la estación invernal pase, Vincenzo se empleará en la periferia de Milán, en donde numerosas edificaciones se levantan y la mano de obra es necesaria.&lt;br /&gt;En este caso, cuando la suerte o el destino es tomado por el personaje para definir su destino, no sucede de una manera armónica o compartida, pues se encuentra en el dilema de traicionar o traicionarse, así sucede cuando la familia Parondi, deberá depender del ayuntamiento de la ciudad, pues Vincenzo ha interrumpido el pago del arrendamiento que debían cancelar para vivir en los sótanos del edificio, esto, pese a que su situación laboral había mejorado sustancialmente. El capítulo fílmico que corresponde al mayor de los Parondi, llega a su fin, cuando éste se encuentra con una prostituta (Nadia) que han echado de un apartamento vecino, así, cuando recién se había reunido con su prometida, él termina con Nadia en una habitación, mientras que ella le cuenta que su papá la ha echado a la calle, a la larga, intercambian unas palabras, y, con aquella bondad de algunos personajes del neorrealismo, él termina llevándola a su hogar para presentarla ante su familia. Allí, Simone y Nadia muestran algunos rasgos que los caracterizará durante el filme, mas ella por ahora desaparecerá de la vida de los Parondi, pues estando en el baño vistiendo un abrigo que Rosaria le ha prestado, escapa por la ventana dejando el vestido que tenía puesto. &lt;br /&gt;He dedicado algún espacio al primer componente de la película para ofrecer el contexto neorrealista de Rocco y sus hermanos, y así, en lo que sigue, hacer los comentarios pertinentes al boxeo, en tanto que la introducción de esta temática en el neorrealismo es por sí misma novedosa; pero más allá de ser un mero experimento, en este filme, ha sido útil, para llevar las aseveraciones críticas de este movimiento cinematográfico hasta su realización. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Visconti 1960,  crítica social  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El neorrealismo italiano había hecho del trabajo, una de sus temáticas nucleares, pero ahora,  con la introducción del boxeo en la película, Visconti asume el reto de entender las nuevas relaciones de producción y de socialización a partir de dicha actividad. De forma general, se había entendido que el trabajo es el resultado de la fuerza  y el tiempo humano empleado en una actividad, de forma que se obtiene de ello un bien de uso y de intercambio, pero ahora, que se requiere tonificar el cuerpo con el ejercicio, se entrena y se implementa una estrategia para vencer a otro hombre en el cuadrilátero, y que para ello se haga una negociación con la que se pacta el enfrentamiento, que dará como resultado un vencedor y un perdedor, se definirá otra forma de valor, distribución y  circulación del valor de uso y el valor de cambio que el trabajo humano produce. &lt;br /&gt;El hecho de que para los Parondi, en su condición de inmigrantes, el boxeo sea un medio para ganarse la vida, y no un deporte, o una distracción, hace que la condición laboral, que había sido nuclear para el neorrealismo, exprese aquí su novedad excepcional, pues aquello que se entiende, por “ganarse la vida”(el trabajo), estará abierto a interpretaciones y deja de ser un principio social per se. Así, con el boxeo Simone se lucró rápidamente, entrenaba lo suficiente como para gozar del tiempo libre, mientras que para Rocco, la situación desde el principio se tornó obligante, ajena y sometida, pues fue producto de una imposición. Poco a poco, Simone se ensombrecerá irremediablemente, pues robará en distintas ocasiones para enamorar a Nadia, y, se endeudará para poder continuar con su estilo de vida;  cuando Nadia desaparezca, ingresará a un ambiente en donde el dinero circula de un modo que no alcanza a comprender, hasta el punto en que las deudas lo aniquilarán antes de que tenga tiempo de retractarse de alguna manera, pues el dinero que tiene origen habitual como el que le intentará suministrar Rocco, no tiene estatuto de circulación o de intercambio legitimo, a menos que se ingrese a esta estructura como tal.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Visconti 1960: drama íntimo y social &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simone: la vida en la ciudad de Milán va a ser accidentada, en un primer momento Simone empieza  a entrenar en un gimnasio del cual va  a salir prontamente, pues es contactado por Duilio, un intermediario y cazador de peleas, que a su vez trabaja para un pez gordo llamado Cerri. La celeridad con la que Simone se desplaza por este ambiente lo toma desprevenido, pues su inexperiencia lo supera: fuma constantemente, evade los entrenamientos y los verdaderos combates los pierde, y bueno, se empieza a involucrar con una prostituta (Nadia). En este punto, empezará  a endeudarse para salir con ella, robará prendas de la lavandería en donde Rocco obtiene su primer trabajo, y como si fuera poco, abusará de la dueña de dicho negocio, además de robarle sus joyas para regalárselas a Nadia. En este punto, ella abandona a  Simone, y, Rocco debe dejar su trabajo pues se lo culpa por todos los daños de su hermano. Hacemos este recuento pues desde él podemos articular la forma en la que las relaciones humanas se empiezan a viciar, incluso entre familiares, pues ahora un triangulo amoroso viene en camino y terminará por dañar los términos de la relación familiar, e incluso las condiciones en la que sobreviven o llevan su vida los integrantes de la familia Parondi. &lt;br /&gt;Rocco: el va a prestar el servicio militar entristecido por los actos de su hermano, mientas que Nadia, pasa una temporada en la cárcel. Una vez han salido, se da un encuentro casual entre ellos y surgen una serie de esperanzas que ambos saben compartir y en las que juntos quieren creer. Cuando vuelven a Milán, Cerri, obligará a Rocco a hacer peleas que se habían pactado con Simone, pues a medida que éste se profesionalizó, las peleas fueron más exigentes y no las resistió. Con esto, Inicia una larga cadena de hechos a los que él cederá, a costa del afecto que guarda para su familia. El boxeo, es un compromiso que se acepta para garantizar el dinero con el que debe contar para dar abasto con las obligaciones adquiridas. Por otra parte, cuando Simone se entera de que su hermano y Nadia están juntos, tienen un enfrentamiento del cual, ella saldrá violada y Rocco malherido, pues éste siempre escapó al enfrentamiento. Con este acto de posesión, Simone se apodera de una parte de lo que ha perdido desde que vive en Milán, vivirá con ella bajo el mismo techo, más nadie podrá asimilar esta imposición. En adelante, el alcance de la película llegará a ser atroz, el mío solamente sugerente, no es mi intención agotar la tensión que alcanza el filme. Aquí, sólo doy cuenta de que, la utilidad del dinero, la fraternidad familiar y social, la inmigración a la ciudad, la vida laboral, el encuentro o la unión de un hombre y una mujer, y la novedad en mayúsculas, el deporte, apenas si pueden ser considerados como instrumentos sociales para la realización humana y el reconocimiento, tal como se había entendido hasta ese momento por parte del sentido común y la Intelligentsia europea,  apenas aparecen, como  apuestas disfuncionales en las que existen dominantes y dominados, vencedores y vencidos: el neorrealismo perdía su utilidad y llegaba a su fin. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-270293621600610713?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/270293621600610713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/rocco-y-sus-hermanos-luchino-visconti.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/270293621600610713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/270293621600610713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/rocco-y-sus-hermanos-luchino-visconti.html' title='Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/M3tK_13gLDI/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-8218030635007357808</id><published>2011-08-09T11:44:00.000-05:00</published><updated>2011-08-10T11:45:20.005-05:00</updated><title type='text'>No. 006: Películas de época</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; font-family: Arial, Tahoma, Helvetica, FreeSans, sans-serif; font-size: 12px; line-height: 18px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;La sexta entrega de los Cahiers de DVD está consagrada a las llamadas “películas de época”, una expresión que suele usarse para referirse a la dirección de arte, pero que sin duda trasciende los problemas del vestuario y las locaciones. Las películas de época cuentan, cómo no, hechos históricos, enriquecidos por las posibilidades de la ficción. Como estos hechos históricos suelen referirse a la Historia con mayúsculas, la historia europea entre los siglos XV y XIX, la película de época estereotípica tiene música barroca, cortejos reales y pelucas empolvadas. Sin embargo, solo dos reseñas de esta entrega pueden situarse, con reparos, en esa categoría: el texto de Arturo Uscátegui sobre&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Danton&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;(1983), de Andrzej Wajda, y el de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Mauricio Montenegro sobre&amp;nbsp;&lt;i&gt;Los Duelistas&lt;/i&gt;&amp;nbsp;(1977), de Ridley Scott. La primera historia ambientada en la Revolución Francesa, y la segunda en el reinado de Napoleón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Para ampliar un poco la perspectiva sobre las relaciones entre historias e Historia, e&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;n este número hemos incluido reseñas de películas que se sitúan, por ejemplo, en una indeterminada y oscura edad media, o en el futuro imaginado por la Alemania del ascenso nazi. Es el caso de los artículos de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;J&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;uliana Ospina, sobre&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-NI" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;La brujería a través de los tiempos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-NI" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;(1922), de Benjamin Christensen, y de Elena Escobar sobre&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Metropolis&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES" style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;&amp;nbsp;(1926), de Fritz Lang. También hemos incluido una reseña de Fernando Astaiza sobre el demencial retrato que Werner Herzog hace de la conquista de América en&amp;nbsp;&lt;i&gt;Aguirre, la ira de Dios&lt;/i&gt;&amp;nbsp;(1972). Finalmente,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;David García nos entrega un texto sobre&amp;nbsp;&lt;i&gt;Gangs of New York&lt;/i&gt;&amp;nbsp;(2002) de Martin Scorsese, esa descarnada visión de la fundación de los Estados Unidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;En esta ocasión, Cahiers de DVD recibió propuestas de nuevas colaboradoras (Juliana Ospina y Elena Escobar), y logró, después de reiterados esfuerzos, el apoyo de Arturo Uscátegui. Esta es, hasta el momento, la entrega más extensa de estos Cahiers. Esperamos tener también nuevos lectores y lectoras que se sumen a este proyecto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-8218030635007357808?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/8218030635007357808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/no-006-peliculas-de-epoca.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8218030635007357808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8218030635007357808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/08/no-006-peliculas-de-epoca.html' title='No. 006: Películas de época'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-346821549366909125</id><published>2011-03-21T19:34:00.000-05:00</published><updated>2011-03-21T19:34:23.005-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Películas de época (No. 006)'/><title type='text'>Gangs of New York (Martin Scorsese)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Gangs of New York: entre las historias y la Historia &lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;David García&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20title=%22YouTube%20video%20player%22%20width=%22480%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/QRKx7hd3X9k?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/QRKx7hd3X9k?rel=0" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pocas cosas tan enrevesadas y apasionantes como la historia de Estados Unidos, y no es casualidad que el cine haya sido, y siga siendo, una de la mejores formas de contarla y representarla; bueno, el cine y la literatura, pero es bien conocida la relación de vieja data entre Hollywood y muchos (grandes) escritores y sus novelas. Sin duda, la idea de que “la historia de los Estados Unidos es de película”, lejos de ser entendida de manera meramente retórica, ha sido tomada al pie de la letra por algunos de los más destacables directores norteamericanos del siglo XX. Martin Scorsese es uno de ellos, y es, seguramente, el director vivo que más se ha interesado y obsesionado con los personajes, las historias y las empresas que hicieron Estados Unidos. Enfocando sujetos y lugares diferentes pero que comparten un vínculo histórico innegable, desde los años 1970 ha dedicado al menos una decena de sus películas al tema. Algunas de ellas: Mean Streets (1973), Taxi Driver (1976), New York, New York (1977), Raging Bull (1980), The Color of Money (1986), Goodfellas (1990), The Age of Inoccence (1993), Casino (1995) y Gangs of New York (2002). Asimismo, ha dirigido y producido series de televisión (Boardwalk Empire, 2009, o The Blues, 2003) y documentales sobre figuras como Michael Jackson (1995), Bob Dylan (2005) o Frank Sinatra (2013), que se fijaron de manera indeleble en la historia cultural del país del norte; lo único que no ha hecho, se dirá, es un western, pero bien pensado varias de sus películas cuentan con su propia versión del “viejo oeste” e inéditos cowboys de ciudad grande. &lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;The Last Temptation of Christ (1988), The Age of Inoccence y Gangs of New York&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn1" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; son las tres películas estrictamente de época que ha dirigido Scorsese, y es precisamente esta última a la que quiero dedicar este texto, en mi opinión, su película más pintoresca, cargada y barroca, a despecho, incluso, de la pomposa The Age of Inoccence. Estas dos películas, sin embargo, comparten vínculos profundos, y no sólo espacio-temporales, pues ambas se desarrollan en la segunda mitad del siglo XIX, en New York, sino, más importante aún, un vínculo histórico que nos lleva desde el caldero que era la ciudad en Gangs of New York, donde los sectores populares luchaban por sobrevivir y hacerse un lugar en la nación que se estaba forjando con lo poco que había en común, y las clases altas, que reaparecerán en The Age of Inoccence, empeñadas en desmarcarse de sus vecinos pobres y emular, al precio que fuera, los gustos refinados y las buenas maneras de una idealizada aristocracia inglesa. (Otra línea de análisis interesante es la presencia de Daniel Day-Lewis en las dos películas, ya como el abnegado aristócrata Newland Archer, ya como el demencial Bill 'The Butcher' Cutting; pero, atención, siguiendo el hilo histórico nos volveremos a encontrar a Day-Lewis en otro rol protagónico doblemente emblemático, por la actuación y por el peso histórico del personaje, hablo de Daniel Plainview, el hombre del petróleo en There will be blood (2007), de Paul Thomas Anderson). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La tesis central que quiero plantear acá es muy sencilla, y tal vez políticamente incorrecta: que hay, al menos, dos ironías centrales que estructuran la historia de Gangs of New York, y ello básicamente porque toda la película (¿la Historia?) es una gran ironía, una broma de mal gusto si se quiere. La primera ironía importante queda planteada desde la secuencia inicial de la película, y es el tránsito desde la oscuridad de las cavernas a la luz del día en la plaza pública (“The five points”). La otra ironía, la más mordaz quizá, es el gesto poco piadoso del director de insistir durante más de dos horas en la historia, con minúscula, de los dos protagonistas, para terminar por aplastarla, en tan sólo unos minutos, valiéndose de la pisada inclemente de la Historia, con mayúscula.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Toda mano que intente borrarnos de este mundo será cortada” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La película inicia en la oscuridad, bajo tierra, en las cavernas. En efecto, la primera secuencia es una transición histórica que desembocará en el paroxismo de la luz. Al mejor estilo de Mad Max, nos encontramos con personajes tribales preparándose ritualmente para la guerra, individuos de muchas razas, colores, credos y lenguas, bailan, rezan, cantan, en fin, se engalanan hasta el extremo del surrealismo mientras suena una música de tambores que corona un cuadro que es la apología total de la “barbarie”. Desde el principio, entonces, se advierte lo que será una constante en esta película: el exceso. Hay exceso de colores, de movimientos, de músicas, como también hay personajes y situaciones excesivas, quizá demasiado; en cualquier caso, se trata de una estética muy cargada, barroca, y no recuerdo que Scorsese lo hubiera sido antes a tal grado. Este barroquismo resulta enigmáticamente cercano al de Emir Kusturika, quien también está obsesionado con la idea de cómo se hace una nación, así, pareciera que es el tema mismo y los procesos históricos de formación de las naciones los que se niegan a ser sobrios; y ello porque la nación es, siempre, una celebración de algo y de alguien, y esas celebraciones a menudo rayan en lo impensable, como ese “negro bailando como un irlandés” que aparece al inicio de la película. Hasta aquí, el único personaje que nos resulta más o menos tolerable, inteligible, que inspira un respeto imponente, y que pareciera ser el único que sabe con exactitud lo que está pasando y lo que están a punto de jugarse, es el Reverendo Vallon, un sacerdote católico, severo y ejemplarizante (tal vez el primero de tantos mártires inmigrantes), que guiará a su rebaño hacia la luz, hacia la promesa de la tierra prometida, y cuya muerte, paradigmática como ninguna, más aún en los Estados Unidos, será a manos de un carnicero, ¡iletrado, chauvinista y protestante!       &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El redoble de los tambores se intensifica; los fieles, hordas de inmigrantes y ladrones, siguen al pastor. Toda esta secuencia desemboca frente a la gran puerta detrás de la cual espera el nuevo mundo, ¡y Scorsese la hace pasar frente a nuestros ojos en unos pocos minutos! Con una patada, sí, con una patada, se abre la puerta; al tiempo, un intenso blanco se apodera de la pantalla, la música se detiene y salen a la calle. El silencio. La plaza, que es de todos, o eso está por verse, los ciega momentáneamente con su blancura. Siempre ha costado salir de la caverna. Allí se encuentran las dos partes en contienda: los que están dispuestos a dar su vida por el derecho a estar y a ser (to be), y los que luchan por estar solos, por no tener ni siquiera que ver al otro, invocando un pasado mítico que hasta ese momento no habían tenido; ellos, que se vanaglorian de estar haciendo el país, son ya el pasado. La ironía está en que en un país nuevo estos bárbaros, que no han descubierto la política, invocan las viejas leyes del combate, las viejas tradiciones, una ingenuidad que pagarán cara. Así, se matan unos a otros honorablemente, dignamente, y mueren con orgullo. La ironía está en que la luz que los guía es de un país sumido en la oscuridad y desgarrado por la guerra civil, un país en devenir que está, a su vez, buscando una luz qué seguir, y por ello no le garantiza nada a nadie, ni a propios ni a extraños, de hecho no sabe distinguir entre unos y otros. La ironía está, finalmente, en que el vengador de su padre repetirá la historia y volverá a las cavernas, coronando la imagen nitzcheana del eterno retorno. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Gracias a Dios muero como un verdadero americano” &lt;br /&gt;En Gangs of New York el país de las oportunidades, de la libertad de empresa y del premio al arrojo individual aún no aparece, está luchando por ser. Con todo, el país que sí es, y que aún hoy sigue siendo, es el que tiene conflictos de migración, de religión y de control sobre el territorio. Entonces, ¿quién es el verdadero (norte)americano? Y Bill, el carnicero, cuya figura envuelta en la bandera de Estados Unidos es lo más parecido que hay a la tristemente célebre imagen del Tío Sam, nos responde con uno de sus tantos monólogos geniales: “un nativo es un hombre dispuesto a dar la vida por su país”… ¡Pero los que están dando la vida por el país eran, y son, mayormente inmigrantes! Ellos, que ni siquiera hablan inglés, como tantas veces se quejan en la película, no terminan de bajar del barco que los trae desde el viejo continente, y ya se hacen ciudadanos al tiempo que los convierten en soldados, o se hacían (hacen) soldados para convertirse en ciudadanos. Y eso es lo necesitaba el país: cuerpos que representen votos y cuerpos que accionen armas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Eres muy bueno para pelear pero no puedes pelear por siempre, le dice el político a Bill, el carnicero. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Puedo caer peleando, responde Bill con orgullo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Y lo harás… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así, la sentencia de muerte está escrita para ambos, sobre todo para el carnicero, que ahora es viejo; el joven otra oportunidad más tendrá; pero el protagonista, no nos llamemos a engaños, es Bill; Amsterdam no es mucho más que un ladrón torpe, sin planes, pero con coraje. En cualquier caso, ninguno entiende de política, no saben para qué sirve la política, aunque saben que existen los políticos, “gente tibia de la que no se sabe qué esperar”; por su parte, Bill es certero, contundente en su forma de hablar, que no distingue entre el notable y el ladronzuelo, y allí residía, precisamente, su autoridad y su poder, en el temor que produce en la relación cara a cara. Una autoridad que se irá diluyendo conforme se aleja de las formas de control que conoce, por ello, cuando se anima al juego político, pierde. Y la ironía no puede ser mayor cuando él mismo, “un verdadero patriota”, después de haber sido derrotado en las urnas, debe asesinar al comisario electo diciendo que “ese es el voto de la minoría”. ¡Ahí está! Bill se está quedando solo y los inmigrantes no paran de llegar; muy a su pesar debe aceptar que él hace parte de la minoría, ¿quién es, entonces, el verdadero (norte)americano?  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El motor de la historia de la película es la venganza personal, pero es una historia que se queda ínfimamente pequeña ante el arrollador paso de la historia del país, del progreso y el desarrollo, y su correlato, la guerra. Mientras los pobres salen a la calle, no para matarse entre tribus sino para protestar porque no quieren ir a la guerra, mientras los ricos se acuartelan en sus mansiones temerosos de la turba, ellos, un puñado de románticos, siguen con la parafernalia de matarse noblemente a cuchillo, cara a cara, cuerpo a cuerpo, nada de pistolas. Llega el final. Se encuentran en la misma plaza pero esta vez desolada, a punto de ser devastada; la historia se repite y pasa cerca, pero nunca por el mismo sitio, dijo Nietzsche. Con una candidez indecible se presentan armas, y antes de cualquier intercambio de cuchilladas, una bomba del ejército, impersonal y lanzada a la distancia, los arroja al aire como simples piezas de tablero. A la larga, a nadie le importa su guerra; la ciudad está ardiendo, está cambiando, y muchos de ellos no estarán ahí para contarlo, peor aún, no serán recordados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;He aquí la ironía final, la de la Historia. Desde el principio se nos mostró el plano general de la ciudad, una imagen casi satelital de la New York de 1846, ¡y para entonces ya era una gran ciudad! Ahora está asumiendo otra forma, otro tipo de grandeza, la de los imponentes rascacielos que no dejarán lugar a las tumbas de los mártires y los patriotas que dieron la vida por su país. Scorsese termina la película después del 2001, año en que las torres gemelas fueron derribadas, y no a la distancia, sino por pilotos kamikaze, pese a esto, en la imagen final los rascacielos dan paso al World Trade Center, ello porque “se suponía que esta película era sobre la gente que construyó New York, no sobre aquellos que trataron de destruirla”&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn2" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ah, sí… Amsterdam obtiene su venganza, pero eso, a estas alturas, resulta irrelevante, casi ridículo, una broma de mal gusto.   &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref1" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Originalmente, la idea de Gangs of New York data de 1978, y se intentó llevar a cabo a principios de la década de 1980, cuando los nombres de Willem Dafoe y Mel Gibson se barajaron para los dos roles protagónicos; sin embargo, sólo se pudo concretar hasta 2002, siendo, además, la película de más presupuesto dirigida por Scorsese hasta ese momento. Tomado de: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/title/tt0217505/trivia" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;http://www.imdb.com/title/tt0217505/trivia&lt;/a&gt;  &lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref2" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; “the movie is supposed to be about the people who build New York, not those who tried to destroy it”; tomado de: http://www.imdb.com/title/tt0217505/trivia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-346821549366909125?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/346821549366909125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/gangs-of-new-york-martin-scorsese.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/346821549366909125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/346821549366909125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/gangs-of-new-york-martin-scorsese.html' title='Gangs of New York (Martin Scorsese)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/QRKx7hd3X9k/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-2231077653209771169</id><published>2011-03-21T19:29:00.001-05:00</published><updated>2011-03-21T19:30:34.805-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Películas de época (No. 006)'/><title type='text'>Danton (Andrzej Wajda)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Danton (1983)&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;Arturo Uscátegui&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20title=%22YouTube%20video%20player%22%20width=%22480%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/EIjSCI5m9mA?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/EIjSCI5m9mA?rel=0" title="YouTube video player" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Ayer será, lo que ha sido mañana. Nuestras historias de hoy no tienen que haber sucedido ahora” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Günter Grass &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“…la historia es siempre historia contemporánea disfrazada.”&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Eric Hobsbawm &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La prolífica obra de Wajda -más de 40 filmes a lo largo de más de medio siglo de producción sostenida- que le valió en el año 2000 el Oscar honorífico, significa, entre tantas otras posibles valoraciones, la derrota de las formas más duras de la censura. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El cine de Wajda, marcadamente político, mayormente histórico, nunca se atuvo a los cánones del realismo socialista y por el contrario, contenía cargas profundas de crítica a la sovietización de su país, Polonia. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Su díptico de El hombre de mármol (1977) y El hombre de hierro (1981), que desnudaba las patrañas con que el estado socialista fabricaba los ídolos vivientes de los héroes del trabajo y reconstruía las luchas de los obreros de los astilleros de Gdansk, desde la masacre de 1970 hasta la constitución del sindicato “Solidaridad” y el papel de Lech Walesa, fue recibido con extrañeza e incredulidad. La izquierda más recalcitrante y ortodoxa de Europa y América Latina rápidamente calificó las dos películas como propaganda al servicio del imperialismo. Gobernaba todavía Brezhnev, el ejército soviético ocupaba Afganistán. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;¿Cómo entonces podían salir estas dos películas del aparato estatal cinematográfico polaco? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ni la sutileza ni la imaginación son atributos de los censores oficiales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“El problema principal del cine político no es aceptar o rechazar la injerencia de la censura, sino concebir una obra que haga inoperantes los procedimientos de la censura. No se puede censurar sino aquello que no vaya más allá de la imaginación de los censores. Cree usted algo verdaderamente original: los censores perderán ahí sus tijeras junto con su latín”&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn1" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y también los censores del otro lado perdían la posibilidad de comprender el significado de Danton en tanto ejercicio cinematográfico de memoria histórica, es decir, no como el aséptico, imposible y siempre sospechoso intento de la exactitud de la reconstrucción del pasado, sino como debate acerca de los regímenes de su interpretación, representación y mitificación política. Si Danton es hoy considerada como una de las mejores películas sobre la Revolución Francesa, lo es no por esos deleznables atributos de la “fidelidad” o la exhaustividad de su restauración, como por discutir su dimensión de proyecto fundante de la modernidad política.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Danton narra los escasos días que median entre el retorno a París del revolucionario francés, “el héroe del 10 de agosto”&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn2" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, a inicios de la primavera de 1794 y su muerte en la guillotina el 5 de abril del mismo año. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Su apertura: nada más distante de los himnos festivos de la aurora de una nueva era de la humanidad: llueve inclementemente, los sans-culottes&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn3" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; custodian la entrada a la ciudad y registran con exceso de fuerza a la población, la música es tétrica, disonante. Al llegar a la plaza, desde la ventanilla del carruaje, Danton ve cómo se yergue, cubierta apenas por un lienzo sucio y gris, la ominosa figura de la guillotina. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Muy lejana también de los acordes fastuosos y optimistas de la Marsellesa –la única vez que el himno se escuchará será después de la traición de Bourdon&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn4" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;* a Danton- la segunda escena: la concubina de Robespierre baña a su hermano de siete años; el niño, desnudo, tiritando de frío, debe recitarle la Declaración de los Derechos del Hombre y por cada equivocación recibe una fuerte palmada en las manos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Su cierre -que replicará esas dos escenas de la entrada y es un símbolo no demasiado difícil de descifrar del carácter cíclico de la historia, de la repetición de la misma tragedia, una y mil veces, de la Revolución –de toda revolución- devorando a sus hijos- será de nuevo el cubrimiento de la guillotina, como un trabajo colectivo, su acerado filo ya reluciente, ya sin la sangre, que unos instantes antes había cercenado la cabeza de Danton y sus compañeros. Y el niño de siete años ahora vestido con las insignias de los revolucionarios recitando sin errores la Declaración… a un Robespierre bañado en sudor, en medio del delirio y de la fiebre, arrinconado por la culpa, aterrorizado por el régimen del terror que él mismo gobierna: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Robespierre: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Tengo la impresión de que todo lo que creo, lo que me mueve, se ha derrumbado. La Revolución se ha equivocado de camino. La nación no puede gobernarse a sí misma. La democracia es una ilusión.  Estoy loco. Más valdría volarme los sesos. Así no tendría preocupaciones. Dormir como una bestia. Dormir”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El niño: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Artículo primero: Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos…Las distinciones sociales sólo pueden basarse en la utilidad común. Artículo segundo: El fin de toda asociación política es la defensa de los derechos imprescriptibles del hombre. Artículo tercero: el principio de soberanía reside en esencia en la nación  Una entidad o individuo no ejercerá autoridad si no emana directamente de ella. Artículo cuarto:… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Danton, casi treinta años después de su estreno, trasciende incluso su proyección de comentario entonces políticamente actual que el mismo Wajda había suscrito. En 1983 Polonia estaba en estado de guerra, la Asociación de Cineastas Polacos –de la que Wajda era presidente- había sido disuelta, el director había hecho pública su adhesión al movimiento “Solidaridad” y había hecho un guiño de aceptación para quienes interpretaron que el personaje Danton encarnaba a Lech Walesa en su lucha contra la dictadura y que Robespierre representaba al general Jaruzelski, primer ministro que ordenó la represión violenta sobre los obreros. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Fruto de ejercicios necesariamente superficiales de divulgación histórica o de textos supuestamente escritos desde el rigor de la disciplina de la Historia o, quizás, por la necesidad de simplificar para presuntamente entender, los estereotipos del romántico y el tirano se han asociado a Danton y Robespierre respectivamente. Al primero correspondería entonces la pureza del ideal, el desinterés absoluto de su entrega total a la causa de los débiles y oprimidos; al segundo la frialdad calculadora de quien antepone la razón de Estado a cualquier otra consideración, a quien no tiembla la mano para ordenar desaparecer, matar, torturar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Las causas de la Revolución Francesa, sus consecuencias, la descripción de sus hechos relevantes no ofrecen mayor complejidad y con menores desacuerdos, parece haber un relativo consenso entre los historiadores acerca de esos aspectos. Pero permanece intacto en su misterio, en su explicación el complejo drama de esos 10 años que van desde la toma de La Bastilla hasta el nombramiento como primer cónsul de Napoleón: el verbo guillotinar será conjugado en todas sus formas, con todos sus reflexivos y enclíticos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Danton no es la historia del buen romántico en contra del mal tirano. Despojada de la maniquea interpretación de 1983, Danton emerge en toda la complejidad que Wajda propone para su film, pero que sólo anuncia con una breve alusión en su libro de memorias: “…la esencia misma de la película: el desgarramiento” (en cursiva en el original), y que continúa ahí, a la espera de ser interpretada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para quien de adolescente combatió contra la ocupación nazi y luego soviética, que perdió a su padre en la matanza de Katyn&lt;/span&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn5" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, que en una reciente entrevista sintetizó los 60 años de régimen prosoviético con estas palabras: “matar la inteligencia era el uso comunista”, que vio el eclipse político de Walesa en el año 2000 al recibir sólo el 1% de los votos, el punto de inflexión histórico que promete cada revolución y que sin falta y bien pronto siempre traiciona debe significar múltiples y muy hondos desgarramientos. Aun conociendo la historia, ésta se repite. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;No es muy seguro que aún respalde, o no del todo, esta afirmación con que cerraba sus memorias hace 25 años: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“[…] La frase de Sartre: “El infierno son los otros”, no me cuadra. Los otros y yo representamos la única fuerza, la única esperanza. Estoy en contra de la idea de que el arte cinematográfico es un misterio y el público un mal necesario para la expresión del artista. Es por lo que me he adherido al movimiento polaco Solidaridad. Sigo fiel a su ideal, porque veo en ella el único remedio para nuestra soledad estéril, para el vacío que amenaza a la gente que está dispuesta a sacrificar el bien común en aras de su propio bienestar, para quien la palabra paz no surge sino de su deseo de que los dejen en paz…” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref1" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Andrzej Wajda, “Un cine llamado deseo”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref2" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; El 10 de agosto de 1792 las masas asaltaron el Palacio de las Tullerías y ese día fueron suspendidas las funciones constitucionales del rey. Georges-Jacques Danton tuvo un papel protagónico en ese hecho. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref3" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Literalmente “sin calzones”, eran la población constituida por pequeños comerciantes y artesanos de las ciudades que, sin unas determinadas líneas de mando, se constituyeron en la fuerza de choque militar durante la revolución. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref4" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;* Este político francés traicionó a Danton plegándose a Robespierre y luego traicionará a este último también. Bourdon vivió hasta 1807 y fue funcionario del gobierno de Napoleón. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref5" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;*&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; “Katyn” es la penúltima película de Wajda (hecha a los 80 años) y que recrea la masacre de 20.000 oficiales del ejército polaco a manos de los soviéticos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-2231077653209771169?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/2231077653209771169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/danton-andrzej-wajda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2231077653209771169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2231077653209771169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/danton-andrzej-wajda.html' title='Danton (Andrzej Wajda)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/EIjSCI5m9mA/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-5411704182619553975</id><published>2011-03-21T19:20:00.001-05:00</published><updated>2011-03-21T19:21:09.566-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Películas de época (No. 006)'/><title type='text'>Aguirre, la ira de Dios (Werner Herzog)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;¿Aguirre, los límites de la representación y de la imaginación?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Fernando Astaiza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20title=%22YouTube%20video%20player%22%20width=%22425%22%20height=%22349%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/2q3D0h4xCro?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/2q3D0h4xCro?rel=0" title="YouTube video player" width="425"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;A un cine-espectador &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El modo de hacer historia desde el cine se comprende cada vez mejor, pues la comunidad de aficionados y críticos retoman una y otra vez los relatos que, sobre directores, actores, actrices, guionistas y géneros han trascendido tras el paso de los años. Estos relatos expresan las historias mínimas o generacionales que se mantienen a través del tiempo, además de las impresiones que nuevos cinéfilos van tejiendo  a partir de sus descubrimientos. &lt;br /&gt;Ahora que se accede al material cinematográfico de una manera más sencilla, cada vez son más las personas que se cuentan  entre el público especializado, el diletante, o bien, en el grupo al que no le interesa reintegrar comentarios sobre el cine, sino simplemente pasar de una película  a otra. En todo caso, hay que reconocer en este campo un discurso que se va constituyendo cada vez más, aunque supone una labor disímil y dificultosa para quienes se suman de una u otra manera al nuevo público que quiera ir más allá de las etiquetas del consumo de productos-marca, productos-rostro, productos-experiencia y actualidad cinematográfica. &lt;br /&gt;Como el cine nos hace cómplices de una comunidad que se renueva constantemente, se considera apropiado asumir el modesto papel del portavoz que dialoga con las voces y las huellas conservadas en las películas, pues suponemos encontrar en ellas una serie de impresiones que forman parte de esa galería personal y colectiva que hemos construido como cine-espectadores. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, el ejercicio de escribir un artículo sobre cine de época sugiere el esfuerzo de remontarse a las imágenes escenificadas para el cine, las cuales han interpretado los hechos de una manera fantástica, o bien ajustada  a los textos autorizados, para contar la historia política, social y cultural del pasado y del presente. En todo caso hacemos un recorrido por la galería de imágenes que conforman nuestra subjetividad, más allá del orden simbólico que permanece como historia y que llega hasta nosotros, únicamente, a través del texto oral o escrito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La historia, los términos del decreto y los términos del sendero &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se empieza con lo de siempre y se señala que la película es memorable y que ha dejado honda impresión en nuestra memoria, hay ya una polémica, pues Aguirre, Der Zorn Gottes (1972), traducida al español como “Aguirre, la ira de Dios”, es una obra que ha sido discutida y juzgada hasta por quienes se involucraron con ella de manera inmediata. Es conocido en este contexto el profundo conflicto y las acusaciones que se cruzaron el actor principal Klaus Kinski y el director Werner Herzog; asimismo, la insatisfacción de propios y extraños por la edición y la comercialización que tuvo el film en América, al igual que la crítica por el trato que se le dio a los indígenas, a los trabajadores, a las mujeres y a los negros, etcétera. Así que por lo pronto no se harán afirmaciones respecto a la actualidad de esta película, ni tampoco sobre su profundidad, más bien se dará una apreciación muy sencilla sobre la perspectiva histórica, que esta película puede ofrecer al espectador, a través del punto de vista que nos presenta la cámara sobre algunas acciones y el valor simbólico que algunos personajes pueden conservar hasta el presente. &lt;br /&gt;La película inicia con una toma de un inmenso borde de los Andes que se desgaja sobre la amazonía peruana, vemos una caravana de hombres con un contrapicado que desciende poco a poco por los caminos milenarios que los indios construyeron para atravesar la cordillera. La toma de la acción sólo ha requerido de la ubicación estratégica de la cámara para que dicho  encuadre presente un medio inhóspito y fantástico, que determinará el curso de los descubrimientos y las conquistas de los hombres que llegaron a América. Es significativo que uno, como espectador, de alguna manera extrapole estas escenas y piense en la  vivencia de los conquistadores europeos en América, y por lo mismo considere que Aguirre, la ira de Dios, puede marcar una reflexión sobre el discurso histórico mediado por los nuevos instrumentos técnicos que se asocian al texto escrito que había conservado nuestro pasado. &lt;br /&gt;Aguirre, la ira de Dios, proviene de un diario de Fray Gaspar Carvajal, quien  se dedicó a hacer una bitácora epistolar sobre las vicisitudes de la expedición de don Gonzalo Pizarro, quien, como muchos otros, tenía la misión de encontrar el tesoro de El Dorado. En este sentido, la película mantendrá una voz en off que acompañará las distintas escenas y los desplazamientos que buscan representar aquella gesta histórica, de modo que la evidencia del texto histórico junto a la imagen cinematográfica compensará el orden de la ficción connatural al cine. En su momento, la presencia simultánea de damas de la aristocracia, indios, negros, armamento, carretas desarmadas, cerdos, etcétera, resulta ser en todo sentido surreal. El testimonio escrito que afirmaba que, bajo tales condiciones, quienes se encargaban del trabajo pesado morían como moscas, sólo confirma lo que hemos visto. Por lo mismo, comprendemos porqué don Gonzalo Pizarro organizó una pequeña expedición con el fin de que se adelantara río abajo en busca de la ciudad de El Dorado, para lo cual dio un plazo de una semana, después de lo cual deberían volver río arriba y dar aviso de la situación. Mientras que las condiciones del medio obligaron a la expedición original a dividirse, la voz en off que nos evoca las palabras de Fray Gaspar trata de comprender y ordenar esta circunstancia desde un razonamiento religioso y monárquico. &lt;br /&gt;El escenario que se plantea para este viaje es consignado en un folio que se escribe en público y se sella en nombre de Dios y los reyes españoles que se encuentran a la distancia. El nuevo rumbo está al mando de don Pedro de Ursúa, quien sale con cuarenta hombres en la búsqueda de la ciudad que guarda el tesoro, para el momento, es recurrente la referencia a las hazañas de Hernán Cortes y su papel en la conquista del reino de México: las nuevas gestas mantienen la medida del hito precedente, de manera que el viaje y el descubrimiento no ha tenido un camino distinto al que conservan los imaginarios compartido por los hombres. La expedición zarpa sobre balsas construidas con troncos, para abrirse rumbo por entre los rápidos del río, de manera que las perspectivas y el arribo a un destino lo proporciona la accesibilidad o la hostilidad del medio. Como en el inicio, el enfoque sobre los Andes pudo desbordar la función del instrumento y de la imagen para producir el reconocimiento necesario y construir una secuencia; en el descenso por el río, la labor se vio superada nuevamente por los imprevistos, pues una de las balsas quedó atrapada en la corriente contra una orilla que sólo tenía como contención filos de roca completamente inaccesibles y la corriente limitaba el desplazamiento, los remos y la fuerza de diez hombres que iban en ella eran inútiles para sacarla de ahí. En este momento la cámara sólo pudo ubicarse en la orilla opuesta, sin poder hacer otro acercamiento sobre el evento. Así, el relato cinematográfico entra en un clímax que servirá como telón de fondo para escudriñar en las perplejidades que anidan en el hombre, y en el medio selvático que tiene en el río el medio para alcanzar la ciudad mítica. &lt;br /&gt;El incidente será resuelto lúcidamente, cuando al amanecer aparecen muertos todos los hombres que estaban en la balsa, la cual no ha dejado de pendular de un lado hacia otro; el paso de la noche hizo su parte en la trama de la película, aunque para el europeo lo que ocurrió fue a causa de los indios hostiles. Las secuelas no tardarán en efectuarse, pues darán píe al papel protagónico de Lope de Aguirre (Klaus Kinski): se urdirá la sublevación contra don Pedro, quien quería volver el rumbo, mientras que Aguirre quería seguir conquistando por su cuenta; por lo mismo, se decide usurpar el mando y sellar un nuevo orden. La presencia del documento escrito que registra el sentido de los acontecimientos representa, en nombre de Dios y de la corona, la idoneidad del hecho, pues lo remite al orden de las certezas que son compartidas por quienes oyen la lectura pública del documento; a su vez, el poder de la firma lo vuelve permanente, pues queda garantizado por el puño y letra de una persona autorizada. Pero hemos visto que este orden se releva por el puño y la espada, pues la usurpación y el asesinato están a la orden de las acciones que el europeo contempla para revertir el orden y la institucionalidad. Basta mirar de solaz a Fray Gaspar de Carvajal, quien permanece impávido ante la petición de Doña Inés de Atienza, quien le ruega que interceda por don Pedro de Ursúa, pero aquel le responde que “la vida de los hombres sólo florece un instante, para gloria de la santa Iglesia, debo permanecer del lado de los fuertes […]” &lt;br /&gt;El ingreso de Lope de Aguirre a la historia hará que las irregularidades que afectaron la secuencia de acciones de la película sean controladas, es decir que la búsqueda de escenarios agrestes o exóticos para constituir la veracidad y la efectividad de la imagen va a ser remplazada por los tiempos muertos y meditativos que van a suscitarse para marcar contrastes emotivos, ya que el resto de la historia será dominada por la fugacidad de las conductas que van a quedar en vilo de acuerdo a las condiciones del entorno. En este nuevo orden la sinrazón hará una mala pasada a la historia, al atravesarla con la ficción, pues en el orden del renovado estatuto, que se leyó públicamente, quedó decretado que el nuevo regente de la expedición será don Fernando de Guzmán, a quien se denominó el emperador de El Dorado, mientras que Lope de Aguirre convierte el viaje silencioso por el río, cualquier viaje silencioso por el río, en un viaje de conquista, como si él movimiento por este curso, por sí mismo, significará el descubrimiento. &lt;br /&gt;Tal como se ha dicho más arriba, los incidentes naturales han condicionado no sólo el rumbo que lleva hacia El Dorado, sino que han provocado la reorientación de los objetivos humanos. El lugar imaginado se alcanza en consonancia con las posibilidades materiales de los individuos, y esto, desgraciadamente, tiene que ver con a ley de hierro que expresa la geografía y la mentalidad de este contexto delirante. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-5411704182619553975?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/5411704182619553975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/aguirre-la-ira-de-dios-werner-herzog.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/5411704182619553975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/5411704182619553975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/aguirre-la-ira-de-dios-werner-herzog.html' title='Aguirre, la ira de Dios (Werner Herzog)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/2q3D0h4xCro/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-4670517015905093405</id><published>2011-03-21T18:53:00.001-05:00</published><updated>2011-03-21T18:54:53.726-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Películas de época (No. 006)'/><title type='text'>Metropolis (Fritz Lang)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Dos textos inéditos&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;Elena Escobar &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/70/Fritz_Lang_und_Thea_von_Harbou,_1923_od._1924.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/70/Fritz_Lang_und_Thea_von_Harbou,_1923_od._1924.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Thea y Fritz trabajando en el guión de Metropolis&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;“La única forma de poder burlar este destino fatal parece situarse en la renuncia a todo plan o expectativa de futuro, y en observar desde lejos las deliciosas trampas que puedan surgir resistiendo la tentación de implicarse en ellas, a sabiendas de que el riesgo de intentar llevar a cabo cualquier anhelo o apetencia conlleva la decepción como mal menor”&lt;br /&gt;(A. Díaz y J. Cáceres: “Fritz Lang: Itinerarios fatalistas”).&lt;br /&gt;Sobre Metrópolis, se ha dicho mucho, pero poco sobre ella como una película de época, de épocas: la Alemania de los 1920 y 1930, y la Alemania 100 años después. En medio de la búsqueda de insumos para la redacción de este artículo, me encontré el par de textos que reproduzco a continuación: una carta de Thea von Harbou, esposa de Lang y guionista de varias de sus películas, y un fragmento del diario del director a propósito de la carta de su esposa. Ambos textos representan claramente la época de incertidumbre en la que se realizó la película, a la vez que ponen sobre la mesa dos formas de imaginarse una época futura: la de Lang, escéptica y oscura, y la de Thea, optimista y llena de luz. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;  &lt;br /&gt;Berlín, 7 de junio de 1933 &lt;br /&gt;“Querido Friederich, &lt;br /&gt;A la mitad de un año más de incertidumbre sobre el destino de nuestro país y cargando con el dolor que todavía me genera una crisis que pareciera eterna, me entero de los resultados de tu reunión con Goebbels. De un lado, me entristece profundamente la prohibición de “El testamento del Dr. Mabuse” en nuestro país por “incitar al desorden público”; pero de otro, me emociona profundamente el paradójico aunque feliz ofrecimiento que te hace para dirigir el UFA. Según entiendo has decidido aceptar la invitación aunque rechazas enfáticamente y de manera agresiva la posibilidad de la prohibición. Si te tuviera a mi lado en este momento te preguntaría las razones para aceptar un ofrecimiento que me enorgullece pero frente al cual habría estado segura que te opondrías. &lt;br /&gt;Querido Fritz. Todo es confusión para mí en este momento. No entiendo cómo encaja el rechazo de Goebbels a nuestra película con el ofrecimiento de la dirección; no entiendo tampoco tu respuesta afirmativa si minutos antes lo habías retado violentamente a que se atreviera a prohibir tu película. Ahora que te escribo, siento que, así suene extraño, estas confusiones tienen que ver directamente con lo que nuestro amado y convulsionado país se encuentra viviendo en este momento; pareciera que la incertidumbre de Alemania se colara poro a poro en mi piel y me llenara de inseguridad ante la vida misma. No tengo idea de qué nos depare el futuro; no tengo idea de lo que nos depare a ti y a mí. &lt;br /&gt;Cada vez siento que estamos más alejados y que nuestros caminos pueden terminar separándose radicalmente. Ahora que pienso en nuestra historia juntos, no veo más que eso: tu insistente escepticismo ante todo, tu incisivo interés en el reverso oscuro de la sociedad, en las personificaciones del mal, en la imposibilidad de un futuro promisorio; yo, intentando apostarle al futuro al que tú te has negado, a la posibilidad de una Alemania unida a través del corazón de todos los alemanes, y aunque a veces me cueste reconocerlo, apostándole al romanticismo, al sentimiento de las masas, a la unidad del pueblo. Muchas veces he sido yo quien termina pensando en la descomposición de los individuos, en las pasiones turbias y oscuras alrededor del amor; así ocurrió en “Phantom”... hasta de la homosexualidad terminaba hablando, recuerdas??!! Pero a veces has sido tú quien cede: la primera parte de “Los Nibelungos”, por ejemplo, no podía ser más cercana a los deseos de una Alemania brillante y unificada, aunque, hay que decirlo, la segunda parte hubiera terminado echando a la basura todo eso; no hay nada más diciente acerca de nuestra relación y del destino mismo de Alemania: dos partes distintas Fritz, dos visiones contrarias del mundo y, cada vez lo veo más, dos personas profundamente distintas. &lt;br /&gt;Y es que nuestra propia vida, la vida misma de nuestro país, no ha sido más que eso: sombras y luces que se encuentran y luchan permanentemente. ¿Qué es nuestra amada “Metrópolis” si no eso?: la permanente amenaza de la oscuridad y el misterio (¿recuerdas la persecución de Rotwang a María en las catacumbas, la idea del foco de la linterna como fuerza oscura que amenazaba a la bondad?) y el triunfo final del corazón en la unión del cerebro y las manos (aquella escena final que tanto me gusta). &lt;br /&gt;Todo confusión querido mío, todo contradicciones, todo incertidumbre. A dónde irá Alemania Fritz: ¿A la unificación de las manos y el cerebro, a la ilusión de mis guiones o al pesimismo de tu dirección? &lt;br /&gt;Espero verte pronto, aunque la sensación de que algo se rompe en nuestro país, en el mundo, y en nuestras propias vidas, no deja de llenarme de incertidumbre. &lt;br /&gt;Se  despide de ti, con Amor, Esperanza e Incertidumbre, &lt;br /&gt;Thea” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fragmento del diario de Fritz Lang. Junio de 1933 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Thea me ha escrito una carta y me habla de contradicciones, del ofrecimiento de Goebbels, de que no entiende mis actitudes, mis respuestas. Sólo me pregunta a mí, sólo me cuestiona... como tantos... &lt;br /&gt;Habla de nuestro distanciamiento y muy lúcidamente, como siempre, lo relaciona con la situación del país; no se trata de nosotros solamente y ella lo sabe, se trata de Alemania, del cine, de la estética, de la política, de la imposibilidad de atar, de unir, de mediar, de hacer, de crear... son estos tiempos de angustia y desesperanza en nuestro país. &lt;br /&gt;Thea no entiende que si me ofrecen la UFA, es sólo porque quieren tenerme bajo su control, porque saben que puedo decir más de lo que dije con “Mabuse”, porque le temen al poder del cine y quieren controlarlo, porque quieren pararme; y por eso se lo dije a Goebbels: “atrévete a prohibir una sola de mis películas”. Thea no sabe tampoco que el sueño de contar historias ha entrado en crisis al igual que todo, que el Deutch Bank es ahora el mayor accionista de la UFA, que sus intereses son más comerciales que el sueño romántico en el que ella cree... Thea, estás cegándote y quieres llevarme a otro lado, no sé a cuál todavía, pero sé que a uno que no me pertenece y en el que no quiero estar. A veces me asusta cuál pueda ser el destino de Thea; me asusta su énfasis en el pueblo, en su unidad, en el corazón de las masas, me asusta su alegría por el ofrecimiento de Goebbels. &lt;br /&gt;He aceptado el ofrecimiento, efectivamente, pero no voy a cumplir; tengo miedo, no quiero renunciar al cine pero sé que Alemania no es lugar indicado; ahora me pregunto qué dirán quiénes vean “Metrópolis” en el futuro, me pregunto si en cien años el mundo es el que mostramos en la película, me pregunto si en 100 años existirá esta Alemania. &lt;br /&gt;No soy escéptico, y si lo soy, no soy diferente a cualquier otro que habita un mundo en el que el futuro resulta ser cada vez más incierto; ni siquiera es pesimismo, es la imposibilidad de imaginarnos un futuro, es la guerra... hicimos mucho con “Metrópolis”, yo soñé una arquitectura, yo inventé. Creo en algunas cosas, leí tu guión, Thea, como una especie de fe en la clase media y puedo aceptar en la posibilidad de un corazón mediador entre el cerebro y las manos; pero sobre todo, Thea, creo en un mundo intermedio: no por debajo de las máquinas ni por encima de todos los otros; creo en una sociedad de posibilidades, de posibilidades como las del cine. Pero un cine que no sea mentiroso, un cine realista. Más allá de tu historia mi querida Thea, y más allá de esta época, veo las sombras y los dobles, veo ciudades a punto de colapsar, veo angustia por lo desconocido, veo monstruos, veo sombras, veo ojos aterradores, no veo... todo está oscuro, no es tristeza, es que pienso en lo que somos, es que veo a Caligari a Nosferatu o a la misma ciudad de Metrópolis y pienso en lo que todo eso significa... veo esta Alemania. &lt;br /&gt;La UFA no quiere nada de eso, sólo “la caracterización de la cultura alemana y la educación nacional”... pues bueno, que se busquen a otro, con nosotros se equivocaron, aunque insisto: quizás sea mucho decir “nosotros”, mejor: conmigo se equivocaron. &lt;br /&gt;Lo importante es lo que se ve, las sombras y la representación de los actores, en eso creo. Estoy a favor de una narración que cuente con atmósferas, con miradas, con exageraciones y con efectos, es en lo intangible donde quiero mostrar la desesperación y los miedos de este pueblo, la desesperación de esta época difícil y oscura, este es mi manifiesto. Creo en el doble, todos tenemos uno, María tiene a su máquina-doble, no somos una sola cara, Alemania no es una sola y estoy seguro de que es su cara oscura la que terminará mostrándose de ahora en adelante. &lt;br /&gt;Por eso me largo, y espero volver solamente a recoger dinero”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Fritz Lang se larga a Francia dejando a su esposa detrás. Thea, como los dos sospechaban, termina convirtiéndose en fiel colaboradora del partido Nacionalsocialista. Lang, por no decir mucho, se saca la espina con su triología antinazi: El hombre atrapado (1941), Los verdugos también mueren (1943) y El Ministerio del miedo (1944). &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-4670517015905093405?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/4670517015905093405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/metropolis-fritz-lang.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/4670517015905093405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/4670517015905093405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/metropolis-fritz-lang.html' title='Metropolis (Fritz Lang)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-1507620984225912293</id><published>2011-03-21T18:40:00.006-05:00</published><updated>2011-03-21T18:58:23.612-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Películas de época (No. 006)'/><title type='text'>Häxan - La brujería a través de los tiempos (Benjamin Christensen)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;“Corazones de paloma hervidos a la luz de la luna” &lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;Juliana Ospina&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20title=%22YouTube%20video%20player%22%20width=%22560%22%20height=%22349%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/ltDAAu7uEjw?rel=0%22%20frameborder=%220%22%20allowfullscreen%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/ltDAAu7uEjw?rel=0" title="YouTube video player" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para muchos cineastas europeos del norte, el terror nunca fue un género lejano al que recurrían esporádicamente. Era parte de su universo y por lo tanto de su filmografía. Para Benjamin Christensen, actor y director danés nacido en 1879, fue tan importante que su transición de actor a director fue gracias al terror.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Christensen fue un vanguardista del cine danés, y la obra que lo consagró fue Häxan (La brujería a través de los tiempos), en el año 1922, en Suecia. Por esta época Dreyer presentaba Páginas del libro de Satán, y Murnau a Nosferatu. El cine sueco brillaba con tal esplendor que atrajo a Estocolmo a los mejores directores daneses: Dreyer y Christensen.&lt;br /&gt;Durante casi dos horas divididas en siete capítulos, Christensen alterna magistralmente la ficción y el documental para mostrar la influencia de la nigromancia, la hechicería y la superstición en la historia. Para esto se inspiró en la literatura judicial de los siglos XVI y XVII. Como toda obra vanguardista, ésta es bastante provocadora, y rompe con las costumbres cinematográficas de la época y del lugar. Christensen no escatima en mostrar monjes obsesionados por la lubricidad, recién nacidos dentro de ollas de agua hirviendo, hechiceras copulando con los demonios, monjas con  ataques de locura al ver al demonio, un muestrario de instrumentos de tortura, y hasta el ano del diablo besado en un aquelarre de sábado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;Pero, a pesar de todo, la película no fue censurada, algo que el historiador cinematográfico Georges Sadoul justifica en un plano artístico y pictórico: “El sadismo y la obscenidad de ciertas escenas hubieran podido limitar la carrera de este film singular a salas especializadas, prohibidas a ‘menores de 16 años’. Pero como en Brueghel y Callot, -en los que se inspiró directamente Christensen-, el arte transfiguraba los detalles que sin él habrían sido vulgares o repugnantes”&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;La brujería a través de los tiempos es una de esas obras maestras olvidadas con el tiempo. Cualquiera diría que, hoy en día, es un despropósito ver una película del año 1922 recreando ambientes medievales. Pero a esta película la hacen bastante entretenida esas historias que se representan como cuadros del Renacimiento (evocando a Brueghel o El Bosco), el pictoricismo que respira, el maquillaje y las máscaras de cartón, las demostraciones “reales”, las ilustraciones de los libros, el erotismo, y los efectos especiales logrados con transparencias, trucaje y yuxtaposición de imágenes. &lt;br /&gt;Durante los siete capítulos recorremos la historia de una forma didáctica; al principio nos cuenta la historia de la hechicería ayudándose de grabados antiguos y rótulos explicativos. En la segunda parte nos muestra varias historias de hechicería del siglo XV, a través de ejemplos que pasan de la ilustración a la puesta en escena, con situaciones y diálogos bastantes pintorescos. Una muestra de ello: &lt;br /&gt;─Karna, ¿podrías conseguirme una poción de amor que haga efecto sobre un devoto hombre de la iglesia? &lt;br /&gt;─Mira, joven doncella, toma una poción de excrementos de gato y corazones de paloma, hervidos a la luz de la luna. Una gota en la bebida de un hombre ablandará su corazón de inmediato. &lt;br /&gt;En los otros capítulos vemos recreaciones más largas donde explica, por ejemplo, un proceso por brujería en Alemania desde su inicio hasta su fatal desenlace. Christensen recurre al humor incluso en los capítulos más siniestros, como en el muestrario de instrumentos de tortura en la época de la inquisición. Ya el último capítulo retoma algunas secuencias anteriores y las muestra a la luz de la época moderna y las explicaciones que hacia 1921 se estaban dando a esos fenómenos: la histeria, el sonambulismo o la locura. Cada capítulo termina con el rótulo de “Continuará…”, lo que lo deja a uno con la sensación de que, de hecho, cada una de esas anécdotas se seguirán repitiendo en la historia; podrán cambiar las creencias, pero seguirán existiendo. &lt;br /&gt;Una película que combina perfectamente documentación y humor, de la mano de un realizador que provocó a sus contemporáneos como nadie lo haría. Esa provocación lo llevó a Berlín a trabajar de nuevo como actor y de allí a Hollywood, donde realizó sólo algunas películas mediocres. Pero ya ninguna mala película le quitaría el mérito de ser el gran vanguardista del cine mudo danés. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="file:///C:/Users/Montenegro/Desktop/CAHIERS%20DE%20DVD.docx#_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Sadoul, Georges. Historia del cine mundial: desde los orígenes. Disponible en: http://bit.ly/hHTEb1 &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-1507620984225912293?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/1507620984225912293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/haxan-la-brujeria-traves-de-los-tiempos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1507620984225912293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1507620984225912293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/haxan-la-brujeria-traves-de-los-tiempos.html' title='Häxan - La brujería a través de los tiempos (Benjamin Christensen)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/ltDAAu7uEjw/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-8877305808291527746</id><published>2011-03-21T09:50:00.001-05:00</published><updated>2011-03-21T18:41:37.006-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Películas de época (No. 006)'/><title type='text'>The duellists (Ridley Scott)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;La vorágine del honor&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Mauricio Montenegro)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: #073763; color: #eeeeee;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_1" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_1" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2; font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-size: xx-large;" video_object.png"="" www.blogger.comhttp:=""&gt;&lt;object height="340" width="560"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/g8nGgvepXCk?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/g8nGgvepXCk?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;¿Por qué me gusta TANTO esta película? Ridley Scott no es precisamente mi director preferido, y está muy lejos de serlo. Apenas dos años después de Los Duelistas dirigió Alien (1979), y puede decirse con seguridad que fue esta segunda película la que definió su carrera, su estilo, sus intereses. Efectivamente, Scott se concentró un tiempo en la ciencia ficción (Blade Runner, 1982), un género que nunca me ha gustado, y pasó luego a la épica (Gladiador, 2000) con resultados lobísimos. Es casi imposible encontrar rastros de Los Duelistas en su posterior carrera como director, más allá de la aparición de Harvey Keitel en Thelma y Louise (1991). Ha dirigido bodrios terribles con Russell Crowe (A Good Year, 2006), un actor al que ha creído “descubrir” y con el que ha hecho películas cada vez peores. En cambio no volvió a trabajar nunca con Keith Carradine, cuya actuación en Los Duelistas es sobresaliente. Antes de dirigir Los Duelistas no había hecho más que comerciales y un par de series para la televisión, puede decirse que más que nada para sobrevivir; no se adivina ningún interés estilístico particular en esa producción heterogénea. Más aún, la idea original para su primer largometraje no tenía nada que ver con Los Duelistas: quería hacer un western, pero el presupuesto se lo impidió siempre.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El origen de Los Duelistas no tiene nada que ver con su voluntad: le pidieron que dirigiera una adaptación del libro de Conrad para la televisión francesa, se supone que debía durar una hora; el proyecto funcionó mejor de lo que se creía y los productores decidieron invertir un poco más para hacer un largometraje, de modo que a Scott se le presentaba su primera oportunidad de dirigir para la pantalla grande. Y lo hizo. Pero no es que la historia de Conrad lo obsesionara desde su juventud, o que los temas detrás de Los Duelistas le interesaran demasiado, como puede deducirse de su carrera posterior. En fin, se ve que mi gusto por Los Duelistas no tiene nada que ver con Scott, y sin embargo me pregunto, cada vez que veo de nuevo la película, cómo un director capaz de tomar decisiones de edición, camarografía, iluminación, guión, incluso casting, tan acertadas y por momentos geniales, puede ser un mal director, o siquiera un director mediocre. Misterio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En todo caso, es más misterioso aún mi gusto desmedido por la película. A nadie más le gusta, al menos de un modo tan eufórico; la he visto ya varias veces con otras personas y todas terminan aburridas, desinteresadas, incluso dormidas. Claro que esto es algo que me pasa con mis otras películas favoritas, como The Thin Red Line (1998) de Terrence Malick: los demás soportan con cierta resignación las tres horas largas de la película y hacen algún vago comentario elogioso al final. Pero a mí simplemente me deja sin palabras, me corta la respiración. En fin, volviendo a Los Duelistas, a mí mismo me ha costado encontrar las razones por las que me gusta tanto. Precisamente estoy intentando en este texto explicar y explicarme eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En primer lugar diría, ahora que acabo de verla de nueva y escribo prácticamente poseído por su influjo, que es por la música, compuesta para la película por Howard Blake, un tipo curtido en composición para cine y televisión, pero no precisamente un director reconocido en la escena de la música académica. En este video muy bien editado alguien montó completa la pieza central que Blake compuso para Los Duelistas: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=y3hVuwo0B-U"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=y3hVuwo0B-U&lt;/a&gt;, este tema, según los entendidos, está inspirado en el segundo movimiento de la Serenata de Brahms. Seguramente es un tema básico y, si se quiere, trivial, pero a mí me deja francamente sobrecogido. Y hay también una relación entre música e imagen que sólo puede ser producto del genio, ni siquiera de la técnica o de la experiencia; basta con ver la secuencia final de la película, la toma final, esa toma panorámica en la que vemos a Feraud vencido mientras la música crece y se funde en el paisaje. Esa toma es mejor que cualquier fotografía o cuadro que yo haya visto, y lo es especialmente por la música. Pero no es este el único momento en que la música revela su importancia en la película; incluso en los simples, burdos ensayos que el Doctor Jacquin hace con su flauta, el sonido crea una atmósfera perfectamente acabada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y pensando precisamente en la fuerza pictórica de la imagen final a la que me refiero arriba, creo que hay un interés de Scott (o de quien sea que lo haya decidido) por la pintura que es muy claro &amp;nbsp;en la película: en varias tomas se componen bodegones precisos, pinturas impresionistas, paisajes sobrios pero perfectos. Es tal la belleza y el cálculo de la mayoría de imágenes, que ver la película sin sonido sería un excelente ejercicio. Hay una clara influencia de Corot, de Chardin, de Manet, de holandeses como Vermeer, y hasta de Degas (en las bellísimas tomas de caballos durante el cuarto duelo). Este interés pictórico viene más seguramente de la influencia de Stanley Kubrick, que para entonces ya era un grande, que del gusto del propio Scott.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;De hecho, el afán de Scott por copiar lo que Kubrick había logrado dos años antes con Barry Lyndon (1975)&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[1]&lt;/span&gt; es innegable: llegó incluso a intentar tomas iluminadas exclusivamente con velas, como había hecho Kubrick (en una especie de homenaje a Georges de la Tour). Por otro lado, como han notado ya muchos reseñistas, en ambas películas el duelo es una figura central, y hay otra serie de coincidencias. Sin embargo, aunque Barry Lyndon es precisamente mi película favorita de Kubrick, está muy lejos, para mí, de Los Duelistas. Barry Lyndon es simétrica (como siempre cuando Kubrick es bueno) pero también un tanto barroca, quizá demasiado dramática, demasiado histriónica. Los Duelistas, en cambio, es un prodigio de economía del lenguaje cinematográfico, los diálogos son de una precisión pasmosa, y las actuaciones de Keitel y Carradine, no me cansaré de decirlo, perfectas; seguramente las mejores actuaciones de sus respectivas carreras: Feraud y D’Hubert parecen personajes destinados a ser encarnados precisamente por estos dos actores. Incluso la contextura de Keitel, hasta su estatura, pero sobre todo su mirada, definen la conducta de Feraud mejor que cualquier psicoanalista; y la gracia pueril de Carradine, su confianza en sí mismo, encajan en el personaje de D’Hubert como una mano en un guante. Pero es que hasta los papeles menores parecen el producto de un excelente trabajo de casting; basta con ver a Albert Finney en el papel de Fouché, ni mandado a hacer, más realista y verosímil que el propio Fouché cuando vivió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pero, en todo caso, lo que realmente me cautiva en esta película, es la fuerza de su tema (el honor) para atraer ideas, connotaciones, asociaciones. Tal vez el punto de inflexión, casi invisible, de la historia, es el momento en que nos resulta claro que D’Hubert, quien se ha resistido a jugar el juego de Feraud, se hace adicto al juego, dobla la apuesta de Feraud y se convierte, casi sin notarlo, en un duelista tan radical e irreflexivo como él. Y esa inflexión está marcada por el personaje de Laura, el único personaje en la película (a parte del propio D’Hubert, al principio) que se atreve a cuestionar la noción de honor, que se atreve a preguntar por su significado, lo que finalmente le costará el abandono por parte de D’Hubert, con trágicas consecuencias. En un momento crucial, Laura pronuncia las palabras que podrían sintetizar mejor la historia: “nada cura a un duelista”, y estas mismas palabras, ahora lo entiendo, pueden aplicarse perfectamente para cualquier caso en el que la obsesión por ganar, transformada en defensa del “honor”, dominé la mente de un hombre: “nada cura a un estudiante”, “nada cura a un intelectual, a un periodista, a un ingeniero, a un agente de bolsa”, “nada cura a un padre, a un hijo, a un esposo”. Y es tan así que D’Hubert se siente impulsado a salvar a Feraud de la guillotina aun cuando sabe que éste lo retará de nuevo, o precisamente porque lo sabe. D’Hubert ya se ha casado (felizmente), ya no pertenece al ejército napoleónico, que ha sido derrotado (y con él Feraud), y por otra parte Feraud ya no puede retarlo, pues se le ha retirado su rango y, además, está preso. Pero incluso así, contra todas las evidencias, D’Hubert acepta (y quizá busca) el reto: no se ha curado. Por momentos parece que D’Hubert y Feraud estuviesen profundamente enamorados, que esta fuera una historia de amor imposible a través del tiempo, que su odio sin sentido (literalmente sin sentido) no fuera más que una excusa para buscarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Quien encarna de un modo más perturbador el absurdo de la noción de honor es Feraud: nunca vemos en él el más mínimo asomo de ironía o de incredulidad, ni siquiera de humor. Parece estar totalmente convencido de la justicia de sus demandas y de la gravedad del asunto, pero al mismo tiempo hace trampa, al final finge no recordar el episodio imbécil que inició los duelos y, en cambio, miente sobre D’Hubert, asegurando que siempre fue enemigo de Napoleón y que es ese realmente el motivo de su odio. Y parece que creyera su propia mentira, que la necesitara tanto que debía creerla. E incluso en este momento es mortalmente serio. D’Hubert, en cambio, apuesta por la razón desde un principio, para caer luego en la vorágine del “honor” y, en un inspirado gesto final, volver por los fueros de la sensatez; lo curioso es que en este contexto la sensatez resulte heroica, una especie de sacrificio, incluso un lujo. Precisamente eso, un lujo que D’Hubert puede darse gracias a su situación, no sólo porque a él le quede una bala mientras que Feraud ya no tiene munición, sino también porque él es rico, está casado, pertenece al ejército monárquico. Feraud, en cambio, no tiene ya nada, salvo su obsesión por el honor, es él quien está obligado a ir hasta sus últimas consecuencias, no puede darse el lujo de la razón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;He visto esta película varias veces (muchas), y siempre encuentro algo nuevo en ella: un matiz, una variante. Esta vez he notado algo que no sé por qué no noté desde la primera vez: el verdadero protagonista de la historia es D’Hubert, Feraud no es más que una excusa, casi una metáfora. Feraud resulta, desde un principio, insoportable, un antihéroe que no se gana el aprecio de ningún espectador, su papel es ingrato, debe ser un irracional imperturbable; Laura le dice claramente lo que todos estamos pensando de él cuando lo visita en la tienda de campaña, él apenas si se inmuta, le pregunta “¿a qué ha venido entonces?”, ella dice “a verlo”, y él contesta, arrogante como siempre, “mire”. La respuesta es muy significativa, Feraud se expone ante el mundo, ante las miradas, como un freak, un radical, el último bonapartista, un tipo dispuesto a ir hasta los límites a pesar de sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pero decía que es una historia sobre D’Hubert, sobre su transformación, primero, en un duelista, y luego en un aristócrata. La película es un estudio de carácter. Feraud, que no cambia, no ofrece interés en este sentido, sólo sirve de contraparte y de motivo. El primer D’Hubert, un teniente disciplinado, decente, muy razonable, se ve arrastrado a una situación absurda, casi kafkiana, y sin buscarlo en absoluto despierta la furia vengadora de Feraud; hay allí un aspecto que no debe pasar desapercibido: D’Hubert es inteligente, apuesto, alto, quizá un poco más joven que Feraud, y más cercano a los oficiales importantes; todas estas ventajas, que son las desventajas de Feraud, tienen un papel clave en el resentimiento de este último. Incluso en los momentos extremos de estos primeros duelos D’Hubert conserva siempre la perspectiva y el sentido del ridículo, no se deja implicar emocionalmente en el asunto y lo hace como una especie de fatalidad, como un deber. Los duelos, sin embargo, empiezan a mover la curiosa maquinaria de la legitimidad social y pronto los duelistas son figuras públicas, motivo de apuestas, pero también puntos de honor para sus respectivos contingentes. El duelo decisivo para el cambio de actitud de D’Hubert, quien siempre ha sido buscado y prácticamente obligado a continuar, es el cuarto duelo, a caballo; y es el duelo decisivo por una razón que nos lleva directamente al corazón del carácter de D’Hubert: su vanidad. D’Hubert gana este duelo, y lo gana sin casi intentarlo, sin esfuerzo; pero gana. Sólo un día antes del duelo es capaz todavía de construir complejas y sutiles ironías sobre la situación: “Voy a ser asesinado responsablemente, a caballo, como homenaje a la caballería”. Pero después del duelo se toma en serio a sí mismo, y empieza a tomar en serio a Feraud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La vanidad de D’Hubert es su condena, y si se piensa bien, es simplemente otro nombre para ese “honor” que dicen defender los dos hombres. Entre más avanzan los duelos, que al principio no son más que una anécdota, una aventura, más personas y más asuntos se implican en ellos, y poco a poco se convierten en una especie de institución; de algún modo, los demás los demandan, y D’Hubert, vanidoso, no puede negarse, no puede ya verse a los ojos de los demás como un perdedor o un cobarde. Aunque no entienda aún las razones del enfrentamiento, y siga creyendo que, de hecho, no tiene razón de ser, continúa, porque no puede decepcionar a su público, porque cree tener un público que quizá realmente no tenga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Es lo que pasa con el honor, algunos se lo toman tan en serio que los demás terminan por temer ser aislados, denigrados, y entran al juego. Y es lo que pasa, como sugería antes, con muchas otras cosas, con muchos compromisos cotidianos que al principio pueden parecer simples pero poco a poco se revelan como laberintos sin salida, en los que no se puede volver atrás una vez adentro. Y se continúa, siempre, por honor, aunque se sepa de hecho que las cosas empezaron mal, o sin sentido, o que habría que pensarlo dos veces; pero no se puede pensar dos veces, hay que actuar, sobrevivir, por honor. El tema de esta película es tal vez la manera en que las cosas se vuelven reales de un modo inesperado, empiezan por ser una invención, una ficción, una broma, y de pronto, cuando menos lo pensamos, son inexorablemente reales. Feraud parece saberlo y buscarlo desde un principio: quiere la realidad rabiosamente. D’Hubert, en cambio, guarda siempre la esperanza de que sus actos no tengan consecuencias, de que las cosas les sucedan a otros; véase si no el modo en que termina por casarse con Adele.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Finalmente, D’Hubert encuentra la mejor forma de recuperar su sentido de realidad; es decir, de tomar el control de lo que quiere considerar real: en lugar de matar realmente a Feraud, lo da por muerto, en un acto sensato, razonable y vanidoso. Lo indulta con estas palabras: “Usted me ha sometido a su voluntad durante quince años. No volveré a hacer nunca lo que usted me ordene. Bajo todas las reglas del combate, desde este momento su vida me pertenece ¿no es así? Entonces simplemente lo declaro muerto. En todo lo que a mi concierne, usted ya no existe. Me he sometido a su noción de honor durante mucho tiempo. Ahora usted se someterá a la mía”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Lo más insólito (pero, después de considerarlo un rato, tal vez lo más previsible y natural) es que la historia de D’Hubert y Feraud fue una historia real (incluyendo este indulto final): Conrad la escribió en su libro The Duel (1908) a partir de registros periodísticos. Los duelistas originales fueron los oficiales Dupont y Fournier, y aparentemente tuvieron alrededor de 30 duelos, en un periodo de veinte años desde 1794. Al menos eso se dice en Wikipedia: &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Duellists"&gt;http://en.wikipedia.org/wiki/The_Duellists&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La película tiene muchos más niveles. En el nivel histórico, por ejemplo, como retrato de la silenciosa aparición del hombre moderno, el burgués oportunista (Fouché), es perfecta. No se pierde nada aquí, ni un personaje. Hay que fijarse bien, por ejemplo, en el Chevalier, un viejo aristócrata que, después de la revolución, es forzado a convertirse en zapatero, pero al regreso de la monarquía (con el corto reinado de Luis XVIII) recupera sus títulos nobiliarios. Al conocer a D’Hubert, su futuro yerno, se ofrece a hacerle unas botas; D’Hubert le dice “sería un honor”, y él le responde: “las buenas botas no son un honor, son un placer. Durante el tiempo en que usted aprendió a ser un soldado yo aprendí a hacer botas. Me he sostenido como zapatero; ahora que soy un aristócrata de nuevo, debo mantener la práctica. La pereza es la maldición de la aristocracia”. Difícilmente puede encontrarse un mejor retrato de estas tensiones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En fin, para dejarlo aquí, como diría Feraud: “Lah!”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[1] &lt;/span&gt;Cada vez estoy más convencido de que la mejor década para la historia del cine fue la década de los setenta&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-8877305808291527746?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/8877305808291527746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/08/duellists-1977-ridley-scott.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8877305808291527746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8877305808291527746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/08/duellists-1977-ridley-scott.html' title='The duellists (Ridley Scott)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-7274179626196704709</id><published>2011-03-20T17:28:00.000-05:00</published><updated>2011-03-21T17:29:00.056-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine y Música (No. 005)'/><title type='text'>Cine y Música (No. 005)</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: Arial, Tahoma, Helvetica, FreeSans, sans-serif; font-size: 12px; line-height: 16px;"&gt;Este número de los Cahiers de DVD está dedicado a las relaciones entre cine y música: películas sobre música, sobre músicos, o la música de las películas. Hay reseñas de tres de nuestros colaboradores habituales: David García reseña&amp;nbsp;&lt;i&gt;24 hours party people,&amp;nbsp;&lt;/i&gt;la película de Michael Winterbottom sobre el Manchester de los años 70; Mauricio Montenegro reseña&amp;nbsp;&lt;i&gt;Bird&lt;/i&gt;, la película de Clint Eastwood sobre Charlie Parker; y Juan Sebastián Corcione reseña&amp;nbsp;&lt;i&gt;Do the right thing,&amp;nbsp;&lt;/i&gt;la película de Spike Lee que lanzó a Public Enemy al estrellato&lt;i&gt;.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;El invitado especial a este número es Vladimir Caraballo, organizador del cine club del CINEP. Vladimir escribió un texto sobre&amp;nbsp;&lt;i&gt;Sweet and lowdown,&amp;nbsp;&lt;/i&gt;el homenaje que hace Woody Allen al jazz de los años 30.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-7274179626196704709?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/7274179626196704709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/no-005-cine-y-musica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/7274179626196704709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/7274179626196704709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/no-005-cine-y-musica.html' title='Cine y Música (No. 005)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-7766575761218456238</id><published>2010-10-03T22:59:00.004-05:00</published><updated>2011-01-12T21:18:19.970-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine y Música (No. 005)'/><title type='text'>Sweet and lowdown (Woody Allen)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;“Sweet and lowdown” sin voces:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;un homenaje al jazz y al cine mud&lt;/b&gt;&lt;b&gt;o&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Vladimir Caraballo)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2; height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" video_object.png"="" www.blogger.comhttp:=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/x1X7hfx9BT0?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/x1X7hfx9BT0?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Con el objetivo de escribir estos párrafos, decidí ver nuevamente “Sweet and Lowdown” (Woody Allen, 1999). Sin embargo, algo raro ocurrió con la copia: el sonido de cada acorde de guitarra, de cada golpe del piano, de cada cuerda de contrabajo, funcionaba perfectamente; cada sonido era nítido, a excepción de uno: el de las voces. Ni la voz inicial de Allen hablando de Emett Ray, protagonista de la película y guitarrista extravagante, patético, fascinante, tosco y odioso; ni la de Ben Duncan (Disc Jockey de la emisora WFAD-FM) describiendo los desmayos que Ray sufría cada vez que veía al gran guitarrista de jazz Django Reinhardt (me pregunto que le hubiera pasado a Allen si se hubiese encontrado alguna vez con Sidney Bechet en persona); ni la del mismo Sean Penn interpretando a Ray; ninguna voz, desde el inicio hasta el final, pudo ser escuchada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Lo que escribo aquí, entonces, es producto de haber visto Sweet and Lowdown sin el sonido de las palabras. Por eso, desde esta ausencia y desde la solitaria pero, por eso mismo, inmensa presencia de la música durante los 95 minutos de duración, esto es un triple homenaje: al cine mudo (por el casual silencio de las voces de mi copia, por la elocuente mudez de Hallie –compañera sentimental de Emmet Ray, y por la torpeza o falta de sentido común de éste –típica de los personajes del cine mudo), a Django Reinhardt y al Jazz.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Comencemos por el homenaje que la película hace al guitarrista gitano - francés Django Reinhardt. Como lo haría en “Zelig”, en “Sweet and Lowdown” Woody Allen ensaya de nuevo la creación de un falso documental, donde relata la vida de un virtuoso guitarrista de jazz ficticio, Emmet Ray, en la década de los 30 en Estados Unidos; aunque en su relato claramente se rinde homenaje al francés (Emmet lo menciona todo tiempo como el guitarrista número 1 del mundo después del cual, en segundo lugar, va él), creo que la vida de Emmet es, por muchos elementos, una especie de biografía del mismo Django. Voy a hacer el ejercicio un poco tonto, por exagerado, pero al menos entretenido, de mostrar algunos de esos elementos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En primer lugar, ¿De dónde saca Allen, por ejemplo, la obsesión de Ray por matar ratas a balazos en los basureros de la ciudad? Quizás no se trate solamente de un detalle para hacer de Ray uno de los personajes excéntricos típicos del director, sino justamente, de una especie de exorcismo, de venganza frente al aspecto más trágico y conocido de la vida de Django Reinhardt: El 2 de noviembre de 1928, con 18 años y a la una de la madrugada, Django regresaba a su casa-caravana de una noche de música y alcohol. La caravana estaba atestada de flores de celuloide de su mujer, quien pretendía venderlas al día siguiente. Django siempre había tenido una especie de fobia a los ratones; en algún momento creyó oír uno en medio de las flores y buscando enfrentarse su miedo (y con más de un trago en la cabeza) tomó una vela para acercarse y poder verlo. Un poco de cera caída sobre las altamente inflamables flores bastó para provocar un infernal incendio. Gracias a que Django se envolvió en una manta para protegerse de las llamas, tanto él como su mujer se salvaron, pero su mano izquierda y toda la parte derecha de su cuerpo de la rodilla a la cintura quedaron seriamente dañadas. Al final Django había quedado incapacitado del cuarto y quinto dedos de la mano izquierda, por lo cual debió aprender a tocar solamente con el índice y con el del medio. No es descabellado pensar entonces en que la obsesión de Emmet Ray por matar ratas en los basureros pueda ser, como digo, una especie de venganza que el director le construye a la memoria de Reinhardt para que ajuste cuentas con el destino que le tocó&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[1]&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Al lado de este asunto, existe una infinidad más que permiten pensar que efectivamente Emmet Ray es, al menos, una combinación entre el personaje de ficción creado por Allen y la vida real de Django. Para continuar con anécdotas comparativas, la costumbre de Emmet de llegar siempre borracho, tarde o sencillamente no llegar a sus presentaciones, está directamente relacionada con la misma actitud del guitarrista francés: cuando todavía vivía en París, Django tuvo el privilegio de ser invitado a la fiesta de una distinguida dama, en la que le ofrecían tocar junto con el guitarrista clásico Andrés Segovia. Tres horas después de que Segovia había terminado de tocar, Django apareció, pero… ¡Sin guitarra! Ante la negativa de Segovia de prestarle la suya, Django debió tomar un taxi e ir a rebuscarse una que la verdad, resultó siendo bastante mediocre. En otra ocasión, 1946, se dice que había sido invitado por Duke Ellington para tocar con su banda en el Chicago Civic Center de Estados Unidos; saliendo del hotel camino a la presentación, Django se topó con unos billares; debido a la obsesión que le despertaba este juego (al igual que al personaje de Allen), Django se ensimismó de tal manera que sencillamente olvidó su compromiso con la banda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así, el homenaje que Allen hace a Reinhardt parece ser más profundo que las menciones que Emmet hace de él permanentemente. Al contarle a un amigo la hipótesis de que el personaje de Emmet Ray era en sí mismo EL homenaje, me respondió que, en ese orden de ideas, los desmayos y huidas de Emmet tenían que ver justamente con que Emmet y Reinhardt eran justamente la misma persona, una misma presencia, razón por la cual existía una especie de imposibilidad existencial que impedía que los dos estuviesen en un mismo lugar al mismo tiempo; la solución narrativa para ello no podía ser otra que uno de los dos, fuese como fuese, desapareciera.&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pero quiero entrar a un segundo elemento que de una manera más amplia continúa relacionado con los sonidos en el cine y de hecho, para este caso, con su ausencia: el cine mudo. Y quiero hacerlo no sólo por un capricho originado en lo ocurrido con la copia, sino porque además este homenaje ha sido transversal en las producciones de Allen: Samantha Morton interpreta magistralmente a Hallie, compañera sentimental de Emmet durante gran parte de la película&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[3]&lt;/span&gt;. Hallie tiene un rostro hermoso, una “dulzura natural”, es ingenua, sensible, “es buena lavandera” (así la presenta inicialmente su amiga), pero, o mejor, además, es muda. Y si: es “además” y de hecho, es “sobre todo”, pues lo que representa Hallie no es otra cosa que la magia del cine mudo para Allen. Durante toda su carrera el director ha demostrado lo que adeuda a Buster Keaton y a Charles Chaplin, y este filme no es la excepción. Si en “Sleeper” (1973) imaginaba un futuro sin palabras, en Sweet and Lowdown, el lado dulce, el más puro, no es otro que el de una mujer hermosa y sin palabras: “Samantha Morton hubiera sido una de las caras más perfectas del cine mudo", dijo el director en algún momento. No tenemos duda de ello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El mismo homenaje lo hará también a través de la falta de “sentido común” del propio Emmet, a través de una torpeza que más que hacernos reír, hace que el personaje se vuelva cada vez más entrañable, así como ocurría con Keaton y Chaplin: ver sus intentos por subirse a la luna de madera gigante que él mismo se ha ingeniado, a pesar de lo ridícula que le sonó la idea a todos, para hacer una entrada magistral al escenario; ver su ridículo vestido de terciopelo azul con lentejuelas simulando a la Osa Mayor; verlo descender tambaleante del techo del escenario, a punto de caerse y frente a decenas de personas en el auditorio; ver su primer acercamiento romántico a Hallie: “Mi amigo tiró una moneda, perdí y me tocó quedarme contigo”; sus descabelladas ideas de diversión: ver trenes y matar ratas; etc. En fin, quién mejor para hablar de la torpeza en el cine mudo, y en nuestras propias vidas, que el mismísimo Andrés Caicedo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“En los años 60, Jerry Lewis era la figura que regulaba nuestra impedida adolescencia y cuando malcrecimos, vinimos a comprobar que su torpeza no sólo era la nuestra, sino que la había inventado para que nosotros la copiáramos y nos justificáramos en su genio. La torpeza deviene de la conciencia de ser observado y ésta de concederle una importancia exagerada a las personas y al mundo que habitamos. Nos creemos mucho menos perfectos de lo que somos y esto es lo que nos atemoriza y nos impele a romper el jarrón en la mitad de la visita" (Caicedo, Andrés. Gaceta Colcultura. EL genio de Jerry Lewis. Agosto de 1976).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así, un homenaje al cine mudo a tres manos: Allen, la fallida tecnología y Andrés Caicedo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para terminar, un último y evidente homenaje presente en la película: el Jazz. Ya ha dicho Allen que “el Jazz es la única música que va directamente al corazón” y que sale directamente de él; de un corazón dulce y sincero en ocasiones, pero también de uno sucio y maloliente. Él lo sabe y por ello escogió el título y los personajes: “su lado dulce y sensual [Hallie] y su aspecto más sucio y sexual&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[4]&lt;/span&gt; [Emmet]” (en entrevista al diario El Salvador de España, el 22 de diciembre de 1999). Recuérdese que, de hecho, algunos historiadores coinciden en que la palabra Jazz proviene justamente de la forma en que se le denotaba al acto sexual como tal en sectores populares negros de Estados Unidos. En este sentido, los años 20 y 30, la historia del Jazz en general, es la historia del hermoso cruce entre dulzura y suciedad: desde la rugosidad, crudeza y rabia en bruto de los field shouters o lamentos de los esclavos expresando la crueldad de sus largas horas de trabajo, hasta la alegría del swing que genera inevitables ganas de pararse a bailar escuchando a la Original Dixieland Jazz Band (muchos de los temas de la New Orleans Jazz Band de Woody Allen son covers o arreglos de originales de esta banda); del peso melancólico de “Summertime” en el clarinete de Sidney Bechet&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[5]&lt;/span&gt;, hasta la desconcertante, ¡desconcertante, insisto! incertidumbre producida por el saxofón de Charles Mingus. Tal y como decía alguien en “La leyenda del pianista en el Océano” de Giuseppe Tornatore: “Si no sabes qué es… es Jazz”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Para terminar:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Sucio y sexual: “I’m a doggy, I stink when I’m wet” (Marvin Pontiac, “I’m a Doggy”[6])&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Dulce y sensual: “ ” (Sidney Bechet, “Petit Fleur”)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[1]&lt;/span&gt; Diego Agudelo (Revista Kinetoscopio, No 87) tiene otra hipótesis al respecto: el gusto de Emmet Ray “por dispararle a las ratas, tiene algo del trompetista de Nueva Orleans, King Oliver, quien portaba una pistola nacarada” (72)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[2]&lt;/span&gt; En el mismo artículo de Agudelo citado en el anterior pie de página, el autor dice que Allen cuenta que el lado proxeneta de Emmet está inspirado en el pianista John Big Morton, y que, de hecho, su fijación por observar trenes en marcha, así como la ocurrencia de aparecer en público a bordo de una luna menguante de utilería, fueron tomadas de la vida del mismo Django (72)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;[3]&lt;/span&gt; Por su papel, Morton sería nominada a un Oscar y a un Globo de Oro como mejor actriz secundaria&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[4]&lt;/span&gt; Valga recordar que uno de los hijos adoptivos de Allen con su antigua hijastra, Soon Yi, se llama Bechet Dumain Allen en honor a Sydney Bechet.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[5]&lt;/span&gt; Un dato curioso que quizás no se sepa mucho: Marvin Pontiac, el supuesto compositor de jazz, hijo de un africano musulmán oriundo de Mali y de una madre judeo-norteamericana, no es nada más que una creación ficticia (como Ray para Allen) del siempre genial John Lurie:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.lacasadelblues.com.ar/articulos/marvin_pontiac.htm"&gt;http://www.lacasadelblues.com.ar/articulos/marvin_pontiac.htm&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="mso-element: footnote-list;"&gt;&lt;div id="ftn6" style="mso-element: footnote;"&gt;&lt;div style="mso-element: footnote-list;"&gt;&lt;div id="ftn6" style="mso-element: footnote;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-7766575761218456238?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/7766575761218456238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/sweet-and-lowdown-woody-allen.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/7766575761218456238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/7766575761218456238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/sweet-and-lowdown-woody-allen.html' title='Sweet and lowdown (Woody Allen)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-2347619984882436104</id><published>2010-10-03T22:56:00.005-05:00</published><updated>2011-01-12T21:29:13.532-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine y Música (No. 005)'/><title type='text'>Bird (Clint Eastwood)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Bird&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;(Mauricio Montenegro)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2; height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" video_object.png"=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fS0M-GjgEi8?fs=1&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/fS0M-GjgEi8?fs=1&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2; height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" video_object.png"=""&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Clint Eastwood ha dirigido, desde 1971 y hasta 2010, 32 largometrajes; Bird fue el número 13. Los 12 primeros fueron refritos de sus épocas de cowboy silencioso con Sergio Leone y de su famoso papel en Dirty Harry, de Don Siegel. Fueron 12 películas en las que Eastwood personificó casi hasta la caricatura vaqueros, soldados, mercenarios, policías, outsiders. Películas de “acción”, que llaman. La única excepción a esta regla fue el drama Breezy (1973), la única de sus primeras películas que no fue protagonizada por él mismo; un drama que curiosamente prefigura algunas de sus últimas películas sobre mujeres solas ante la adversidad, como Changeling (2008). Pero más allá de la curiosa excepción de Breezy, la carrera de Eastwood como director parecía destinada a la serie B y a los remakes japoneses.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Bird significó el inicio de una carrera completamente nueva. Eastwood tomó varias decisiones que daban un giro radical a su trabajo: se decidió por el difícil género biográfico, por la dirección de arte de una película “de época” (está ambientada en el periodo 1930-1950), por un personaje polémico y complejo (el saxofonista Charlie Parker, genialmente interpretado por Forest Whitaker), y, en fin, por el tipo de película que nadie hubiese esperado que él dirigiera. A partir de Bird, Eastwood se arriesgó con historias más personales, de mayor complejidad dramática, con personajes más completos. Aunque muchas de sus películas de los años noventa fueron todavía directamente a la serie B, otras fueron auténticas obras maestras (Unforgiven, de 1992, es el ejemplo incontrovertible); luego, Eastwood inició una lenta deriva hacia el drama (The Bridges of Madison, 1995). La década del 2000 significó su consagración definitiva como director: grandes películas, como Mystic River (2003), Letters from Iwo Jima (2006), o Gran Torino (2008), lo han convertido en un director de culto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Bird fue la primera película de Eastwood que recibió aplausos de la crítica, y varios premios: Forest Whitaker se llevó el premio a mejor actor en Cannes y en los Globo de Oro; Eastwood fue nominado a la Palma de Oro, y ganó el Globo de Oro como mejor director; Diane Venora (la co-protagonista femenina) se llevó el Globo de Oro como mejor actriz. Puede decirse que fue un éxito arrollador, contra todos los pronósticos. Aparentemente, la única razón por la que Eastwood decidió hacer esta película fue, cómo no, su admiración por la música de Charlie Parker, a quien vio en escena por primera vez en 1945. Pero esto no es suficiente; en el fondo, la polémica figura de Parker, un genio atormentado, egoísta, incluso detestable, es lo que realmente le interesaba a Eastwood. Efectivamente, las películas de Eastwood, las buenas y las malas, están conectadas por esta obsesión por los personajes detestables; y las buenas, normalmente, logran que los espectadores terminemos por comprenderlos, por compadecernos de ellos, a veces, incluso, por defenderlos. El truco de la mayor parte de las películas de Eastwood está precisamente allí, en esa confrontación moral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El Charlie Parker retratado por Eastwood replica el arquetipo del sujeto carismático, excéntrico, solitario y atormentado. El mismo que prefiguraba el cowboy silencioso que interpretaba el propio Eastwood; el mismo que estará detrás del brutal Harry Callahan (Dirty Harry), del decadente Bill Munny (The Unforgiven), del justiciero Butch Haynes (A perfect world), o del intolerante Walt Kowalski (Gran Torino). Todos ellos hombres encerrados en sí mismos que encuentran en la violencia una vía de escape, pero también de expresión, de catarsis, del mismo modo en que Parker se aferra a su saxofón y olvida el mundo entero, incluyendo a la banda que lo acompaña (por eso lo llamaban Bird, porque “se volaba”, se alejaba de los otros instrumentos, del público, huía, se refugiaba de un modo casi autista en su propio virtuosismo), y olvida también que se ha casado y ha tenido dos hijos y su hija enferma necesita atención y su familia necesita dinero. Huye, de forma no menos violenta que un cowboy exiliado, y no hay nada más que su saxofón y, claro, las drogas y el alcohol.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y los espectadores, de algún modo, nos ponemos de su parte, creemos compartir las razones de Parker para llegar tarde o no asistir a sus presentaciones, para perder cada uno de sus contratos, para abandonar a Chan a su suerte. Estamos dispuestos a creer que el genio lo justifica y lo redime, que la música de Parker está más allá de toda consideración biográfica, que la estética, en último término, puede sobreponerse a la ética. Y esta es precisamente la trampa de Eastwood, el tipo de paradoja que le gusta poner en cuestión. Esta no es una película sobre música, sino sobre músicos. Las figuras contrastantes de Parker y Dizzie Gillespie lo confirman: en una escena crucial, poco antes de que Parker se entere de la muerte de su hija, Gillespie le dice, en un inevitable registro religioso: “tú has decidido ser un mártir de la música, yo he decidido ser un pastor”. Y es claro que Parker es un mártir: rechaza sin razón aparente grandes ofertas comerciales mientras se hunde culposamente en la adicción a las drogas. Y como todo mártir, es un radical: es clave el momento, muy cerca del final, en el que Parker descubre que los bares de jazz han cerrado mientras el rock and roll suena en todas partes; encuentra a su viejo mentor (Buster Franklin, el maestro al que debió superar para ascender) tocando rock and roll y, desilusionado, indignado, decide robarle el saxofón para “comprobar que el instrumento podía tocar más de una nota”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y los espectadores nos sentimos exigidos a ponernos de su parte: es un héroe que sigue sus “principios” hasta donde lo lleven. Como son siempre los héroes de Eastwood. Y como sucede también con la mayoría de personajes de Eastwood, sabemos, a partir de cierto momento, que esta actitud sólo puede desembocar en la fatalidad, porque es de hecho una suerte de oferta en sacrificio. Parker morirá, tenemos esa certeza, y su historia es un laberinto moral tan complejo, nos enfrenta a tantas contradicciones, que empezamos a desear que muera. La segunda mitad de la película es, literalmente, un suplicio: odiamos a Parker, lo compadecemos, no sabemos qué pensar; mientras tanto, el personaje de Chan, su resignada esposa (y, sobre todo, admiradora) se hace cada vez más incómodo: Parker es una injusta carga para ella, para todos. Al mismo tiempo, de un modo cada vez más incomprensible, ella lo ama. Hay que recordar, en todo caso, que el guión de la película está basado en las memorias de Chan, y que la propia Chan, que vivía aún en Paris, colaboró con Eastwood durante el rodaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El realismo crudo característico de Eastwood no parece conciliar fácilmente con el romanticismo que se asocia a las biografías de los artistas. Hubiese sido fácil hacer el elogio de Parker, trocando al hombre por su música, haciendo énfasis en la genialidad de la improvisación, en el virtuosismo. Pero Bird es una película difícil, exigente, dura casi tres horas, recrea una atmósfera densa que por momentos agobia. Sobre todo, obliga a seguir el tormento de Parker como si se tratara de uno de sus interminables solos: puntuado por inesperados momentos de euforia, por cadenas melódicas imposibles. Es una historia más bien depresiva sobre un personaje maniaco-depresivo que hacía música más bien maniática. Por eso creo que la escena final, la esperada (¿y deseada?) muerte de Parker, sintetiza tan bien el espíritu de esta película (y es, además, la prueba definitiva de la increíble actuación de Forrest Whitaker): Charlie Parker viendo un show cómico, sentado en un sillón, completamente borracho: ríe, llora, sufre, siente dolor, no comprende, ríe de nuevo, a carcajadas, se entristece súbitamente, se queda en calma. Cae.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;     &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-2347619984882436104?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/2347619984882436104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/bird-clint-eastwood.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2347619984882436104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2347619984882436104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/bird-clint-eastwood.html' title='Bird (Clint Eastwood)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-2799520816953270080</id><published>2010-10-03T22:53:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:31:12.824-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine y Música (No. 005)'/><title type='text'>24 hour party people (Michael Winterbottom)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Welcome to "Madchester"!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(David García)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CUsuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CUsuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CUsuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;    &lt;m:dispdef&gt;    &lt;m:lmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:rmargin m:val="0"&gt;    &lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt;    &lt;m:wrapindent m:val="1440"&gt;    &lt;m:intlim m:val="subSup"&gt;    &lt;m:narylim m:val="undOvr"&gt;   &lt;/m:narylim&gt;&lt;/m:intlim&gt; &lt;/m:wrapindent&gt;&lt;style&gt;&lt;!-- /* Font Definitions */ @font-face	{font-family:"Cambria Math";	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;	mso-font-charset:1;	mso-generic-font-family:roman;	mso-font-format:other;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:0 0 0 0 0 0;}@font-face	{font-family:Calibri;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:swiss;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:-1610611985 1073750139 0 0 159 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-unhide:no;	mso-style-qformat:yes;	mso-style-parent:"";	margin-top:0cm;	margin-right:0cm;	margin-bottom:10.0pt;	margin-left:0cm;	line-height:115%;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:11.0pt;	font-family:"Calibri","sans-serif";	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoChpDefault	{mso-style-type:export-only;	mso-default-props:yes;	mso-ascii-font-family:Calibri;	mso-ascii-theme-font:minor-latin;	mso-fareast-font-family:Calibri;	mso-fareast-theme-font:minor-latin;	mso-hansi-font-family:Calibri;	mso-hansi-theme-font:minor-latin;	mso-bidi-font-family:"Times New Roman";	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;	mso-fareast-language:EN-US;}.MsoPapDefault	{mso-style-type:export-only;	margin-bottom:10.0pt;	line-height:115%;}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;}--&gt;&lt;/style&gt;  &lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2;" video_object.png="" www.blogger.comhttp:=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/A1Qz2x94q6A?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/A1Qz2x94q6A?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Hay en toda experiencia estética significativa algo ininteligible e indecible, algo que se escapa y que es la clave para entender por qué nos gustó tanto una cosa, la detestamos, o bien nos resultó indiferente; la naturaleza de estas experiencias es, además, ambigua, pues si algunas veces parece fija e inmodificable, otras, por el contrario, se actualiza o se modifica radicalmente. El cine y la música han sido, para mí como para muchos otros, causa y motivo de algunas de las experiencias estéticas más relevantes y más intensas, de allí la sorpresa, la emoción y el impacto tras la primera vez que vi &lt;i&gt;24 hour party people&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[1]&lt;/span&gt; (2002), del director inglés Michael Winterbottom. En adelante, siempre que la evocaba llegaban a mi mente el entrañable Tony Wilson con sus frases geniales (como cuando se refiere a Ian Curtis como “el Ché Guevara de la música”), algunas escenas emblemáticas como la “concepción” de la aún más emblemática “Blue Monday” de New Order, y episodios (leyendas) que, a mi juicio, fueron determinantes para la historia de la música como “el nacimiento de la cultura rave. La beatificación del beat. La era del baile. El momento en que incluso el hombre blanco empieza a bailar”. Antes de esta película ya me gustaba Joy Division y New Order, los Sex Pistols, los Buzzcocks, y otros más, pero después de verla tuve más imágenes y más ideas asociadas a estas bandas y a su música, con lo cual tuvo lugar una nueva experiencia estética más intensa y más bella, que, sin embargo, fue cambiando un poco cada vez que volví a ver la película (y no han sido muchas).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Tal vez llevado por esa primera impresión, la fijé en mi memoria como una película sobre una época y unas formas musicales que siempre “me han dicho mucho”, aunque no sé a ciencia cierta qué. A propósito de esta entrega de CAHIERS DE DVD, hace unos días volví a ver &lt;i&gt;24 hour party people&lt;/i&gt;, y esta vez la impresión fue otra. Ahora pienso que más que “una película sobre cierta música y la gente que hizo esa música”, como dice el propio Tony Wilson -dandi, presentador de televisión y empresario (¿fracasado?)-, es una película sobre él, sobre su apuesta radical por la música sin ser músico y su amor declarado a la ciudad de Manchester, sobre su intención de “dejar obra”, como dijo Andrés Caicedo, y hacer que “hablen de mí, aunque sea mal”, como deseaba Oscar Wilde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;24 hour&lt;/i&gt; no es un registro histórico exacto, no tendría por qué serlo; “es un drama basado en una combinación de eventos reales, leyenda urbanas, rumores y creaciones del autor durante el transcurso de la cinta”&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[2]&lt;/span&gt;. Si uno quiere historias más precisas y juiciosas sobre algunos de los músicos y las bandas que aparecen en este recorrido que va desde 1976 con el primer concierto de Sex Pistols en Manchester, pasando por la formación de Joy Division, el suicidio de Ian Curtis, la creación de Factory Records y la aparición de New Order y los Happy Mondays, hasta el cierre del mítico club The Hacienda en 1997, puede remitirse a otras películas más o menos rigurosas como &lt;i&gt;Control &lt;/i&gt;(Anton Corjbin, 2007), &lt;i&gt;Velvet Goldmine&lt;/i&gt; (Todd Haynes, 1998) o &lt;i&gt;Sid &amp;amp; and Nancy&lt;/i&gt; (Alex Cox, 1986). Precisamente al mejor estilo de Todd Haynes, cuyas películas sobre Iggy Pop, David Bowie (Velvet Goldmine, 1998) y Bob Dylan (I´m Not There, 2007) si bien denotan mucho trabajo de investigación, ponen de relieve el (buen) gusto del director,&lt;i&gt; 24 hour&lt;/i&gt; es una película que no se limita a contar una historia y en la que cada tanto encontramos guiños estilísticos y narrativos del director. Así, en términos generales puede decirse que es un falso documental cuya estética y estructura es totalmente pop, de allí que la ironía, los gestos vanguardistas y surrealistas de todo tipo, y la relación simbiótica de la música con la televisión y el entretenimiento sean explícitos todo el tiempo; además, el propio Tony Wilson (el real y el de la película) parece el personaje más warholiano de todos. Y es que la masificación nunca fue un problema para él, para Wilson. De hecho, el cierre y la decadencia de The Hacienda llega cuando más público tenía, momento en el que, paradójicamente, el club dejaba más pérdidas pues el dinero que circulaba era, sobre todo, del negocio de las drogas, y a Wilson no le interesaban los negocios…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Steve Coogan interpreta a Tony Wilson, y su actuación, que por momentos raya en lo caricaturesco, es sobresaliente. En la medida en que toda la acción gira en torno a él, es el único actor en la película, los demás lo gravitan permanentemente y algunos personajes, de tan fugaces, no llegan a adquirir peso en la historia. Tony Wilson no sólo es un dandi, y como tal está cargado de un arsenal de frases geniales y concluyentes (recuérdese al propio Wilde), también es muy inglés -es egresado de Cambridge, qué más inglés que eso-, de esta forma la película intenta historizar la música popular desconociendo o disimulando la influencia del otro, en este caso Estados Unidos y el papel de algunas bandas norteamericanas para la configuración del punk en Inglaterra y la música electrónica europea. Pero la película va más allá, no sólo opone Inglaterra a Estados Unidos y al resto de Europa, también opone a Manchester frente a Liverpool y Londres, ciudades con mucho que decir sobre las músicas urbanas de la segunda mitad del siglo XX. “Most of all, I love Manchester”, dice Wilson, así, esta historia es una apología a Manchester, donde todo y todos estaban pasando a finales de la década de 1970, con lo cual la Manchester de 1976 es comparable al Seattle de principios de los 90, o quizá sea al revés.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La historia de la música popular es similar a dos olas que se cruzan, mientras una ha alcanzado su punto más alto y se dispone a descender, otra ya va en ascenso. Mediante esta contundente metáfora Wilson explica la sucesión de movimientos musicales y, particularmente, la aparición de lo que se llamó “el sonido Madchester”, cuyo ascenso desde el underground fue posible gracias a la ironía histórica. Y es que sus condiciones socioculturales de existencia se generaron a propósito de la decadencia de la industria británica en la posguerra. Por ello, en un gesto estrictamente pop, Wilson acude a la antigua zona industrial de Manchester y, mientras todas las fábricas están cerrando, él decide abrir allí el club The Hacienda. Sin embargo, tan importante fue el espacio (la ciudad) para darle identidad a estas nuevas formas musicales, como lo fue también el gusto de unos cuantos perfilando lo que sería la música de una generación. Y “Madchester” fue precisamente esto, el ascenso a la superficie de una serie de bandas cuyo sonido buscaba espacios para circular y de un público con nuevos hábitos de consumo musical, y en el centro de la ola estuvo Tony Wilson, ávido de buena música para él y sus amigos -por eso creó Factory Records, su sello discográfico-, y de lugares para pasarla bien -por eso abrió The Hacienda-.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Como buen dandi-inglés, Wilson también es un aristócrata, y esta condición permeó su misión y visión como “hombre de empresa” que no “hombre de negocios”. La diferencia no es meramente retórica, pues lejos de la lógica de la acumulación, le daba igual ganar o perder dinero, simplemente quería “hacer algo grande” y pasarla bien, estar 24 horas de fiesta. Su genialidad y generosidad, que se tradujeron en la inversión en empresas “descabelladas”, pueden ser fácilmente entendibles a partir de esa pulsión hacia el derroche propia de la aristocracia y a las apuestas radicales; todo ello se presenta emblemáticamente en dos de las escenas (y las leyendas) más memorables de la película (y de la historia), donde se da por sentado que Tony Wilson es totalmente indiferente a la ganancia económica y que si bien no ganó dinero como “empresario cultural” en modo alguno fue un perdedor. En la primera, él con su propia sangre redacta el documento fundador de Factory Records, que “no es una compañía, es un experimento de la naturaleza humana”; el documento otorga total libertad creativa a los músicos y señala que el sello no es dueño de nada; así, cuando el ejecutivo de Londres llega para comprarle “la compañía” rápidamente advierte que están hablando dos idiomas diferentes y que no tiene con quién ni con qué hacer negocios. “Mi epitafio dirá que nunca, ni metafórica ni literalmente, me vendí; para evitarme el dilema de venderme me protegí quedándome sin nada que vender”, dice Wilson. La segunda escena es también muy elocuente. Un creativo trae la propuesta para el arte del nuevo álbum de Joy Division; aunque muy elaborada, la presenta dubitativo pues sabe que resultaría muy costosa y que sin duda implicaría pérdidas; es “puro, artesanal y poético”, dice Wilson, además, “nunca saco los costos de la belleza”. El disco es prensado y trae pérdidas, pero qué importa, es “puro, artesanal y poético”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Sin duda alguna, &lt;i&gt;24 hour party people&lt;/i&gt; es una película épica, y como suele pasar con estas películas y con los personajes del tipo de Tony Wilson, queda la impresión de que están “haciendo historia”; en cualquier caso, dejan la sensación en el espectador de estar presenciando un momento importante, determinante. Gustave Flaubert escribió en Madame Bovary: “A los ídolos no hay que tocarlos, se queda el dorado en las manos"; esta frase describe a la perfección lo que suele pasar con ciertas experiencias estéticas. Al menos, en mi caso, describe la manera cómo ha cambiado mi experiencia con esta película. La he visto varias veces y en cada ocasión cambia su sentido o creo entender un poco más; sin embargo, no quiero entender más, quisiera tener siempre la misma sensación de la primera vez, de algo “puro, artesanal y poético”. Como ya no es posible, creo que al menos no volveré a ver esta película en mucho tiempo; esa música, sin embargo, cada vez me gusta más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[1]&lt;/span&gt; Título homónimo a la canción de Happy Mondays del álbum “Squirrel and G-Man Twenty Four Hour Party People Plastic Face Carnt Smile (White Out)”, de 1987.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0b5394;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/24_Hour_Party_People"&gt;http://es.wikipedia.org/wiki/24_Hour_Party_People&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div id="ftn2"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-2799520816953270080?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/2799520816953270080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/24-hours-party-people-michael.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2799520816953270080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2799520816953270080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/24-hours-party-people-michael.html' title='24 hour party people (Michael Winterbottom)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-614965560146950047</id><published>2010-10-03T22:48:00.002-05:00</published><updated>2011-01-12T21:34:17.616-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine y Música (No. 005)'/><title type='text'>Do the right thing (Spike Lee)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Haz lo correcto:&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;¡Lucha contra el poder!&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: blue; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Juan Sebastián Corcione)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ciframe%20title=%22YouTube%20video%20player%22%20class=%22youtube-player%22%20type=%22text/html%22%20width=%22480%22%20height=%22390%22%20src=%22http://www.youtube.com/embed/8PaoLy7PHwk%22%20frameborder=%220%22%3E%3C/iframe%3E"&gt;&lt;iframe class="youtube-player" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/8PaoLy7PHwk" title="YouTube video player" type="text/html" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para efectos prácticos, llamemos aburrimiento a toda repetición rítmica que pretende escapar de su postulado inicial a fuerza de reiteraciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(PLAY)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Grita el pastor de una iglesia:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;-¿Quién ha dicho que hemos venido al mundo a algo distinto del aburrimiento?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Se aburrió la nada de ser nada, y dios de ser dios y juntos le dieron play a la vida, una coreografía insensata que va de aquí para allá en puntitas y alaridos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &amp;nbsp;Y los días empiezan y terminan con una métrica predecible, &amp;nbsp;como aquel día de 1989 en Nueva York, el día más caluroso del año -&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;-Aburrido el aburrimiento se entrega a un orgasmo de rutinas en una calle de Brooklyn, personajes repetidos, cansados de sí mismos cargan con el peso de su raza, de su pobreza, del calor, del nada que hacer –&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Mookie camina por todos lados, repartiendo pizza; &amp;nbsp;triángulos simétricos repetidos sobre un mismo centro, pizza preparada por Sal, enorme y honesto. Ah, pero sobre todo Sal es italiano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Todos tienen algo que decir, por supuesto lo dirán más de una vez. Mientras tanto RADIO RAHEEM Escucha una y otra vez la misma canción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- El calor calienta la cabeza, como siempre lo ha hecho, ansiosos esperan la noche para que el calor se vaya a repetir a otro lado; si vieran más allá de sus narices sabrían que volverá a la misma hora el siguiente día–&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Raheem bájale el volumen, &amp;nbsp;Raheem bájale el volumen, Raheem bájale el volumen, &amp;nbsp;Raheem bájale el volumen, Raheem bájale el volumen, &amp;nbsp;Raheem bájale el volumen-&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem, Mataron a Raheem&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- El fuego de la pizzería de Sal calienta la noche mientras los vidrios vuelan por el aire, de nuevo el calor, esta vez por el fuego, pero al fin y al cabo calor, conformes, gritan y maldicen -&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER, FIGHT THE POWER WHE’VE GOT TO FIGHT THE POWER THAT BE-&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- La justicia y la injusticia se han repetido tantas veces que se han confundido.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- &lt;i&gt;Multitud: &amp;nbsp;Elvis was a hero to most but he never meant shit to me.&lt;/i&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Como decía, &amp;nbsp;para efectos prácticos, llamemos aburrimiento a toda repetición rítmica que pretende escapar de su postulado inicial a fuerza de reiteraciones.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-614965560146950047?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/614965560146950047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/sobre-fight-power-de-public-enemy-en-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/614965560146950047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/614965560146950047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/10/sobre-fight-power-de-public-enemy-en-la.html' title='Do the right thing (Spike Lee)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/8PaoLy7PHwk/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-1036610584354295387</id><published>2010-05-18T14:38:00.000-05:00</published><updated>2011-03-21T17:24:53.587-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Cine Colombiano (No. 004)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Según los datos del portal Proimágenes en Movimiento, la primera producción cinematográfica colombiana fue El drama del 15 de octubre, de 1915, un documental sobre el asesinato del general Uribe Uribe; entre 1915 y 1979 se hicieron en Colombia apenas 116 películas, y el periodo más prolífico en cuanto a cantidad de producciones realizadas en el país es el que va de 1980 a 1986 (77 largometrajes); finalmente, desde 2007 se registra un crecimiento comparable al de los años 80, y todo apunta a que va a ser sostenida la tendencia a estrenar más de 10 películas al año. Han corrido 95 años desde El drama del 15 de octubre; se hizo cine mudo y cine a todo color, se hicieron, y se siguen haciendo, adaptaciones de obras literarias; la violencia, el narcotráfico y la miseria se erigieron como los temas más recurrentes durante varias décadas, y la comedia y el drama (en sus versiones más telenovelescas) parecen ser los géneros más representativos a un lustro de cumplirse 100 años de cine colombiano. ¡Cien años! En todo este tiempo se ha querido consolidar una industria y un público, se ha fracasado y se ha vuelto a intentar; hoy, gracias a la histórica terquedad que caracteriza a las empresas cinematográficas, el festival de cine de Cartagena gana en importancia al tiempo que, poco a poco, otros más se consolidan; hay más espacios académicos y pedagógicos para el aprendizaje de la producción cinematográfica, hay más concursos y mejores premios, más realizadores de videoclip (cuya historia está por contarse), y hay más productoras independientes que bajo modelos de gestión e inversión mixtos financian, junto a los grandes medios de comunicación, nuevas producciones y nuevos directores. Falta mucho y el panorama está lejos de ser el mejor, sin embargo, la ley de cine o instituciones como Focine, Proimágenes en Movimiento, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano representan ellas mismas victorias importantes alcanzadas en todo este tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;A propósito de tanta historia, Cahiers de DVD entrega su cuarto número dedicado enteramente al cine colombiano, del cual hoy hay más que decir porque hay más que ver; un cine en el cual notamos con entusiasmo que el calificativo de “colombiano” está menos relacionado con la falta de presupuesto y las malas condiciones técnicas, y más, o eso esperamos, con los universos de referentes culturales y sociales que hoy atraviesan y hacen el país. Valga entonces este momento importante del cine nacional para que Cahiers de DVD se sume a este optimismo, dejando atrás las modestas condiciones técnicas de los números pasados y, así como el cine, poco a poco ir mejorando y avanzando (en calidad más que en cantidad); por ello, con el ánimo de hacer más amable su lectura, Cahiers de DVD deja la fotocopiadora y se pasa a la imprenta (quién lo hubiera pensado). El cine cada día nos atrapa y nos sorprende más, por eso parece que habrá Cahiers de DVD para rato; al tiempo, somos optimistas por lo que se ha visto últimamente en las salas de cine y en las salas de nuestras casas, por eso esperamos, reclamamos y deseamos más, más y más cine colombiano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-1036610584354295387?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/1036610584354295387/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/cine-colombiano-no-004.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1036610584354295387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1036610584354295387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2011/03/cine-colombiano-no-004.html' title='Cine Colombiano (No. 004)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-7339904580090583184</id><published>2010-05-17T21:02:00.002-05:00</published><updated>2011-01-12T21:39:49.405-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Un tigre de papel (Luis Ospina), Agarrando pueblo (Luis Ospina y Carlos Mayolo)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Discusiones filosóficas de domingo sobre el Mockumentary en el cine colombiano&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763;"&gt;(Juan Sebastián Corcione)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_16" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_16" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;385&amp;quot;px; 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&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; ¿qué fue primero, la ficción o la realidad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt; &lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;el huevo. ¡No!, espera, la gallina. Mmm, ¡no!, ¿qué fue lo que preguntaste?… ahg, no me vengas con filosofía a mí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt; &lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Hace poco vi en televisión un “documental” en el que supuestamente asesinaban a George W. Bush, tardé mucho en darme cuenta que era una mentira, es decir, si hubiesen matado a Bush creo que hubiera visto la noticia –pensé. Esto me causó un malestar profundo, una pérdida de control al no lograr diferenciar los límites entre la realidad y la ficción…&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Quizá esos límites son estúpidos, ¿por qué no partir de la idea de que todo lo que se ve dentro del marco de la pantalla es una ficción?, y ya, se acaba el problema…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Entonces, ¿para qué sirve la realidad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Sirve y mucho, pero no si es vista desde la pantalla, ésta la convierte en artificio, en truco de salón…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; ¿Y el artificio sirve para algo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Le quita el aburrimiento a la realidad, es decir, el artificio, le arranca de tajo lo único que tiene la realidad que es precisamente eso: ser real.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Pero dicha ficción tiene que tener tintes reales para que sea creíble, y la duda me ataca cuando me pregunto a qué se debe la necesidad de lo verosímil en las construcciones ficticias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; La experiencia tiene que partir de que a uno le puede pasar, espero no tener que recordarte la Poética de Aristóteles y todo eso… ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; No, está bien.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Mira, Truffaut decía algo como que la diferencia entre el documental y el cine es que en el primero dios construye la historia, en el sentido de que simplemente se trata de evidenciar, mientras que en el cine de ficción dios es el director. Yo pienso que la cosa se vuelve un ejercicio de arrogancia y ya está.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; ¡No puede ser la arrogancia un sentimiento para algo tan importante!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; ¿Y por qué no? Toda la esfera del mundo es construida desde allí, la política, por ejemplo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; He visto la película &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Un tigre de papel&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, de Luis Ospina, ¿la has visto?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Sí, por supuesto, en este caso es mejor, porque no sólo el cine de ficción le quita de tajo el aburrimiento a la vida, si no que mete la nariz en la realidad, la husmea y nos engaña; esta película es un conejo en el sombrero, Pedro Manrique Figueroa es una especie de totalidad de una época, encerrar todas las historias en una sola persona es encantador. ¿En algún momento pensaste que se trataba de un hecho real?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Todo el tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Me sorprendes, no pensaba que fueras tan tonto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; No se trata de eso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Es obvio que no existe Pedro Manrique. Me atrevería a afirmar que gracias a esa película se evidencia la verdadera necesidad de la realidad. Es sólo hacernos creer y ya está, desde ese punto se puede crear toda una vida. Es un juego. Un juego divertido. Crear una “realidad”, darle esa motivación, entrometerse. Ninguna realidad es absolutamente objetiva, la realidad existe y se documenta porque hay quien la observa y la narra, ya desde ahí muere toda posibilidad objetiva.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;¿No existe, entonces, la objetividad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Por supuesto que no, ahora, volviendo a la película, los testimonios nos crean esta idea de alguien, alguien total del que uno puede tomar partido u odiar de inmediato; simplificar el mundo en juicios de valor no es sólo pertinente si no fácil, y así es mejor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; ¿Y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Agarrando Pueblo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, de Luis Ospina y Carlos Mayolo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Acá el truco está en demostrar cómo, a toda costa -y de hecho reafirma lo amañada que es la realidad cuando de verse en la pantalla se trata-, hay que retratar las cosas como se espera que sean. Es un problema matemático: a partir de la sumatoria de culpa por lo jodido que está el mundo, las personas sustraen responsabilidad, un souvenir o un mono que baila por monedas. La miseria es otro truco de salón, una carta en la manga.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Pero la miseria existe y hay que contarla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; No estamos llegando a ningún lado. Sí existe y hay que contarla como se espera que sea, y ya.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Yo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; A veces me das miedo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Satanás:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt; &lt;/span&gt;Y tú a mí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-7339904580090583184?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/7339904580090583184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/un-tigre-de-papel-luis-ospina-2007.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/7339904580090583184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/7339904580090583184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/un-tigre-de-papel-luis-ospina-2007.html' title='Un tigre de papel (Luis Ospina), Agarrando pueblo (Luis Ospina y Carlos Mayolo)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-8436735108739143522</id><published>2010-05-17T14:32:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:42:43.663-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Apocalipsur (Javier Mejía), Los viajes del viento (Ciro Guerra), El vuelco del cangrejo (Oscar Ruiz))</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Viajar hacía sí mismo. Un existencialismo cinematográfico colombiano&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Mauricio Montenegro)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_26" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_26" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Tli4nSO4hIA&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Tli4nSO4hIA&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Voy a hablar de la última década del cine colombiano. O, más exactamente, voy a proponer una cierta tendencia de la última década del cine colombiano a partir de tres directores, de tres películas. Los directores son Javier Mejía, Ciro Guerra y Oscar Ruiz Navia; las películas son &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (2007), &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Viajes del Viento&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (2009) y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El Vuelco del Cangrejo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (2010). La tendencia que pretendo identificar es una suerte de existencialismo, un movimiento constantemente postergado en la historia del cine colombiano, que ha estado siempre definido por la urgencia y la coyuntura (la violencia rural, la violencia partidista, la violencia urbana, el sicariato, la miseria urbana, el narcotráfico), o por los géneros tradicionales de la literatura colombiana (el romanticismo, el costumbrismo, el realismo, el realismo mágico, la novela urbana).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Colombia debió ajustar los efectos del movimiento existencialista europeo de mediados de siglo a su propia realidad social, histórica y política; no hubo aquí lugar para historias de personajes solitarios y desarraigados preocupados por asuntos abstractos; ni siquiera en el nadaísmo, que no tuvo expresiones narrativas o cinematográficas importantes. Puede decirse incluso que la recepción de las vanguardias de la primera mitad del siglo fue mayor en el cine colombiano que la recepción de las llamadas segundas vanguardias, entre las que se cuenta el existencialismo. Prueba de ello es la surrealista &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La Langosta Azul&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (1954), de Álvaro Cepeda Samudio; en contraste, el cine de Andy Warhol, por ejemplo, no tuvo absolutamente ningún efecto en nuestro cine. Para el caso de los existencialismos cinematográficos, no hubo en el cine colombiano ecos de la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;nouvelle vague&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; francesa, o de Michelangelo Antonioni, o de Nicholas Ray, o de los jóvenes directores norteamericanos de los años setenta como Peter Bogdanovich o Martin Scorsese, o incluso de existencialismos latinoamericanos sui generis, como el cine de Glauber Rocha (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Dios y el Diablo en la Tierra del Sol&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, 1964) o el de Alejandro Jodorowsky (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El Topo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, 1970).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Mi hipótesis, entonces, es que las tres películas que he citado al inicio anuncian el pago de viejas deudas con la tradición cinematográfica, y al mismo tiempo afirman nuevas posibilidades, más contemporáneas, asociadas a la fuerte simbología local de un cine que algunos han llamado “poscolonial” y que, en su variante existencialista, sigue teniendo como mejor expositor al director iraní Abbas Kiarostami. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Sin embargo, a mi parecer, este camino se abre en el cine colombiano en una década caracterizada de manera hegemónica por dos movimientos más. Esquemáticamente, y sin (tanto) ánimo peyorativo, llamo a estos movimientos “gonorreismo” y “dagogarcismo”. El primero, que viene de los años noventa, ha hecho carrera con historias de sicarios, prostitutas y el largo etcétera de los “bajos fondos”; sin duda &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Rodrigo D: no Futuro&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (1990) de Víctor Gaviria, anuncia el movimiento, y es el propio Gaviria quien produce los ejemplos más representativos del gonorreismo, como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La Vendedora de Rosas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (1998). Los años noventa, sin embargo, fueron también los años del reinado de directores como Jorge Alí Triana y Sergio Cabrera y, por lo tanto, de cierto costumbrismo urbano muchas veces marcado aún por el pesado lastre del realismo mágico. En esta década, el gonorreismo triunfa con películas como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La Virgen de los sicarios (&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;2000), de Barbet Schroeder, o &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Rosario Tijeras&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (2005), de Emilio Mallé.&amp;nbsp; En cuanto al dagogarcismo, ya se sabe, se trata de un movimiento que apuesta por una estética más cercana a la telenovela y que se aleja de la estética documental que caracterizó al gonorreismo. El dagogarcismo se anuncia a finales de los noventa con películas como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Es Mejor ser Rico que Pobre &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(1999), de Ricardo Coral, escrita de hecho por Dago García, y tiene como principales expositores en esta década a Luis Orjuela (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El Carro&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, 2003), Juan Carlos Vásquez (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Mi Abuelo, mi Papá y Yo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, 2006, codirigida por Dago García) y Harold Trompetero (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Dios los Junta y Ellos se Separan&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, 2006). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Es en este panorama enrarecido en el que debe abrirse paso el existencialismo de Mejía, Ruiz y Guerra. Por supuesto, no fue nada fácil: en 2007 &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; tuvo sólo 26.000 espectadores. Para dimensionar esta cifra basta saber que ese mismo año &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La ministra inmoral&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, de Celmira Zuluaga, tuvo 135.000 espectadores. El caso de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; es clave como transición: aunque Javier Mejía es un declarado admirador de Víctor Gaviria, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; no parece deberle mucho al gonorreismo, afortunadamente. Mejía haría parte entonces de la generación de directores que articulan el gonorreismo con el existencialismo, haciendo caso omiso (afortunadamente) del dagogarcismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; cuenta la historia de “el Flaco”, pero en negativo: a partir del modo en que su ausencia se dibuja en la experiencia de sus amigos. Es una &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;road movie&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; sobre la ausencia, el recuerdo. Podemos imaginar al Flaco caminando por la nieve, perdido, y la historia de su exilio es el fundamento de las preguntas y las certidumbres de sus amigos, en conflicto con su inesperada e inaplazable madurez. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; replica de algún modo esas películas “de amigos” que los estadounidenses hicieron tanto en los años ochenta; pensemos en Jim Jarmusch, con ese aire &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;nouvelle vague&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; que recuerda al Jean Luc Godard de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Banda Aparte&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (1964). En eso también hay elementos existencialistas. Finalmente, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; es una película personal, una película en la que Mejía toma decisiones muy personales (incluso estilísticas: contrapicados radicales como el de la represa) y hace guiños a unas pocas personas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pero puede decirse que es Guerra, y no Mejía, quien había anunciado el movimiento en un proyecto arriesgado y solitario: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La Sombra del Caminante&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (2004), película que Guerra escribió, produjo y dirigió a los 21 años. &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La Sombra del Caminante&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; es una historia minimalista de hombres solitarios con un cierto aire de David Lynch. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Aunque la película tiene de hecho varias características que podemos considerar existencialistas (la soledad, la obsesión por el sentido y el destino), la referencia al conflicto armado termina por llevarse buena parte del protagonismo y darle inmerecidos aires de thriller a la historia. Con &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Viajes del Viento&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, en cambio, Guerra hace una apuesta mucho más radical, y sin duda es una película muchísimo más lograda. Tal vez el desplazamiento histórico (la historia sucede en 1968, pero también en una especie de tiempo mítico, cíclico) ayudó&amp;nbsp;mucho a alejarse de las “obligadas”&amp;nbsp;referencias a la coyuntura política y social que tanto han acercado a nuestro cine a la función de documento y han alejado a nuestros cineastas de la posibilidad de explotar sus obsesiones, sus caprichos estéticos. Creo que &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Viajes del Viento &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;es una película muy personal, en la que Guerra pone todo de sí, sin concesiones al “gran público”,&amp;nbsp;tal vez sin concesiones, siquiera, a su propio equipo de trabajo: Marciano Martínez, quien interpreta a Ignacio Carrillo, se ha quejado en varias entrevistas del estilo de trabajo de Guerra: no escucha opiniones, es testarudo, etcétera. La firma de Guerra aparece en cada fotograma, en cada decisión camarográfica (esos planos secuencia, como la entrada en Mompox), en la música, en los diálogos, en los ritmos que articulan los planos (demasiado deliberados para no notarlo). En fin, Guerra hace&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;su&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;película, la escribe, gestiona la producción, la dirige. Si mi hipótesis tiene algo de cierto, es posible que con este existencialismo cinematográfico empiece a consolidarse también cierto “cine de autor” del que tenemos pocos ejemplos en Colombia (Luis Ospina, tal vez, y con reservas).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Viajes del Viento&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; la muerte es protagonista: inicia con un entierro y finaliza con otro. El juglar parece conducir a los muertos a su destino, como una suerte de Orfeo; en la escena del duelo en el puente, literalmente acompaña en su camino a la muerte al hombre que cae al agua. El interés por dar sentido a la vida a partir de la conciencia de la muerte es evidente: Ignacio viaja hacia su propia muerte y lo sabe, su viaje es una expiación, un ajuste de cuentas con el mundo que ha decidido abandonar, y sólo así adquiere sentido su vida. Otros personajes, como Nine, el hermano de Ignacio, también son conscientes de su muerte de un modo muy lúcido. Fermín, por oposición, empieza a vivir, pero ese comienzo sólo es posible al superar la prueba del viaje; en un momento, casi al final del viaje, lo vemos observarse en un espejo por primera vez: se sorprende de sí mismo, entiende que se ha convertido en un adulto, que ha aprendido del viaje algo distinto de lo que esperaba aprender, no a tocar el acordeón, sino algo mucho más importante, innombrable, existencial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Viajes del Viento&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; es, en mi opinión, la mejor película de la historia del cine colombiano. De lejos. Y no lo es tanto porque represente algo singularmente “colombiano”, sino porque logra expresar asuntos universales, como lo hace siempre el gran cine. La vuelta a los orígenes (el viaje de Ulises), la relación con el diablo (Fausto), la lección de vida del joven, lo que el viejo aprende del joven, esa relación quijotesca. Es una película simultáneamente épica (la fotografía, los paisajes, el propio viaje, la música) y minimalista (los tiempos, los pocos diálogos, certeros). El viaje de Ignacio es también el viaje de Dante, el descenso, el fin, y en el camino se reconstruye de algún modo su vida. Por otro lado, la estructura del viaje permite que los “encuentros” (esa tradición narrativa medieval) resulten verosímiles, y cada encuentro es profundamente significativo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Vuelco del Cangrejo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, de Ruiz Navia, quiere ser mucho más hermética, o su personaje principal quiere ser más hermético: pero también viaja para morir, desciende a los infiernos, y también tiene una pequeña “aprendiz” (que tal vez es más su maestra): &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Doña&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Lucía. Es de nuevo la historia de un hombre solitario, enigmático; determinado y, sin embargo, en conflicto, oprimido por el dolor, por una ausencia que se sugiere (la foto de la mujer, las visiones en el mar). Pero detrás de esta historia se va armando otra, mucho más general: la oposición entre lo local y lo global, el pasado y el pretendido futuro, los negros (Cerebro, que es el Virgilio del protagonista, su guía) y los blancos (los paisas); una historia de resistencia que hace visibles aspectos del país que desconocemos (y para eso también es el cine). &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El Vuelco del Cangrejo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; es, de las películas citadas, la que recoge con más precisión el argumento de un nuevo cine “poscolonial”, que tiene subtextos políticos, pero no concentrados en la violencia partidista o en la del narcotráfico o en la llamada “pornomiseria”, sino en historias locales, invisibles, mínimas. El final, con el canto frente a las barricadas, es contundente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así, tanto el Flaco (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Apocalipsur&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;) como Ignacio (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Viajes del Viento&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;) y Daniel (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El Vuelco del Cangrejo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;) viajan; y viajan, sobre todo, hacia sí mismos. Y la historia de esos viajes es una historia que el cine colombiano no se había permitido contar, y contar tan bien, hasta esta década. Esta hipótesis que aquí propongo, de un cierto existencialismo cinematográfico colombiano, quiere incitar al debate: si a alguien se le ocurren películas anteriores que puedan rebatir la tesis, u otros argumentos, o un mejor nombre para el movimiento, o una expresión mejor que “movimiento”, el blog de los CAHIERS DE DVD está abierto.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-8436735108739143522?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/8436735108739143522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/apocalipsur-2007-los-viajes-del-viento.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8436735108739143522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/8436735108739143522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/apocalipsur-2007-los-viajes-del-viento.html' title='Apocalipsur (Javier Mejía), Los viajes del viento (Ciro Guerra), El vuelco del cangrejo (Oscar Ruiz))'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-4268393255376237761</id><published>2010-05-17T14:27:00.002-05:00</published><updated>2011-01-12T21:48:35.363-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Semáforo en rojo (Julián Soler), La gente de la universal (Felipe Aljure) y Kalibre 35 (Raúl García)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;b&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2; height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" video_object.png"="" www.blogger.comhttp:=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="-webkit-text-decorations-in-effect: none; color: black; font-weight: normal;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Elementos para recordar el cine negro. Vigencia y continuidad.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b style="background-color: white;"&gt;&lt;b&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;(Fernando Astaiza)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;b&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img2.blogblog.com="" img="" style="background-color: #b2b2b2; height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" video_object.png"="" www.blogger.comhttp:=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/J4wHSGDC-uA?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/J4wHSGDC-uA?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;b&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;El escenario propio al cine negro parece que ocultara un secreto que no termina de ser descubierto, sus personajes invaden todo aquello que sea cerrado, vacío, silencioso, oscuro e ignorado, allí esperan, sin más, el momento que podrá resolver de golpe su existencia. Este género cinematográfico suele recurrir a historias tan periféricas o mundanas, que el espectador común puede tener la sensación de que la historia es tan accidental como ajena, e incluso puede llevarse la impresión de haber tenido la mala suerte de ser el único que tuvo que confrontarse con tales contenidos. Esto no quiere decir que la acción y el desenlace se reduzcan a un sinsentido, sino que el clímax emocional del cine negro no corresponde al que es producido a partir de las estrellas del cine y los contenidos exaltantes que hay que renovar de temporada en temporada, pues en el cine negro suele evidenciarse la ruina de lo que algún día fue.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En este tipo de películas no se representan países, géneros, héroes, ideologías o tendencias que haya que enaltecer, pues ante todo, la historia articula hechos prohibidos o recriminables, y en esa medida, consistirá en las celadas tendidas para que luego de que ocurra lo esperado,  sólo quede la oscuridad de una habitación, el humo de un auto, la sombra de una persona, un callejón desolado o una mancha de sangre. Por eso, este tipo de películas no pudo tener la continuidad o permanencia que en otros casos se dio, pues exponían un mundo sombrío, unos sujetos incluso obsesivos y de carácter austero, sin una caracterización diferente a la de ser el resto olvidado por un mundo de posibilidades mistificadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En las películas del cine negro el gran público no podía encontrar ninguna orientación para su vida, al contrario, iba a encontrar sujetos a los que les quedaba muy fácil saltar la franja que demarcaba  el bien y el mal. Si se trataba de una mujer no se podía esperar que ella cumpliera el simple papel de una amante resignada, enamorada y paciente soporte de un hombre. Por ejemplo, en el film The driver (1978), de Walter Hill, el joven pupilo del director Sam Peckinpah, encontramos a una mujer completamente ingrávida, sola, que será capaz de enfrentar sin temor a un detective que la amenaza, la persigue y la cuestiona, de la misma forma que enfrentará a un delincuente con el que se asociará, pero en una relación en donde nunca vamos a ver reciprocidad, afecto, fidelidad o dominio, sólo actuarán en beneficio propio y según lo acordado, con la única  garantía del sigilo o la astucia que los hará cómplices o contrarios, precisamente, encausando la tendencia accidentada y típica de este tipo de película.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Si recordamos, la primera etapa de este género fue influenciada por la plástica europea, particularmente por el expresionismo alemán; el primer cine negro representaba intensamente las tendencias más oscuras, de modo que el espectador quedaba con la sensación de que el mal mismo era partícipe de la acción y al carácter humano apenas le quedaba ocasión de resistirlo.   Esto se percibe todavía en 1941, en la película El halcón maltés, de John Huston, e incluso en la última de las películas de Alfred Hitchcock, Family Plot (1975), en donde el mal parece que incluso estuviera actuando desde los mismos objetos o a la sombra de las personas. Esto va a tener tal continuidad que el género dará a luz algunos subgéneros, entre ellos el thriller, el cual ya en 1950 va a tener en Pánico en las Calles, de Elia Kazan, su gran precursor; en esta película la maldad no se veía pero acechaba y expandía su influencia, mientras que, con el tiempo en contra, el miedo y las contradicciones aumentaban en los personajes de la historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Más tarde la poética noir se hizo menos notoria y apenas se estructuró como un estilo o una simple maqueta que funcionaba para conformar cualquier paisaje, mientras ocurrió esto, el cine negro localizó la atmósfera del mal directamente en la trama y los personajes, que bajo circunstancias sociales divagaban de la miseria al crimen, de la fragilidad a la maldad, de la frustración a lo temerario, de la desgracia al heroísmo, del cinismo a la perversión. Con la ciudad y el crecimiento norteamericano como escenario de fondo, el género dio cuenta de un juego urbano que no estuvo dispuesto de la mejor manera para todos los individuos, de modo que se concentró en las historias mínimas de quienes fueron arroyados, hasta por las mismas instituciones en estado de corrupción, a partir de lo cual ya no quedó nada por esperar, nada bueno en ningún lado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Cine negro en Colombia: Semáforo en rojo, La gente de la Universal y Kalibre 35&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Esta presentación del cine negro quiso introducir a estas películas colombianas, quizá, sólo para jugar discursivamente con el cruce de rasgos y la identificación de elementos cinematográficos o interpretativos, pero sobre todo por el placer que produce el género a los que particularmente se ven atraídos por él. De modo que plantearé una suerte de recorrido que sirva para recrear una perspectiva del cine colombiano desde el punto de vista de este género, sin embargo, no señalaré solamente si ciertas películas cumplen o no con los parámetros del género, sino que revisaré su difícil relación con una suerte de imágenes que tipifiquen al país cinematográfico que conocemos como público colombiano. Para esto, supongo de hecho, que la imagen expone al espectador a distintas narraciones del lugar que habita, gracias a lo cual, se lleva a cabo la experiencia de tener distintas imágenes de nosotros mismos y se afianza un proceso de aproximación con la acción ajena, aunque ésta sea recriminable socialmente. Esto, deja en el tintero la discusión de las funciones de las imágenes de nuestro cine, particularmente si en algún momento se pueda hablar de un conjunto de imágenes colombianas que permitan visualizar algunos referentes de nuestra historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para empezar, cabe señalar que en cada una de las tres películas se asume lo prohibido, y de otro lado se da cuenta de la adopción y la realización de un plan oculto que empujará a todos los personajes a un callejón sin salida, tal como ocurre en el más típico noir.  Estas tres películas tratan en el tiempo (1963, 1993, 1999), tres historias que hacen de Bogotá el escenario propio del crimen: en Semáforo en rojo el centro internacional de Bogotá es el contexto de una banda de ladrones que quiere penetrar en una joyería y realizar el hurto definitivo de sus vidas; treinta años después, La gente de la universal vuelve a la zona del centro de la ciudad, sólo que ahora con un escenario más gris, precisamente para captar una historia más sórdida, que no hace otra cosa que representar la idiosincrasia popular; finalmente, una realización que sale a la luz al romper el siglo y que tiene su escenario en el particular espacio de la Macarena y Teusaquillo, con dos amigos que quieren hacer una película, pero que carecen de todo los medios materiales para hacerlo, la solución: un Kalibre 35,(1999).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Frente a los esquemas más típicos del cine negro, Semáforo en rojo mostró una considerable adaptación al género, aunque sus secuelas hayan sido mínimas, pues el camino que marcó no tuvo continuidad. Pero respecto al público colombiano tuvo un relativo éxito, en lo cual pudo influir el hecho de que Semáforo en rojo se concibiera de la mano de la actuación, producción y dirección mejicana, por lo mismo, se supo adaptar una suerte de elementos de raíz popular que no exacerbaba al público con el tufillo de la violencia, sino que guardaba la forma del género y sus elementos recurrentes. Sin embargo, el hecho de reconocer actores mejicanos, actrices de porte y dialecto extranjero, junto a la música popular, pudo ser un atractivo que había que adaptar para conseguir las finalidades del producto. Treinta años después, y en esta misma línea de lo popular, aparece La gente de la Universal con toda la carcajada que le merece su público y las circunstancias formales del cine negro colombiano, con un guión perfecto, consuela el morbo que en este país se ha requerido siempre y mantiene el bajo perfil propio del género del que hablamos, aunque de una manera mordaz, lo que pudo disgustar al público (consumidor) políticamente correcto que para ese momento ya surgía en el país. Para la época de Kalibre 35, la dirección de Raúl García rompe la modorra del viejo siglo XX, pues supo conseguir una apariencia visual versátil, gracias a la técnica del videoclip, el uso de filtros y el blanco y negro, justo para ciertas escenas que servían de correlato a la historia y alternaban cierta intención simbólica que la película expresaba con el uso de un búho, un anciano oracular y el rebuscado viaje de hongos, con lo cual se actualizaba el manejo audiovisual y plástico del cine nacional, incluso se aventuraba a ser interlocutor de un tipo de público que estaba generando sus dinámicas identitarias alrededor de actividades, quizá novedosas para el momento, pero con las cuales se diferenciaba de las formas laborales, académicas, sociales y vitales más corrientes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En general, frente al título mismo de estos productos cinematográficos, el espectador queda de inmediato involucrado con la ironía que contiene cada uno de ellos, la misma ironía que los personajes tienen que enfrentar, pues finalmente se puede contar con que han robado las joyas, el detective ha solucionado el caso y han logrado el robo del banco, y todo parece finiquitado; pero por un lado van los anhelos y por el otro lo que estas historias ponen de relieve. Aunque la muerte parecía ser el final de todo, el cadáver de manera sorpresiva es capaz de incriminar a sus compañeros, tal como sucede en Semáforo en rojo, o bien, se yace inerte igual como se nace, desnudo y entre las piernas de una mujer, tal como ocurre en La gente de la universal, o aún muerto e inocente, mantiene empuñado el Kalibre 35 con el que quería defender su sueño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La ciudad de Bogotá se evidencia completamente inhóspita, tal como suele ser en los escenarios del cine negro, en donde el hombre y la mujer tienen que tomar caminos de choque frente a las maneras establecidas institucionalmente y frente a las que no lo son. La versatilidad de este género, también se concentró en sacar a la luz la excepción de las normas que cada bando se supo dar para sobrevivir o ganar, las historias aquí mencionadas dejan en el aire la acción de dinámicas externas que devoran lo insignificante, pero de una u otra forma la poética del género conserva sus imperativos y no diferencia entre buenos o malos sentimientos, o entre buenos o malos individuos, sencillamente es implacable.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-4268393255376237761?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/4268393255376237761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/semaforo-en-rojo-1963-la-gente-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/4268393255376237761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/4268393255376237761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/semaforo-en-rojo-1963-la-gente-de-la.html' title='Semáforo en rojo (Julián Soler), La gente de la universal (Felipe Aljure) y Kalibre 35 (Raúl García)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-4261156635818417135</id><published>2010-05-17T14:19:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:50:17.717-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Cóndores no entierran todos los días (Francisco Norden)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;A la memoria de Heriberto García Vera, sonidista de la película&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; font-weight: normal;"&gt;(Hernando Puerto Calderón)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large; font-weight: normal;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_27" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_27" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vQCHycRQAHs&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vQCHycRQAHs&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;div style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En el marco geográfico, social y político del norte del Valle, se reconstruye la memoria de uno de los períodos más dramáticos, crueles y violentos de la reciente historia nacional. Desde la enriquecedora perspectiva cinematográfica, el director colombiano Francisco Norden encuadra en&amp;nbsp; imágenes y escenas el discurrir de una época cargada de sectarismos, fanatismos y pasiones políticas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La realización fílmica, con los personajes, los ambientes y los escenarios recrea una atmósfera cargada de conflictos, capaz de refrescar la memoria histórica de quien tenga la oportunidad de vivir la experiencia de su testimonio y acceder a un conocimiento que le facilite contrastar el pasado para reafirmar su presente. En esta perspectiva, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Cóndores no entierran todos los días&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; reformula el viejo principio de no olvidar para no repetir. El cine trasciende en esta película para construir memoria, y no de cualquier manera sino a través de su elaborada morfología y sintaxis cinematográfica adicionada a la capacidad de asombro de sus imágenes.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Cuarenta y cinco años de hegemonía conservadora fueron suficientes para configurar un Estado clerical, devoto, pastoril y firmemente apegado a las convicciones de la tradición religiosa. En esta época, la república de Colombia experimenta un estancamiento en los procesos de desarrollo social, económico y cultural. Con la llegada del liberalismo al poder, se propicia un cambio en las costumbres políticas y se reconfigura una propuesta social e ideológica difícilmente aceptada por sectores abiertamente retardatarios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La circunstancia anterior da origen a sangrientos enfrentamientos entre las tradicionales fuerzas liberales y conservadoras, que precipitan acciones tan particulares como la de León María Lozano, destacado militante en las huestes azules, quien en adelante protagonizará actuaciones “heroicas” para sus copartidarios y terriblemente siniestras para sus contradictores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Las primeras imágenes del film registran patéticamente la matanza de La Resolana (vereda cercana a la población de Tuluá). Como elemento simbólico, Norden muestra la tragedia apelando a un inocente juego de cometas de colores azul y rojo que más adelante, en primerísimo plano, aparecen agujereadas como ilustración mordaz de la violencia política. En este caso, a cargo de grupos liberales ansiosos de venganza&amp;nbsp; y amparados por el ejercicio del poder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Son ateos, son masones, son asesinos, no temen al poder de Dios. Serán castigados y sus cuerpos padecerán la tortura del infierno, los Jinetes del Apocalipsis los arrojarán a lo más profundo de los infiernos. Estas serán las afirmaciones del Padre Amaya desde el púlpito en la misa dominical. La escena de la misa es construida con una sucesión de planos que registran las expresiones de León María y doña Gertrudis de Potes. La doña asiente y sottovoce comenta que el sacerdote está culpando a los liberales, mientras León María se reconforta con el comentario del cura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Cóndores&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; será de aquí en adelante una propuesta coral en donde el protagonismo de gamonales, líderes religiosos, medios de comunicación, autoridades, gobernantes y pájaros asesinos intervendrán como comparsas del fatídico drama que se avecina. Norden acude a distintas puestas en escena, como la de la plaza de mercado, para ejemplificar el clima de confrontación. Un envalentonado gamonal liberal (Rosendo, interpretado por Santiago García), ofende públicamente a León María, acusándolo de ser un godo malo, y añadiendo que él (Rosendo) se “cagaría” en el partido conservador. Esta escena anticipa a otra en donde León María solicita humildemente a doña Gertrudis un puesto de venta en la galería, hecho que es promovido por la gamonal para que se le adjudique. Estas dos situaciones reflejan en esencia la personalidad de León María, como un sujeto calmado y quizás acorralado por la adversidad de las circunstancias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;León María Lozano recibirá el apodo de “Cóndor”, epíteto que le adjudicará la gamonal liberal, Doña Gertrudis de Potes, para referirse al pájaro mayor. Este mote resume en la persona de León María la existencia de “los pájaros”, peligrosos criminales que a nombre del partido conservador operaron en la zona como bandas dedicadas al exterminio, al boleteo y al chantaje de sus opositores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Era necesario y así lo entendió Norden, erguir la figura de un personaje recio, centrado en principios inquebrantables como la lealtad a su partido, a sus costumbres religiosas y a sus convicciones moralistas. Este hombre sobrellevó el peso del asma, enfermedad que lo angustió física y psicológicamente, pues la idea de morir en la calle, lejos de su familia, siempre lo atormentó. “El cóndor” fue un personaje paradójico en el sentido de que siendo un ser rígido y con denotados rasgos de dureza y crueldad con sus víctimas, era al mismo tiempo víctima de miedos y temores producto de sus reatos moralistas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Es cuestión de principios”, esta frase repetida en tres momentos clave de la película, ratifican el muy particular carácter de este hombre. Su postura moralista y religiosa frente al sexo y las relaciones íntimas de pareja, su fidelidad al partido conservador y su ética de mínimos para no quedarse con lo ajeno, marcan la reciedumbre de sus convicciones. Blindado con esta configuración humana, arremeterá violentamente contra todo lo que signifique pensar y obrar diferente. Así exterminó familias, boleteó a sus víctimas, sembró el terror en el norte del Valle, persiguió a sus detractores y, casi sin proponérselo, se convirtió en un jinete más del Apocalipsis, que a nombre de la iglesia católica despejó el camino de ateos y de masones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En la década del cuarenta la influencia de la radio y de la prensa escrita fue notoria; desde estos medios se moldeaban pensamientos y se construía opinión. La película reseña con magistralidad estas realidades. La radio será escenario político y religioso dependiendo de quien la utilice. Por allí desfilaron las voces de Laureano Gómez, Jorge Eliécer Gaitán, Mariano Ospina Pérez y por supuesto las de prelados de &lt;/span&gt;&lt;st1:personname productid="la Iglesia Católica." w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;la Iglesia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Católica.&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; En las intervenciones de esta última se regocijaba religiosamente León María, rezando el “santísimo rosario”; con esta práctica borraba sus profundas culpas y limpiaba su alma de remordimientos. En lo que tiene que ver con la localidad, la radio estaba en poder del liberalismo; el periodista Alvarado, que dirigía el noticiero, era una “ficha” política de Gertrudis de Potes. Aunque Alvarado muere accidentalmente en un cruce de disparos, “el cóndor” siempre lo asintió como una buena pero necesaria víctima.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Con la caída del presidente Laureano Gómez, la situación política cambia en Colombia y afecta considerablemente a León María Lozano. El golpe de estado del General Rojas Pinilla incidirá sobre el futuro de las bandas armadas comprometidas en la contienda. La persecución de la fuerza pública a los grupos delincuenciales será inclemente. Aunque a León María, soterradamente, el gobierno conservador lo había premiado y condecorado por sus valiosos servicios a la causa, lo abandona posteriormente a su suerte. Por sus propios medios y aprovechando antiguas influencias, deambulará el “cóndor” por campos y ciudades buscando protección.&amp;nbsp;Mientras tanto sus víctimas lo acechan, le calculan sus movimientos, lo persiguen donde quiera que vaya. “El cóndor” se refugia en templos e iglesias parroquiales. En un ambiente de tensiones sacras, con la penumbra propia de un templo católico, casi percibiendo el olor a incienso y veladoras y con un trasfondo de voces encriptadas y galope de jinetes, “el cóndor” presiente su final. Norden resuelve cinematográficamente la situación con la imagen de alguien que se escurre lentamente por una calle solitaria, con la tensión que imprime la cercanía de la muerte y acompasado por el sonido de una detonación certera, el director precipita al “cóndor” sobre el húmedo pavimento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Cóndores no entierran todos los días&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; es una obra para ver y reflexionar la historia de Colombia; es una manera de comprender y de estudiar la triste y cruda realidad política de este país. Tiene acierto, asombro y gracia para el cine; quedará en la historia cinematográfica nacional como un documento digno de ser consultado atemporalmente.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-4261156635818417135?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/4261156635818417135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/condores-no-entierran-todos-los-dias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/4261156635818417135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/4261156635818417135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/condores-no-entierran-todos-los-dias.html' title='Cóndores no entierran todos los días (Francisco Norden)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-3990591450930364510</id><published>2010-05-17T14:10:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:51:30.842-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Colombiano (No. 004)'/><title type='text'>Confesión a Laura (Jaime Osorio), La estrategia del caracol (Sergio Cabrera)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Dos formas de entrar y salir del centro&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(David García)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_25" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_25" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/sYySm4Ew7Ck&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/sYySm4Ew7Ck&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: right; text-autospace: none;"&gt;&lt;div style="text-align: -webkit-auto;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Si hiciéramos una suerte de geografía cultural de Bogotá a partir de las zonas que han sido más referenciadas y evocadas en películas, canciones, novelas, cuentos y leyendas (urbanas y de las otras), indiscutiblemente muchas de las rutas que han trazado directores, músicos, escritores o poetas de todos los calibres, nos llevarían al centro de la ciudad. Cada quien hará su propio ejercicio de memoria, sin embargo, aquí van algunas películas de las que me acuerdo ahora: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión a Laura &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(1990)&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, La estrategia del caracol &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(1993), &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La gente de la universal &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(1993)&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, Soplo de vida&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (1999) y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La sombra del caminante &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(2004). “El centro” se ofrece o se impone como sujeto/objeto de representación, por ello es recurrente en la producción cultural de Bogotá, algunas veces como escenario que da forma y determina las acciones de los personajes, o simplemente como su telón de fondo, y en otras es, sin lugar a dudas, el protagonista, o el antagonista, actor principal a cuyo monólogo asistimos. Este centro que se ha escrito, cantado o representado es, sin embargo, un centro extendido o descentrado, no “exclusivamente” el centro histórico del mapa turístico, el que traza círculos concéntricos y trayectos limpios en torno a la Plaza de Bolívar y sus notables y nobles alrededores. Alejados de la geografía oficial, los recorridos que se pueden hacer en el centro se caracterizan por los desvíos, los cruces, los pasajes, los callejones y las contravías; como el Aleph de Borges, el centro es un punto de convergencias e intersecciones, un espacio material y simbólico atravesado por muchos ejes temporales, culturales y sociales al cual llegan, y del cual salen, muchas de las formas culturales que están contando la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Varias de las historias que hacen la geografía y la historia cultural de Bogotá, y que no encuentran lugar en la Historia (con mayúscula), han sido objeto/sujeto de algunas de las producciones más emblemáticas del cine colombiano. En este texto voy a referirme, precisamente, a las dos primeras películas que enlisté arriba: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión a Laura&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, de Jaime Osorio&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(1990) y&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; La estrategia del caracol&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, de Sergio Cabrera&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;(1993); en particular, he querido concentrarme en dos aspectos que subyacen a las dos y que, a mi juicio, ofrecen una nueva “entrada” a las mismas. Primero, la manera como el centro atrae y repele, integra y expulsa, erigiéndose así como un escenario paradigmático de las tendencias demográficas del país en diferentes momentos, aunque bien pensado “tendencias demográficas” no es más que un eufemismo para referirse a los múltiples desplazamientos (forzado o voluntario, del campo a la ciudad o al interior mismo de ésta, del sur al norte o del norte al sur, pasando siempre, o volviendo siempre, al centro). Segundo, el trasfondo más bien dramático en el que se desarrollan ambas historias, y es que las dos películas se instalan a medio camino entre la tragedia y la comedia, y si bien en ambos casos el final parece “feliz”, la realidad puede ser muy otra; de allí que, al menos en mi caso, la sensación que queda con estas películas es algo así como si después de recibir un puñetazo uno diera la espalda y se alejara con una sonrisa triste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;El centro: lugar de tránsito eterno&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Aunque no es poco, a primera vista &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión a Laura&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; y &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La estrategia del caracol&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; sólo tienen en común el que sus historias se desarrollen en el centro de Bogotá, esto no quiere decir que hayan sido rodadas allí, pues si bien en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La estrategia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; vemos cada tanto la Plaza de Bolívar y los alrededores de la Casa de Nariño que es donde está, ay, “la Casa Uribe”, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; fue rodada en La Habana, lo que no deja de ser extraño si se piensa que casi toda la acción tiene lugar en interiores. El marco espacial es el mismo, no así el temporal, pues mientras una de las historias se desarrolla un día después del asesinato de Gaitán (¡el día del cumpleaños de Laura!), la otra se inscribe en los años 80; más de cuarenta años las separan, pero ¿y si hubiera una conexión orgánica entre los tiempos de las películas?, ¿y si una es el germen de la otra? Sí, el desalojo de la Casa Uribe es resultado de todo lo que desencadenó el 9 de abril y el periodo de la violencia bipartidista (véase en este CAHIERS el artículo sobre&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Cóndores no entierran todos los días&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;); así, cuando Santiago, el protagonista de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, sale, los inquilinos de la Casa Uribe empiezan a llegar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Digamos para empezar que ambas historias son muy “sencillas”, sencillas como muchas de las historias del centro que de tan sencillas parecen irreales. Santiago, funcionario público débil de carácter, por exigencia de su esposa, una matrona obsesionada con las buenas maneras propias de cierto sector de la sociedad bogotana de los 40, debe llevar una torta de cumpleaños a Laura, la vecina de enfrente… sencillo. El día y el lugar, sin embargo, no son los más indicados para tal empresa. El lugar es el centro de Bogotá y el día es el 10 de abril de 1948; acaban de matar a Gaitán y las personas de traje y corbata se confunden con “esa gente de ruana” que ahora anda hasta en los tejados disparando a todo el que se mueva; peones de un ajedrez que desde ese momento dejó definitivamente el blanco y negro y se tornó azul y rojo, bicolor al fin y al cabo, inauguró un daltonismo violento como ninguno. Para seguir con la metáfora, ese día el país descubrió el color, como bien lo recuerda el elocuente movimiento de cámara del principio de la película que desde la calle, con imágenes de archivo en blanco y negro, trepa hasta el apartamento y en el momento de entrar por la ventana, al tiempo que se escuchan las noticias del caos y la violencia en la radio, la pantalla se inunda de color y así se nos insinúa el cambio en la vida de los personajes y del país. Finalmente Santiago atraviesa la calle hasta el apartamento de Laura, en donde se verán obligados a atrincherarse pues tratar de volver a su casa, a su esposa y a su vida, es el suicidio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Cerca del apartamento de Laura está la Casa Uribe, una de esas casonas imponentes que hasta mediados del siglo XX alojó a “la gente divinamente”, pero, como dice el doctor Holguín, flamante dueño de varias propiedades en el centro de Bogotá, “desde lo de Gaitán la gente decente que quería venirse un poco más al norte aprovechó la confusión y dejaron prácticamente abandonadas esas casas que terminaron en verdaderas guaridas del hampa”; guaridas del hampa y/o inquilinatos, únicas moradas posibles para obreros, prostitutas y muchos de los desplazados que desde entonces no han parado de llegar a la ciudad, como el culebrero-narrador de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La estrategia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, quien llega a Bogotá tras huir de Santa Sofía del Darién. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La historia de la Casa Uribe, como la historia del centro, tiene diferentes etapas que se definen en relación a los habitantes que en cada momento llegan y a los que salen (es decir por desplazamientos), y a una dialéctica permanente entre valorización y desvalorización (como pieza de arquitectura, como patrimonio nacional, como activo financiero, como “simple” vivienda para algunos). Como se colige de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;una primera etapa inicia con el 9 de abril de 1948 y se caracteriza por una extraña tendencia en la cual mientras muchas personas dejan el campo y se toman el centro, otro sector social, urbanita por excelencia, se desplaza hacia el norte (un poco como Santiago), llegando incluso a tomar posesión de algunas montañas y zonas rurales colindantes con la ciudad: los del campo al centro y los del centro al campo. La segunda etapa es registrada en pleno por &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La estrategia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, que por lo demás está basada en una historia real; se trata del momento en que el centro empieza a cotizarse y por ende a hacerse escaso, los inquilinos de décadas que no se desplazan hacia las periferias de la ciudad (cinturones de miseria), se atrincherarán en sus moradas esperando poder quedarse ya sea por las vías de hecho o por las argucias legales (nótese que en las dos películas hay atrincheramientos: el de La Pajarera en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La estrategia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;y el de Santiago y Laura en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;. Los habitantes cambian, los propietarios no, y así el doctor Holguín vuelve a reclamar lo suyo, bien para reinstalarse o bien para hacer negocio, después de todo “los bancos también hacen patria”. Hasta aquí va la película, pero la historia de las Casas Uribe sigue, y también la progresión de desalojos que va minando la resistencia y la imaginación de los sectores subalternos. Hoy el metro cuadrado en el centro es uno de los más caros de la ciudad, y es que vivir en una zona tan inspiradora y con tanta historia cuesta, esta última etapa es la de la conservación y recuperación del centro histórico, y aquí la única estrategia que vale es la de conservar el estilo y pintar las fachadas de las casas según la vieja usanza. Esto último fue, precisamente, lo que hicieron los habitantes de la Casa Uribe antes de “entregarla”, la pintaron; en adelante habrá que estar atentos al caminar por el centro, en una de esas se vuelve común leer en las paredes: “Ahí le dejamos su hijueputa casa pintada”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;La dignidad del hombre que fuma&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Al tiempo que retrata la “injusticia de la justicia”, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La estrategia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; recrea una época en que no le faltaba estrategia a la clase inquilinal (inducida en parte por movimientos de izquierda que acompañaron algunas tomas e invasiones en ciertas zonas de la ciudad); sin embargo, la historia va más allá y trasciende la puesta en escena barroca y saturada de personajes como Gustavo Calle, quien en el marco de la acertada estrategia narrativa de la película es el encargado de contar “la legendaria gesta del desalojo de la casa Uribe”, y es que la estrategia de Sergio Cabrera delata cómo una victoria magistral a la postre resultará pírrica, pues sus protagonistas serán, nuevamente, desalojados. Sin embargo, para ellos lejos está pensar que tal heroísmo fue en vano, ¿entonces para qué?, ¡pues&amp;nbsp; por dignidad!, "¿para qué le sirve a usted la dignidad?”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;De alguna manera dignidad es también lo que reclama Santiago en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Confesión&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;: la dignidad de ser un hombre que toma decisiones y da forma a su propia vida, ser lo que siempre quiso ser y no había podido, y ahí está la esposa para culparla, ella &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;es &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;una sociedad que se blinda con las apariencias, la que en público celebra y afirma la autoridad del hombre mientas éste, a manera de chascarrillo, acepta que “en la casa la que manda es la mujer”. Como en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pleasantville&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; (1998), aquí también se le otorga al color un poder revelador y redentor, el despertar a lo nuevo, a lo siempre deseado, y así Santiago, escudado por la calle que lo separa de su esposa, empieza a pensar en la posibilidad de esa otra vida, marcada por la aventura y el respeto. En un momento genial de la película, Santiago &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;interpreta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; el papel de “el hombre que fuma” para Laura, ella lo celebra y lo insta a más, el papel no es nuevo para Santiago, lo suele ensayar en la calle, ante gente que no lo conoce, y Santiago asume una actitud de gallardía, envalentona la mirada e inclina el rostro, gestos en primer plano que delatan el cambio que está operando en él y para el cual tan sólo hizo falta un 9 de abril, un Bogotazo… A todo esto, de afuera no se sabe sino lo que dicen en la radio y lo que se escucha por la ventana; las imágenes de exteriores son tomadas desde la perspectiva de la ventana, desde arriba, y así es como se sabe que “algo grave está pasando”. La metáfora no puede ser más poderosa, afuera el país atraviesa uno de sus momentos más determinantes, adentro Santiago y Laura cantan tango y beben brandy; lejos del juicio moral, asistimos a una muestra minimalista de cómo la vida privada se superpone a una vida pública turbia y agitada, coexisten, y ésta es la estrategia de supervivencia obligada para la mayoría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Finalmente, el sino dramático que comparten ambas historias se insinúa en otras dos situaciones importantes que hacen más marcado el paralelo entre estas películas. De un lado, la manera como la solterona de los años 40 (Laura) y la prostituta de los 80 (Gabriela), se &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;sacrifican &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;a nombre de la causa (¡y en los dos casos el sacrificio pasa por el sexo!); a ambas su condición de parias les sirve, se supone, para ser más resistentes al escarnio y el juicio social, por ello mientras Gabriela seduce al abogado viéndose obligada a volver a su antigua vida, Laura ayuda Santiago a iniciar una nueva vida solo, y ni siquiera pasa por su cabeza la posibilidad de su propia &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;salvación&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, y es que a estas alturas, para una mujer soltera que tuvo sexo con un hombre casado, es casi imposible. De otro lado está &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;la huída&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, casi exacta, del centro: el día en que se consuma el desalojo de la Casa Uribe, “el perro Romero” renuncia públicamente a ser el abogado defensor y se aleja del lugar con una sonrisa socarrona que sólo ve el espectador, ha llegado el momento de dejar el centro y reunirse con todos en el nuevo lote; por su parte, Santiago se escapa por entre pasadizos y calles angostas al caer la mañana, su esposa lo da por muerto y él, al alejarse y darle la espalda, renace en el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;anonimato&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, lo que se ratifica con la acertada decisión de la toma final en donde la cámara lo sigue desde atrás y nunca le muestra el rostro, sin embargo, sí se ve cómo expulsa el humo mientras camina, y así todos sabemos que el que va es “el hombre que fuma”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-3990591450930364510?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/3990591450930364510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/confesion-laura-jaime-osorio-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3990591450930364510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3990591450930364510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/confesion-laura-jaime-osorio-la.html' title='Confesión a Laura (Jaime Osorio), La estrategia del caracol (Sergio Cabrera)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-141895495356403057</id><published>2010-05-17T13:51:00.004-05:00</published><updated>2011-01-12T22:06:01.469-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapados (No. 003)'/><title type='text'>Atrapados (No. 003)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #191919; font-family: Georgia, Times, serif; font-size: 14px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="widget-content"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 17px; margin-bottom: 10pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Esta tercera entrega de los Cahiers de DVD está consagrada a aquellos personajes que, de muchas maneras, están atrapados. Atrapados en un espacio, en una situación, en una relación, en sí mismos. Encerrados, confinados, aislados, apresados, oprimidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 17px; margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Quizá se trata, más que de&amp;nbsp;&lt;i&gt;estar&lt;/i&gt;&amp;nbsp;atrapado, de ir quedando atrapado, un poco como en una telaraña, en arenas movedizas; se trata de intentar huir y lograr lo contrario, de estar condenado, destinado a la derrota o a la incomprensión o a la inadecuación o a la mediocridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 17px; margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El cine, el buen cine, nos ha mostrado el encierro literal, la desesperación, la sin salida:&amp;nbsp;&lt;i&gt;Midnight express&lt;/i&gt;, de Alan Parker (1978) o la excelente&amp;nbsp;&lt;i&gt;One flew over the cuckoo’s nest&lt;/i&gt;&amp;nbsp;(&lt;i&gt;Atrapado sin Salida&lt;/i&gt;, en la versión española del título), de Milos Forman (1975). Pero también el aislamiento radical, casi metafísico:&amp;nbsp;&lt;i&gt;El desierto de los Tártaros&lt;/i&gt;, de Valerio Zurlini (1976). O la imposible y angustiante telaraña ética tejida por Sidney Lumet en&amp;nbsp;&lt;i&gt;Serpico&lt;/i&gt;&amp;nbsp;(1973). O, finalmente, la trampa de la provincia, de los suburbios:&amp;nbsp;&lt;i&gt;Last Picture Show&lt;/i&gt;, de Peter Bogdanovich (1971)&amp;nbsp;[Y ahora se hace evidente que hay alguna relación importante entre el cine de los años setenta y este interés por los personajes atrapados].&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 17px; margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El cine nos ha dado, también, lecciones terribles sobre la necesidad de escapar, como aquellos casos en que un personaje condenado se transforma radicalmente hasta acomodarse, brutalmente, en un nuevo contexto (y finalmente queda, sin embargo, atrapado):&amp;nbsp;&lt;i&gt;Mephisto&lt;/i&gt;, de Istvan Szabo (1981),&amp;nbsp;&lt;i&gt;La caída de los dioses&lt;/i&gt;, de Luchino Visconti (1969) o&amp;nbsp;&lt;i&gt;La ley de Herodes&lt;/i&gt;&amp;nbsp;(1999) de Luis Estrada. Sabemos que se puede intentar una salida radical del mundo, de la realidad, sin éxito:&amp;nbsp;&lt;i&gt;The purple rose of Cairo&lt;/i&gt;, de Woody Allen (1985).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 17px; margin-bottom: 10pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Ya se ve que los ejemplos dan para un buen ciclo (digamos, un ciclo semestral). En este número, sin embargo, ofrecemos cinco (excelentes) reseñas. Nos hubiera gustado tener también un texto sobre&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;Madeinusa&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;, de Claudia Llosa (2006), pero parece que Arturo Uscátegui seguirá siendo nuestro colaborador fantasma. De modo que Mauricio Montenegro ha escrito sobre la pareja Wheeler de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Revolutionary Road&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;(Sam Mendes, 2008), David García sobre el profesor Ramiro de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;La Frontera&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;(Ricardo Larraín, 1991), María Clara Salive sobre&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;María Antonieta&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;, en la versión pop de Sofía Coppola (2006), Juan Sebastián Corcione sobre Reynaldo Arenas en&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Before Night Falls&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;(Julian Schnabel, 2000) y, finalmente, Fernando Astaiza sobre las parejas cruzadas de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;In the mood for love&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;(Won Kar Wai, 2000). Bienvenidos a este tercer número de los Cahiers de DVD.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-141895495356403057?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/141895495356403057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/atrapados-no-003.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/141895495356403057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/141895495356403057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/05/atrapados-no-003.html' title='Atrapados (No. 003)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-3399196025947513418</id><published>2010-02-20T20:27:00.002-05:00</published><updated>2011-01-12T22:07:24.331-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapados (No. 003)'/><title type='text'>Revolutionary Road (Sam Mendes)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Los jóvenes revolucionarios de la calle Wheeler&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="-webkit-text-decorations-in-effect: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Mauricio Montenegro)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="-webkit-text-decorations-in-effect: none;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_7" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_7" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;340&amp;quot;px; width: &amp;quot;560&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="-webkit-text-decorations-in-effect: none; color: #eeeeee; font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;object height="340" width="560"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bpra9OEw6nQ&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/bpra9OEw6nQ&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Revolutionary Road cuenta la historia de los Wheeler: Frank y April. Los encontramos en los suburbios de Connecticut, en la calle Revolutionary Road, a mediados de los años cincuenta; llevan siete años casados y tienen dos hijos. Frank tiene un trabajo rutinario que detesta (en Knox Bussiness Machines) y April ha asumido, inevitablemente, el papel de ama de casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;De acuerdo con sus vecinos (los Givings y los Campbell), los Wheeler son una pareja adorable: son jóvenes, bellos y, quiera decir lo que quiera decir, “especiales”. Al conocerlos, John, el hijo de los Givings, hace el siguiente juego de palabras: “Mamá me ha hablado mucho de ustedes: los jóvenes Wheeler de la calle Revolucionarios, los jóvenes revolucionarios de la calle Wheeler”.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;April ha intentado actuar para el teatro y ha fracasado; tiene intereses artísticos y se siente frustrada por llevar una vida de apacible ama de casa en los suburbios. Frank trabaja en la misma compañía en que trabajó su padre toda la vida, como vendedor. El día de su cumpleaños número 30 se recuerda a sí mismo aborreciendo a su padre, que una vez al año lo llevaba a Nueva York y le daba lecciones de vida: “no quiero terminar como tú” pensaba con rabia el Frank adolescente que veía a su padre como a un perdedor irremisible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En la primera escena, Frank y April se conocen en una fiesta: ella le pregunta por sus intereses (“no te pregunto cómo te ganas la vida, sino qué te interesa”), y él no sabe cómo responder. Esta primera señal es suficiente para esbozar el conflicto central de la trama: el espectador prevenido debe tener en cuenta la posibilidad de que a Frank no le interese nada, más que, simplemente, ganarse la vida. April, sin embargo, no está tan prevenida, y se enamora de él. Siete años después, cuando transcurre el grueso de la historia, durante una pelea conyugal que podría calificarse como épica, April le dice, cruelmente, a Frank: “sólo eres un chico que me hizo reír en una fiesta”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La segunda secuencia de la película presenta, sin concesiones, la crisis: April y Frank discuten por el fracaso de ella en una obra teatral (en el teatro, en la ilusión de seguir una vocación, de tener una identidad, de ser un individuo). En un momento de clarividencia Frank dice (grita): “No voy a hacer el papel de esposo suburbano insensible e imbécil”, y luego, más temprano que tarde, es eso precisamente lo que hace. Pero, ¿se puede culpar a Frank Wheeler por eso? Si se piensa un momento en esta pregunta, y en otras similares, descubrimos que Revolutionary Road no nos cuenta sólo la historia de los Wheeler: nos cuenta la historia de la clase media norteamericana de posguerra, nos cuenta la historia del sueño americano, del american way of life, la historia de su ascenso y su caída. A partir de la oposición entre estas dos primeras secuencias la película entra en una espiral esquizofrénica que lleva a los Wheeler (y al espectador) de la esperanza a la desilusión, de la euforia a la depresión, del amor al odio, y es una espiral de la que no se puede salir, de la que no se puede escapar. Los Wheeler están atrapados por la sociedad norteamericana de su tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El caso es que a April se le ocurre que una buena manera de mover un poco las cosas, de salir de una vida rutinaria que la angustia y la deprime, es viajar a París, huir a París. Frank estuvo en París durante la guerra y alguna vez le insinuó a April que le gustaría volver allí. April se lo toma (muy) en serio, y convence a Frank de dejar su trabajo y mudarse definitivamente a Paris: allí podría encontrar “lo que realmente quiere ser” y se libraría de su papel de empleado mediocre. No es difícil ver aquí la clásica oposición entre América y la vieja Europa: la producción contra el ocio, el trabajo contra el intelecto, las masas contra los individuos, el progreso contra la realización personal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así, los Wheeler hacen los preparativos necesarios, los Campbell los envidian sin saber bien por qué, los empleados de Knox reciben incrédulos la noticia. Y April descubre que está embarazada. Un tercer hijo, en este momento, acabaría con cualquier proyecto de mudanza, de cambio radical de vida. Al mismo tiempo, Frank obtiene un ascenso en Knox. El viaje fracasa. April entiende que está irremediablemente encerrada, o aislada, en su propia vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los Givings (menos John) se alegran con la noticia del embarazo, felicitan a los Wheeler; no lo habían hecho con la noticia del viaje (John sí). Los Campbell estaban esperando la noticia del embarazo cuando se anunció el viaje, así que cuando se anuncia el embarazo sienten que las cosas vuelven a la normalidad. Pero tal vez el viaje cancelado no habría servido de nada, tal vez no hay tal realización personal, no hay ningún “sí mismo” esperando por los Wheeler en ninguna parte, no hay tales intereses profundos ocultados por un trabajo asfixiante. Frank no habría encontrado “quién quería ser” en París, como no lo encontraba en Connecticut, o en el piso 15 del edificio Knox, como él mismo ironiza. Tal vez Frank no era, ni quería ser, más (ni menos) que ese empleado, ese padre de familia. Pero el caso de April es bien distinto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Creo que la frase clave de la película la dice April cuando se queda sola con Shep Campbell en el bar al que los han invitado para “celebrar” que se quedan “en casa”: él le dice que lo siente por el fracaso del viaje, que entiende que ella quería “salir”, y ella responde, simplemente, que lo que en realidad quería era “entrar”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;April siempre se sintió en una especie de irrealidad, en un afuera irreal que le vetaba un mundo real en algún adentro inaccesible. Cuando Frank le reclama la necesidad de ser “realista” ella alega que lo que no es realista es la vida que llevan, los suburbios, las oficinas, las amas de casa. Como en el epílogo de Vicky Cristina Barcelona (2008), April no sabe lo que quiere, pero sabe muy bien lo que no quiere.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Claro que a Frank también le entusiasma la idea. En el momento de mayor euforia por el viaje a Paris (acaban de anunciarlo a los Campbell, que se quedan de piedra) Frank compara lo que siente con la línea de fuego, en la guerra: “esto es lo real”, dice; es lo que quiere sentir de nuevo, que está realmente vivo.Y cuando su jefe le ofrece un ascenso, Frank está listo para rechazarlo. Sin embargo, poco a poco, empieza a entender su ascenso como una suerte de “homenaje” a su padre, que trabajó en Knox toda su vida como un simple vendedor. Así, aquel hombre pusilánime al que Frank decía despreciar, de cuya sombra pretendía huir, decide de nuevo su destino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;De modo que los “jóvenes revolucionarios de la calle Wheeler” no son, no pueden ser, revolucionarios, no pueden ser siquiera rebeldes o románticos. Deben ser realistas. Y este es el punto clave en el que el personaje de John Givings, una especie de genio matemático enloquecido, resulta clave: es un personaje que observa la acción desde los límites de la realidad, desde el desapego absoluto. Es el único personaje que no tiene una familia, un empleo, una casa; un desarraigado que puede permitirse un alto grado de cinismo, y lo hace. Es precisamente John quien hace notar, cruelmente, a los Wheeler, que no tienen escapatoria, que están condenados a vivir en un vacío desesperanzador. Pero no es fácil aceptar esta evidencia, y la historia tiene, como no podía ser de otra forma, un desenlace trágico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Al final de la película hay un epílogo: primero los Campbell, luego los Givings. Shep Campbell no puede soportar la mención de la historia de los Wheeler, que lo desestabiliza, lo obliga a pensar, a dudar sobre sus propias decisiones, tan cercanas (idénticas: ahí está el asunto) a las de los Wheeler: el trabajo, los hijos, la casa en los suburbios. Los Givings se refugian en un olvido hipócrita, la señora Givings deforma el recuerdo de los Wheeler y el señor Givings, en un último plano genial, deja de escucharla, subrayando la incomunicación esencial que hay entre ellos; entre todos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Sin duda, la película debe gran parte de su genialidad a la novela en que se basa, escrita por Richard Yates en 1961. Yates tuvo la lucidez y el valor de enfrentarse de manera crítica y radical al “modo de vida americano” en su apogeo. En Revolutionary Road, literalmente, no deja piedra sobre piedra. Esto le costó el desprecio de los lectores y el rechazo de la crítica (el New Yorker no publicaba sus cuentos por considerarlos “crueles”). Hoy, medio siglo después, es un escritor de culto. La fuerza crítica de las historias de Yates no reside, como en el caso de otros escritores contemporáneos a él (Mailer, Vonnegut, Roth), en la dimensión política o sociológica de sus historias: Yates hace complejos estudios de carácter en la puerilidad de la vida cotidiana, cáusticos retratos domésticos de la soledad más íntima de sus personajes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El gran acierto de Sam Mendes ha sido tomar la extraordinaria novela de Richard Yates para continuar su investigación cinematográfica sobre el ascenso y la caída de la familia nuclear norteamericana. Desde su primera película, la exitosa aunque desigual American Beauty (1999), el interés de Mendes por la decadencia y por las relaciones afectivas complejas encontró eco en el público e influyó, junto con Happinness (1998) de Todd Solondz, en un número notable de películas similares en la primera década de este siglo (véase, por ejemplo, Little Children (2006) de Todd Field). Esta especie de subgénero, el drama de la decadencia de la familia norteamericana contemporánea, había entrado notoriamente en una sin salida y tendía a ser cada vez más patético, más bizarro y, en general, más parecido a un pastiche de Almodovar que a un buen drama de Kazan. El acierto de Sam Mendes, insisto, consistió en volver con humildad a la tradición, dándole densidad histórica al tema. La rehabilitación de la novela de Yates demuestra que el asunto iba más allá de los personajes caricaturescos y extravagantes de American Beauty (el fascista, la neurótica, el autista) y del ambiente enrarecido de los noventas: había que volver a las raíces del american way of life, a la posguerra de creación de los suburbios y las familias nucleares: las amas de casa, los electrodomésticos, los céspedes, los padres que trabajan como números en grandes compañías, los hijos prácticamente invisibles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;De hecho, puede decirse que Mendes necesitó de un largo excurso para llegar a Revolutionary Road, probando un poco la ambientación histórica con el thriller Road to perdition (2002)-el último papel para el cine de Paul Newman- y saliendo definitivamente de la ironía en la sátira bélica Jarhead (2005).Con Revolutionary Road, Mendes vuelve a sus inicios, se perfila nuevamente como un director interesante, y hace un merecido homenaje a la obra de Richard Yates.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Por otro lado, Mendes demuestra tener un excelente ojo para los detalles, cierta sutileza visual que resulta imprescindible en el drama. Más allá de la excelente dirección de arte, que recrea un Connecticut de los años cincuenta definitivamente memorable, Mendes tiene la inteligencia necesaria para, por ejemplo, mostrarnos a Frank, durante una noche solitaria en el trabajo, definiendo el “control de inventarios” y, quizá sin saberlo, definiendo su propia encrucijada vital: “saber lo que tienes, saber lo que necesitas, saber lo que puedes hacer sin eso: eso es control de inventarios”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Sin duda, la escalada dramática de Revolutionary Road, que la hace parecer por momentos una película de terror, es tremendamente exigente para los actores. Las apabullantes interpretaciones de Winslet y DiCaprio pueden aturdir al espectador más desprevenido. Es comprensible que la intensidad de las actuaciones haya llamado la atención de la crítica, aunque allí se detengan, torpemente, casi todas las reseñas. De hecho, la injusta recepción de la película (sin duda, una de las mejores de 2009) pasa incluso por encima de las actuaciones: aunque tanto Winslet como DiCaprio fueron nominados como mejores actores protagónicos en los Globo de Oro (Winslet ganó), en los Oscar (ay, los Oscar) no fueron siquiera nombrados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Es posible que, tal y como sucedió en el ámbito literario con la novela de Yates, el mundo cinematográfico deba excusarse luego por la fría acogida de la película de Mendes. Por ahora, baste este pequeño homenaje de los Cahiers de DVD.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-3399196025947513418?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/3399196025947513418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/revolutionary-road-sam-mendes-2008.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3399196025947513418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3399196025947513418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/revolutionary-road-sam-mendes-2008.html' title='Revolutionary Road (Sam Mendes)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-3245891016704235342</id><published>2010-02-20T20:20:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:53:33.182-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapados (No. 003)'/><title type='text'>Before night falls (Julian Schnabel)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Carta a Javier Bardem; ¡No!, perdón, a Julian Schnabel; ¡No!, perdón, a Reynaldo Arenas.&lt;/b&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Juan Sebastián Corcione)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee; font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_3" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_3" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;344&amp;quot;px; width: &amp;quot;425&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/55O18SYG9nQ&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/55O18SYG9nQ&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;Debo confesar algo: antes de ver la película no sabía nada en absoluto de Reynaldo Arenas. Pero como si lo supiera. Este personaje es tan común y tan propio que puede identificarse en la cara de cualquiera, cualidad que en tiempos individualistas es más una virtud. (Imagínense poder ser todos, poder ser cualquiera y SIN REMORDIMIENTOS).&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Bogotá, febrero de 2010&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Reynaldo (¿Querido Reynaldo?):&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Han hecho un película basada en tu vida, así que donde estés espero recojas tu ego y le des palmaditas en la espalda. Le han puesto el mismo título que tiene tu autobiografía, menos mal digo yo, ya sabes cómo a veces al cine se le da por andar cambiando títulos. Antes de verla no había leído nada tuyo, es que la poesía es como el pastillaje, empalagoso e inservible. Bueno, frente al hecho de no haber leído las novelas no tengo excusa, o por lo menos no por ahora. Empieza, como es lógico, con tu niñez, a veces uno se pierde pensando que es la historia de Cuba, y de repente un monólogo (genial por cierto) te pega una patada allí y te sienta. Al verla no me queda más que sentir simpatía y misericordia, eso de andar poniéndose en el papel del otro es ridículo, insoportable, pretencioso pero, sobre todo, inevitable. Ya sé que poco te importa mi simpatía, aunque para estar claros, así dejo a mi conciencia quieta y a ésa es mejor no preguntarle nada. Por más rabia que transpires, la revolución no te traicionó, dirás: “… quién coño tú te crees de hablar sobre mi vida, y peor, hacerlo por mí…”, es cierto, no me malentiendas, yo sólo he visto una película, y sí, la revolución no te traicionó, creíste en la “libertad” del nuevo proceso pero la “libertad”, querido Reynaldo (te puedo decir así, ¿verdad?), no es más que una excusa tonta para salir corriendo, caerse y empezar a llorar cuando vemos a mamá que viene con alcohol y cara de angustia. De no haber vivido lo que viviste quizá nunca hubieras escrito lo que escribiste y nunca hubieran hecho una película como la hicieron. Serías, por ejemplo, maestro de escuela o notario público, una vida aburrida de sexualidad típica (los homosexuales también tienen una sexualidad típica) y de admiración desmedida por las letras, pero dejadas ahí sueltas en la mesa de noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Una vez leí que a los perros que usan en peleas clandestinas los encierran y los someten a angustias terribles, eso forma su carácter y, llenos de rabia, salen a desprenderle las piezas al otro perro que a su vez también tiene la misma intención. ¿No te has pensado como un perro?, uno que ladra y ladra, ladra en rima, ladra en prosa y ensucia de babas los muebles en donde las señoritas toman café, un perro encadenado que ha descubierto precisamente que esa cadena le rasca las partes a la que sus dientes no llegan. Cuba te necesitó tanto como tu a ella. No defiendo a Cuba, en el fondo el problema de Cuba se lo dejo a los cubanos y tu problema te lo dejaría a ti, pero ¿ya te dije que he visto una película sobre tu vida? (…)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pensaré luego si le escribo una carta a Bardem, el actor que te ha personificado, no había rabia en él, ni alborotos histriónicos, con la suma de cinco gestos logro encerrar lo que eras. ¡CINCO GESTOS!, a ti te tomó varias novelas y decenas de poemas, el cine no es sincero, la escritura sí, por eso desconfío de las letras siempre se traen de frente las ganas de volverlo nada a uno. Reynaldo, no creo en la justicia y tú tampoco, no sé si Bardem (recordaré preguntarle), tampoco creo que las cosas contigo sean producto de la injusticia, a ti fue al que le tocó decirlo, verbo tras verbo, adjetivo tras adjetivo, sustantivo tras sustantivo (y así).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;A donde estés, querido amigo (somos amigos, ¿cierto?), espero no tomes represalias; no sería agradable tener a tu fantasma jalándome los pies o tirando las puertas del baño (un fantasma escritor no se callaría nunca), supongo que no verás nunca la película que han hecho sobre tu vida, sólo puedo decirte que es bastante buena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-3245891016704235342?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/3245891016704235342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/before-night-falls-julian-schnabel-2000.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3245891016704235342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3245891016704235342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/before-night-falls-julian-schnabel-2000.html' title='Before night falls (Julian Schnabel)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-2420897220800446293</id><published>2010-02-20T20:13:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:54:51.373-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapados (No. 003)'/><title type='text'>In the mood for love (Won Kar-Wai)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;Posibilidades estéticas para después de la desgracia&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Fernando Astaiza)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee; font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_5" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_5" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;344&amp;quot;px; width: &amp;quot;425&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Pa0JAvjx05c&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Pa0JAvjx05c&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La película empieza con el hecho cotidiano de buscar una cuarto para arrendar y con el trasteo de la señora Li-zhen, quien va a vivir en una habitación de un apartamento con su pareja; por su parte, el señor Chow también es un recién llegado al edificio, y su habitación será justo al lado del apartamento en el que vivirá Li-zhen con su esposo. Hasta ahora esto no tiene nada de particular, a excepción del hecho de que pronto nos daremos cuenta de que el esposo de la señora Li-zhen vive un romance con la esposa del señor Chow.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La vida en común de este vecindario hará que en un principio veamos a los propietarios de estos dos apartamentos compartir la cena e incluso algunos juegos de mesa, circunstancia que prácticamente obligará a los inquilinos a asistir a estas veladas. En estas escenas se esperaría que quedara planteada alguna idea del lazo conyugal que une a cada una de las parejas del film, pero las condiciones de dicha unión rápidamente se perciben difusas, además, cierto arte de la escena y la fotografía confirmará esta apreciación. Wong Kar-Wai usará un par de planos en profundidad para las secuencias en las que muestra a la familia Chow y a la de Li-Zhen en medio de algunas personas que rompen el plano al atravesarlo de un lado al otro, o bien nos desorientan al hablar de una serie de cosas corrientes, además, como espectadores pronto percibimos que la unión afectiva de las parejas no va bien, pues nunca tendremos una toma clara para ellos. En general, a lo largo de las pocas escenas conyugales solamente los protagonistas (Chow y Li-zhen) tendrán sobre sí la cámara, del esposo de Li-zhen solamente escucharemos su voz en off, y de la esposa de Chow habrá una corta secuencia borrosa que claramente no tiene la intención de mostrar al personaje; en otra escena estará dando la espalda a la cámara cuando contesta una llamada telefónica de Chow y le dice que no debería pasar por ella pues tendrá un turno laboral largo, pese a lo cual Chow pasa a su trabajo, pero ella ya se ha ido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Tras las sospechas, cada conyugue vivirá separadamente el proceso de comprobación y el infiel será sometido a sencillas pruebas de las que no saldrá bien librado. Luego se iniciará la experiencia coordinada de la cámara, la fotografía y la actuación, para construir un proceso de interiorización, dolor, coraje y vergüenza en cada uno de los protagonistas, los cuales empezarán a repetir sus caminos y a descubrir, con la soledad, la rutina. El aislamiento de aquellas comidas con los vecinos, pues se prefiere mirar al vacío; salir a caminar en la noche, como lo hace la señora Li-zhen; quedarse en una oficina como lo hace Chow, quien fuma y llena el espacio de humo. Como si esto fuera poco, la composición de cada cuadro y de los distintos planos hará que una nueva historia surja desde los objetos mismos, pues parece que por una especie de recato se nos evita la presencia directa de la situación humana que ellos viven, entonces, a partir de pequeños detalles como son los libros sobre un armario, cortinas, vestidos delicadamente usados y espejos, o bien desde la acción vivida en las calles al anochecer, los callejones y la lluvia, se experimentará a la distancia las dudas y emociones con tal intensidad que el espectador además de observarlas se sentirá interpelado. Cuando queremos salir del estado sombrío en el que nos sumergimos con los personajes abandonados, es porque esperamos comprobar (tontamente) que el destino los puede unir, pues sus caminos son demasiado estrechos como para no cruzarse, tal como sucede en la bella escena del restaurante subterráneo en donde se encuentran por casualidad Chow y Li-zhen, sin embargo, ella simplemente le dará paso y él sólo la mirará.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pese a todo, ni siquiera el juego de las casualidades que cruza sus caminos puede ocasionar algún tipo de relación; a través del impacto de los plano-secuencia vemos que simplemente prefieren el lugar que conservan como vecinos y por lo cual simplemente se saludan; así, mientras que ella sale del restaurante y se dirige a su habitación a comer sola, él sólo baja las escaleras y come, también, en soledad. El hecho de salir, comprar su comida, caminar por la noche y encontrarse el uno con el otro, es vivido como la alternativa a la que fueron sometidos por el abandono, y no como una posibilidad tras la que pudieran contemplar el encuentro y la cercanía con el otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Lo que continua es el tejido de las situaciones que ha gustado tanto en Wong Kar-Wai, que de la mano de las paradojas del tiempo o de las situaciones humanas, desarrolla variaciones posibles con el arte del cine para salir de aquéllas, esto es, un arte de la narración de la historia que hace del suceso un juego que sirve para crear salidas, quizá propias de Oriente, pero que son útiles para evitar la desgracia total o el clisé de la felicidad, en la que podría finalizar esta situación desde una perspectiva occidental.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Después de un duro ejercicio de aceptación de la soledad y de la certeza de los hechos, el señor Chow y Li-zhen comenzarán una discreta amistad el día en el que comparten una mesa en un restaurante y confirman que sus respectivas parejas los engañan. El acercamiento que se permitirá cada uno y que el espectador espera, es enteramente construido o ensayado con variaciones de la misma escena, las repeticiones son un divertimento y una parodia punzante para el trascendentalismo del espectador. En la noche en la que finalmente él rompe el hielo y la invita a salir, ella se enoja y vemos que realmente ninguno de los dos sabe qué hacer, y, sin ningún tacto, ella le recalca que su marido nunca expresaría tal cosa. Abriendo las posibilidades que ellos no se saben dar, la repetición de la escena liberará las cargas, y así ella se muestra relajada completamente, pues juguetea con la corbata de Chaw, y esta vez el diálogo hace énfasis en que de cualquier modo alguno de los dos (el esposo de Li-zhen y la esposa de Chow) tendría que haber dado el primer paso, mas ella, sin ambages, le pregunta a Chow: ¿conoce realmente a su mujer?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Finalmente cenan y en ese escenario, aún ajeno para ellos, no saben qué pedir, ni cómo compartir ese momento, por lo que ella sugiere que podría comer lo que le gustaba a la esposa de Chow, e igualmente él pedirá lo que comúnmente pide el esposo de la señora Li-zhen. Esta despersonalización que está tras el juego que crean, difícilmente lo entendemos desde Occidente, pues deja entender lo ajeno que es para ellos hallarse en una situación tan íntima como lo puede ser una cena, con este evento cada uno reacomoda la ausencia de sus respectivas parejas y soluciona de manera provisional la situación de privación en la que están al tener que continuar con sus vidas ahora que están solos y arrojados el uno al otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Tras este juego de choque y de fractura, el acercamiento será tan intenso para ellos como decepcionante para el espectador occidental que espera que esto culmine en una relación sin ambages, tal como puede quedar sugerido por la progresiva cercanía entre ellos dos. Mas los sentimientos de ella y de él no superarán los de una dignidad inquebrantable de tipo social, pero más aún, de carácter vital y realmente afectivo. Ella aprenderá a dar cabida a experiencias para las que no fue preparada en su vida -pues estaba casada-, y además, tendrá en él la manera de transformar su tristeza, en tanto que él redefinirá sus objetivos, todo mientras experimentan la manera de estar juntos sin estar unidos, a través de la comida, de las llamadas por teléfono, de compartir un taxi, de tomarse la mano e incluso dormir en la misma habitación. El doble carácter de la relación explora niveles extraños de pasión y de amor, y, a su vez, la definición de una situación que no van a dejar que se salga de sus manos, todo para que al final se marque el camino que debe tomar cada uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Los elementos y la conformación estética del espacio que rodea esta “relación”, aunque sirvan para representar secuencias afectivas, sólo expresan el manejo poético del vacío mismo de los signos corrientes del amor y que son comunes al espectador masificado, porque lo que a nuestros ojos puede conformar una historia de amor, delata más bien la historia de una fuga, pues los objetos y los eventos de tal historia a la larga no terminan de testimoniar y completar la experiencia de lo que viven los personajes, que finalmente sólo buscan un lugar para sí después de tamaña desgracia, desde luego, la pertinencia de este comentario tiene que ver con la participación de nuestros imaginarios respecto a la infidelidad, la ausencia y nuevamente el enamoramiento, debido a lo cual el espectador se siente sorprendido cuando observa la progresiva separación de los protagonistas, pues nuestra visión rosa se violenta con los giros y la expresión final del film.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Si hablo, sin embargo, de posibilidades estéticas tras esta obra es porque los personajes logran convertir el dolor y la prevención en la que están atrapados y dar cabida a ese otro (que al fin y al cabo es doble, pues es una figura del conyugue que se ama, pero que también, engaña, y además es Chow o Li-zhen) que se enfrenta y no se sabe cómo percibir, gracias a la ausencia de premura y la capacidad de experimentar una vida que los supera con creces. El hecho de que Chow decida escribir nuevamente sus historias de ficción olvidadas durante su matrimonio y que Li-zhen se convierta en su lector, habla de la posibilidad de resarcir lentamente la sensibilidad, cuando crean la escena hipotética del reencuentro entre Li y su esposo y la repiten varias veces, Li-zhen enfrenta a su vez varias veces su realidad: Chow hace el papel de esposo y ante los cuestionamiento de ella, acepta que la ha engañado, ella llora y descansa a medida que recrean la historia; sucede al final así, con la despedida. La escena es repetida y finalmente el espectador no acaba de entender si en realidad se van a separar o no, con lo cual sólo consigue involucrarse a fondo con una sensibilidad que debe ser descifrada, o sencillamente ignorada si se ubica desde el desconcierto occidental.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-2420897220800446293?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/2420897220800446293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/in-mood-for-love-won-kar-wai-2000.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2420897220800446293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2420897220800446293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/in-mood-for-love-won-kar-wai-2000.html' title='In the mood for love (Won Kar-Wai)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-9099859758320143847</id><published>2010-02-20T19:58:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:55:46.965-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapados (No. 003)'/><title type='text'>Marie Antoinette (Sofia Coppola)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;María Antonieta, recargada&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(María Clara Salive)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_5" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_5" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;340&amp;quot;px; width: &amp;quot;560&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="340" width="560"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1WjsqVwWyrI&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/1WjsqVwWyrI&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Analizar María Antonieta, de Sofia Coppola, indudablemente me lleva a la encrucijada de si abordo el personaje histórico como tal, o la relectura que esta directora hace de una mujer mil veces mitificada, odiada, amada y sacrificada para resucitar. En definitiva, y por la tarea que me encomendé para estos Cahiers, me limito a realizar una lectura de la película, la cual, a pesar de los colores Pop y los Converse en el closet, revive la historia de la adolescente austriaca que, atrapada en Versalles, decide entregarse a la forma, quizá como una manera de escapar al aparataje político al que estaba destinada desde antes de nacer, y cuya condición asume con la resignación y la indiferencia propias de su clase. Es así como la directora recrea los rituales y los intrincados códigos de la corte; una sucesión de repeticiones que van adormilando a la joven reina, desde el día en que es llevada al altar, hasta que su matrimonio se consuma y, al parecer, le es permitido ocuparse de lleno en los superfluos placeres de no hacer ni decir nada; solo figurar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En efecto, la directora resuelve dedicarse a la forma, y dejarle muy poco a los diálogos y a elucubraciones que puedan perturbar la vertiginosa caída de la monarquía, y lo hace sumiéndose en la superficie, un pegajoso rococó que le sirve de lobby al cadalso. Por eso, la atmósfera parece tomada de un cuadro de Antoine Watteau; un ensueño de alegres excursiones en parques idílicos en los que no llueve nunca, una sucesión de reuniones musicales donde son bellas todas las damas y buenos mozos todos los galanes. Una sociedad en la que todos están vestidos con sedas rutilantes y donde la vida de los pastores y pastoras se diría una sucesión de minuetos. En otras palabras, una cárcel de lujo, donde, protegida de un pueblo en el que se siente extranjera, la joven reina es adornada y alimentada, antes del sacrificio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Al ritmo de música barroca combinada con rock-pop, se suceden escenas reiterativas en las que la repetición se convierte en una especie de gradación que acentúa el tedio y, sobre todo, la certidumbre de los personajes de que su peor castigo es el constante acecho al que los somete la corte. Son mirados, vigilados hasta el cansancio; el lecho nupcial es un templo, prefabricado y dispuesto para consumar el matrimonio y dar a Francia un delfín, poco antes de que la cacería de reyes hiciera de las suyas con la misma especie que había dado a luz. ¿Y ella? ¿Quién es María Antonieta? Una anti-heroína que no lucha contra su destino sino que se entrega a él, ungida en chocolate y champaña.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Nada más aproximado a la decadencia enmarcada en encajes que la estética Pop, pues Warhol también reprodujo en colores pasteles y ácidos un Occidente sedado por el consumo, atrapado en los objetos, disoluto y dichoso de no enfrentarse a los contenidos. ¿Qué mejor escenario que Versalles para representar la decadencia de un poder que necesitaba soportarse en tacones y castillos? Jardines en los que se domaba la naturaleza, en que se sucedían los días sin la ruidosa presencia de la chusma asediando a los reyes, felizmente perdidos en la futilidad de la clase ociosa. Una cárcel atiborrada de belleza, de representaciones de la belleza, reproducciones de la vida, un enorme salón de espejos, en que ni el sueño ni la comida tenían más sustancia que la misma ópera que tanto amaba la reina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ella es la representación de todo lo amado y odiado por esa última monarquía: no es francesa, es fría, austriaca, es un témpano, una sombra, un reflejo, una figura atrapada en los valores absurdos que llevan a la guillotina a los reyes. Una virgen que, en el templo del Minotauro, es educada en las artes amatorias, engalanada, bendecida, profanada y, finalmente, entregada a los dioses paganos, el pueblo, que esta vez hace el papel del inquisidor de una suerte de chivo expiatorio de la revolución.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Que coman tortas”, responde, como ha de hacerlo una reina sin trono y sin poder, “Que coman tortas y las disfruten”, como ella se dispone a disfrutar y a despilfarrar de eso que le es dado para apaciguar las miradas de los otros y, a su vez, no pasar desapercibida, no poner en evidencia que debe arrodillarse, incluso, frente a la concubina del rey. Por eso hace de su tragedia una comedia, y asume su vertiginosa caída subida en tacones, engalanada con trajes cada vez más absurdos, cada vez menos ella; máscaras y espejos, laberintos y soldados, muy pocas cartas para crecer y disfrutar de su breve paso por un trono maldito.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así, Sofia Coppola se aventura a retratar este personaje sin pena ni gloria: un ser tan ligero como difícil de personificar: cualquier exceso o emoción iría en contra de la poca materialidad que se espera de esta muñeca austriaca. La atmósfera, llena de filtros pasteles, pasa de unos interiores de un colorido hostigante cargado de primeros planos, a unos exteriores en que la mirada se pierde en las ganas de escapar, ya no sólo del rehén (María Antonieta) sino de su joven marido, incapaz de asumir sus obligaciones y consumar el matrimonio que le permitirá a Francia la sucesión en el trono. Muchas veces adentro, en el castillo-cárcel, la luz reitera que están atrapados frente a la teatralidad de un rol que les obliga a desfilar frente a los otros. En contraposición, en los inmensos jardines, una especie de niebla supone esa posibilidad de escapar, franquear las fronteras la mirada de sus guardianes (los mismos aristócratas o cortesanos) cuya función es demostrar la sumisión y a la vez el poder que tienen sobre la joven pareja de reyes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En síntesis, recrear la decadencia de un personaje como el de María Antonieta, nos recuerda que navegar en la superficie es un arte. Obviamente el arquetipo de la liviandad, no podía ser abordado con demasiadas digresiones o reflexiones sobre el sentido de la vida; más aún tratándose de un ser diseñado para no construirse una idea de lo que implicaría tener una vida propia. Un tema tan insignificante como trascendente, una estética tan ligera que el espectador debe detenerse para no pasar por alto que en esas canciones anacrónicas está retratado una época que como la de ahora, escoge la forma y el opio de los significantes, para no detenerse a pensar en la decadencia del sentido. Un sentido perdido en la posibilidad de probarse ropa, de vivir en una vitrina, de atiborrase de bienes suntuarios y, lo peor, sin ni siquiera la esperanza positivista de avizorar algún tipo de revolución.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-9099859758320143847?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/9099859758320143847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/marie-antoinette-sofia-coppola-2006.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/9099859758320143847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/9099859758320143847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/marie-antoinette-sofia-coppola-2006.html' title='Marie Antoinette (Sofia Coppola)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-2656152993592535727</id><published>2010-02-20T19:45:00.001-05:00</published><updated>2011-01-12T21:56:43.642-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Atrapados (No. 003)'/><title type='text'>La frontera (Ricardo Larraín)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;La frontera&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(David García)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;344&amp;quot;px; width: &amp;quot;425&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/09BNxzHtREg&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/09BNxzHtREg&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La frontera fue el primer largometraje del chileno Ricardo Larraín, sin duda más (re)conocido por su trabajo en el ámbito publicitario que por su trayectoria como director de cine. Larraín se despacha con un guión impecable, una modesta producción y un buen reparto (y, por momentos, una fotografía elocuente), todo lo cual constituye la plataforma adecuada para una película, sin duda incómoda, sobre Chile: el Chile de mediados de los ochenta; el Chile de la dictadura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Relegamiento en Macondo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;1985. Ramiro Orellana, profesor de matemáticas en Santiago, es condenado a la pena de relegamiento por firmar una carta denunciando la desaparición de un colega. (¿Relegamiento?). Dos policías de ciudad trasladan al relegado hasta un pequeño pueblo costero donde es esperado por las autoridades locales: un inspector y su secretario, quienes, diligentes, acuden a recoger al criminal; “no, criminal no”, le aclaran los de la ciudad, “re-le-ga-do, ¿acaso usted no sabe lo que es un relegado?”. Avergonzado, el inspector acepta que no lo sabe, probablemente es la primera vez que escucha esa palabra, y es que los problemas con los que están acostumbrados a tratar en esa región del mundo son indeciblemente más básicos y elementales, como, por ejemplo, reconstruir el pueblo que prácticamente había desaparecido unos años atrás a causa de un maremoto. Con impaciencia, los soberbios citadinos, ellos sí entendidos en esas extravagantes y retorcidas formas del poder, proceden a explicarle, literalmente, con dibujos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El relegado no debe ser encarcelado, simplemente no puede salir de acá (el pueblo), hasta nueva orden de allá (la capital); así, es necesario calcular la distancia entre el pueblo y cualquier otro lugar por donde pudiera huir, y asegurarse de que el relegado firme, periódicamente, un libro de registro, de manera que entre firma y firma le sea imposible alejarse (medida burocrática sin sentido pues al pueblo, que es como una isla, sólo se puede entrar o salir por agua, con lo cual es prácticamente imposible la huida, además, ¿huir adónde?, ¿para qué?). Ah, ¡relegamiento!, repite confuso el inspector, y ordena al secretario que se lleve al terrorista; “no, terrorista no”, le corrigen una vez más, “re-le-ga-do”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Orellana es conducido a su lugar de exilio forzado, pues eso y no otra cosa es el relegamiento, y con él descubrimos una suerte de Macondo austral; y es que el conjunto que forman los habitantes, los espacios y las diferentes situaciones -tanto las cotidianas como las que se tejen a propósito de la irrupción del terrorista, como lo van a llamar casi todos-, es más surrealista que caricaturesco o ridículo. Es lo que pasa cuando el torbellino urbano y sus formas burocráticas envisten el mundo rural, desdibujándolo, imponiéndole otras lógicas y dejándolo a medio camino entre el acá y el allá, muchas veces más devastador que cualquier desastre natural, convirtiendo lo que encuentra a su paso en un intersticio, en un hoyo en el fondo del mar. En este caso, se trata de una coyuntura política y social radical -una dictadura- que, como un pulpo, logra extenderse hasta allí donde casi nadie sabe que están en una dictadura, o si lo saben no les importa, o no saben que debe importarles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;El vecindario macondiano&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Además de un puñado de campesinos y los dos representantes de la autoridad civil y militar, un anciano español que todos los días sale con su maleta hasta la costa, y allí, mirando la infinidad del mar, “vuelve” a España; ya en la noche -todas las noches-, “regresa” con su hija, a quien el mar se le llevó su casa, su piano y su hijo. Junto a ellos, un sacerdote canadiense que comparte su autoridad espiritual con una campesina indígena, ambos, que coexisten sin problemas, cuidan por igual de la salud y la alimentación material y espiritual de sus rebaños. Por último, sin duda un personaje entrañable, el buzo, y su ayudante alcohólico, el primero ha construido una compleja teoría sobre la existencia de un hoyo en el fondo del mar por donde se filtra el agua que causa los maremotos; el segundo, apenas entiende que debe bombearle aire al buzo para que pueda sobrevivir cuando se sumerge.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Todos ellos están relegados, voluntariamente (¡!), en un caserío, una pequeña iglesia, una casa que hace las veces de inspección de policía (que no tiene cárcel), una cantina-bar-restaurante bastante gris, y una biblioteca que sólo recibe las visitas diarias del buzo, obsesionado por encontrar información sobre el hoyo en el fondo del océano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Aventuras macondianas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø El primer problema que causa Orellana tras su llegada, es su presencia misma, pues, ¿en dónde se va a quedar? En la inspección no pueden permitir que viva un terrorista; así, sólo después de que la hija del español, y bibliotecaria del pueblo, firma una carta donde se responsabiliza por lo que pueda pasar, le permiten al relegado dormir en la iglesia. Segundo problema: ¿cada cuánto debe firmar el libro de registro? Una vez al día, es el dictado oficial hasta nueva orden. Al día siguiente el secretario recorre los linderos del pueblo, contando los pasos y el tiempo, y entonces el dictamen cambia haciendo la progresión cada vez más pequeña: cada ocho horas, y, finalmente, cada cuatro horas (no importa que llueva o relampaguee).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø Cuanto más alcohol en su cuerpo, menos aire bombea el ayudante del buzo, y mientras éste le intenta explicar lo indispensable de su trabajo, el ayudante muere. Durante la misa fúnebre, el cura se encarga de presentar oficialmente al relegado, “el profesor Orellana es un terrorista”, dice al terminar la misa, “no sé cómo son los terroristas pero todos somos hijos de Dios”, y entonces la caridad cristiana tranquiliza a todos, menos a Orellana, incómodo y disgustado por su primera aparición pública.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø Orellana se vuelve ayudante del sacerdote en los oficios religiosos. Orellana enferma y delira de fiebre por el clima inclemente. Orellana se tranza en un amorío con la bibliotecaria. El buzo consigue un nuevo ayudante: Orellana (¡!), y para conseguir este nuevo trabajo sólo tuvo que responder una pregunta: ¿los terroristas beben alcohol?, indaga el buzo, “yo no soy terrorista”, “eso no importa, sólo quiero saber si toma alcohol”; no, responde, y obtiene el trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø “Así que usted es el relegado”, le dice el viejo español cuando conoce a Orellana en una de sus visitas nocturnas a la bibliotecaria; “si lo mandaron acá es porque usted es peligroso”, “yo no soy peligroso, yo soy un profesor de matemáticas”. “No, usted es peligroso, y por eso los fascistas lo trajeron; si hubiera sido en España lo hubieran matado… ya ni en los fascistas se puede confiar”, monologó el viejo, él mismo “relegado” en el pueblo desde la guerra civil española. Aunque ensoñado por la pérdida de su patria, es el único que parece entender la condición de relegado de Orellana, y termina por pedirle que huya con su hija, “no importa si la quiere, engáñela, pero llévesela, ¡huyan!”; ¿pero adónde?, pregunta desconcertado el profesor-relegado-terrorista, que sólo hasta el final terminará por entender que es de allá y no de acá de donde hay que huir; el pueblo y sus habitantes son, paradójicamente, su verdadera huida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø Nuevos problemas para la autoridad: Orellana recibe visitas, su ex-mujer, su hijo (que casi parece su ex-hijo) y un ex-compañero (que es el nuevo compañero de su ex-mujer). Las visitas, le informa el inspector, deberán estar en la balsa, y sólo podrá hablar con ellos desde la orilla. El relegado reclama, es ilegal; no hay orden de impedirle reunirse con sus visitas. Pero ese es el problema, allí no se conoce el procedimiento, así que tienen que improvisar, inventarlo según su interpretación de las órdenes, además, sentencian, “no queremos más terroristas en el pueblo”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø Irritado por ese simulacro de visita, pues a la distancia casi no pudo siquiera reconocer a su hijo, quien estuvo fuera del país por varios años, decide emborracharse en la cantina del pueblo, donde tiene lugar una de las escenas magistrales de la película. Todas las mesas están ocupadas por grises campesinos de ruana, todos hombres. De unas guitarras y un acordeón se desprende una música también gris y los presentes se paran a bailar, ¿con quién?, ¡pues entre ellos! Aquí el movimiento de la cámara permite captar la simpleza y la rudeza del baile; los danzantes se sujetan toscamente por los hombros, más como si estuvieran peleando que bailando. Orellana, borracho y, una vez más, desconcertado, los increpa en la pista de baile: “claro, se ponen a bailar y no se dan cuenta de lo que está pasando en este país”… el baile sigue, finalmente les grita: ¡maricones!, y entonces sí para la música y todo el mundo lo rodea. Orellana, con las manos en los bolsillos, tambaleándose y apunto de las lágrimas, les exige: “sáquenme a bailar a mí”. Uno de los hombres se le acerca, lo toma por lo hombros, golpean sus cabezas y así, cabeza contra cabeza, el baile se reanuda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø Orellana se estrena como buzo y se topa con la estatua que antes del maremoto presidía la plaza central del pueblo; “si son los libertadores… pero claro, los padres de la patria en el fondo del mar”, dice con ironía y un dramatismo exagerado que pasa desapercibido para el buzo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ø Orellana es notificado de la nueva orden de allá: el relegamiento ha terminado. Orellana no se quiere ir, al menos no todavía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;…porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La campesina-chaman se acerca al pueblo y habla con el cura, le dice que se avecina un nuevo maremoto, lo sabe porque los animales lo dicen, toda la naturaleza lo grita y ella sí tiene los oídos para escucharla. El sacerdote, contrariado, no sabe si creerle a una pagana y pide consejo a Dios, pide un señal. La señal no llega, pero el mar sí, y un maremoto destruye, por segunda vez, el pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El padre de la bibliotecaria muere, y ella decide quedarse con él. Todos los habitantes del pueblo se precipitan hacia la parte más alta, el cementerio y, como suele pasar, cuando todos van hay alguno que viene, ¡el buzo!, que se dirige, contento, hacia el mar, Quijote-kamikaze que no quiere desaprovechar la oportunidad de encontrar su hoyo en el fondo del mar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Finalmente, en el cementerio, mientras unos acompañan al sacerdote con sus padrenuestros y sus avemarías, otros, a su vez, lo hacen con la campesina-chamana y sus canticos; ambos cuidaron de sus rebaños. Llega la televisión; una toma aérea releva la magnitud de la tragedia. Un periodista reconoce a Orellana. El otrora relegado mira a la cámara más triste de lo que nunca el viejo español mirara el mar:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;“Soy Ramiro Orellana, profesor de matemáticas, fui relegado por haber firmado una declaración pública denunciando el secuestro y desaparición del colega Oscar Aguirre… denuncia que reitero una vez más. Eso es todo lo que tengo para decir”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Toda la historia y todas las historias (la del relegamiento de Orellana, la del pueblo acechado por el mar y la de sus habitantes a quienes el océano se les ha llevado así sus pianos como sus hijos, todo, menos los recuerdos), bien pueden inscribirse en una suerte de realismo mágico, más patagónico que caribeño, y no porque nosotros queramos encasillarlas allí para inventarnos clasificaciones rimbombantes, y mucho menos por lo que se puede juzgar como extravagancia o excentricidad del director (quien también participa en el guion). A poco pensarlo nos damos cuenta de que el realismo mágico no se lo inventó García Márquez, mucho menos lo reinventó Larraín; no, el realismo mágico se lo inventaron los Pinochet y los Aurelianos de Latinoamérica, los profesores de matemáticas relegados y los desaparecidos, pero, sobre todo, lo inventaron los buzos que buscan un hoyo en el fondo del mar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-2656152993592535727?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/2656152993592535727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/la-frontera.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2656152993592535727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/2656152993592535727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/la-frontera.html' title='La frontera (Ricardo Larraín)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-999675688108579756</id><published>2010-02-20T19:34:00.000-05:00</published><updated>2010-10-03T23:06:25.340-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><title type='text'>Cine Club "Fred Savage" (No. 002)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;El cine se las traía con nosotros desde hace rato. Primero fue cada quien por su cuenta, unos más, otros menos, pero cada uno, como podía, lidiaba con sus gustos y sus obsesiones, siempre cambiantes y renovables; después coincidimos o divergimos, nos acercamos o nos alejamos, encuentros y desencuentros, en cualquier caso, nos cruzamos… En ese momento pensamos que había que hacer algo. Se acercaba junio y con él algo de tiempo, que siempre es escaso. La voluntad, la emoción y las ganas compartidas le pudieron al cruce de los tiempos y a los compromisos de toda índole, adquiridos o por adquirir. Las condiciones logísticas dieron el empujón definitivo: armados de videobeam y telón todo empezó a andar. Después lo más difícil: armar la programación. Nuestras obsesiones afloraron, todo tipo de argumentos y adjetivos se esgrimieron para justificar nombres de directores, películas, géneros, épocas… “director indispensable”, “película clave”, “época infaltable”; como suele pasar con toda programación, sea de la índole que sea, hubo arbitrariedad, caprichos y gustos, todo más o menos abierto a la negociación. El resultado, en el papel: seis directores, tres películas de cada uno de ellos por semana, todos los martes, jueves y viernes de junio de 2009; el lugar lo omitimos no vaya y sea que a algún lector-espectador desprevenido le dé por aparecerse por allí, algún “enfermo de cine”, como llamó a esa patología el también enfermo de eso Andrés Caicedo (por esa época estábamos embelesados con su “Ojo al cine”, que afortunadamente hace poco fue reeditado). Sólo faltaba el nombre para este extraño “cine club”; a decir verdad nos concentramos más en los directores y sus películas (qué se incluye, qué se deja, trágicamente, por fuera) y por ende surgieron pocas ideas para bautizar aquel espacio de y para el cine, para ver y para hablar de cine. “Fred Savage” se llamó y así quedó y dejémoslo ahí. “Si tienes ganas de hacer reír a Dios, cuéntale tus planes” dicen en alguna parte de Amores Perros; pues bien, de las 18 películas programadas, no todas por una u otra razón, fueron exhibidas, algunas por cambios de última hora, otras por problemas logísticos que no faltan. En fin, estos son los directores, y estas sus películas, exhibidas en la primera (¿y única?) versión del Cine Club Fred Savage, material al cual va dedicada esta edición de los&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;CAHIERS DE DVD&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;, pues sin duda fue su antecedente directo:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Sam Peckinpah&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Straw Dogs y Pat Garret and Billy the kid&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;),&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Terrence Malick&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Bad lands&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Days of heaven&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;),&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Michelangelo Antonioni&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;L’avventura, La notte&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;L’eclisse&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;),&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Alfred Hitchcock&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Strangers on a train&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;I confess&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;&amp;nbsp;y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Vertigo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;), y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Woody Allen&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Stardust Memories&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;Broadway Danny Rose&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #cccccc;"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-999675688108579756?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/999675688108579756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/cine-club-fred-savage-no-002.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/999675688108579756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/999675688108579756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2010/02/cine-club-fred-savage-no-002.html' title='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-1812144655434550084</id><published>2009-10-04T12:22:00.002-05:00</published><updated>2011-01-12T21:57:49.031-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><title type='text'>Woody Allen</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Woody Allen. Un arte medio.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;(Mauricio Montenegro)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #073763; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee; font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Cobject%20width=%22425%22%20height=%22344%22%3E%3Cparam%20name=%22movie%22%20value=%22http://www.youtube.com/v/rvYvILSgVZc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowFullScreen%22%20value=%22true%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowscriptaccess%22%20value=%22always%22%3E%3C/param%3E%3Cembed%20src=%22http://www.youtube.com/v/rvYvILSgVZc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0%22%20type=%22application/x-shockwave-flash%22%20allowscriptaccess=%22always%22%20allowfullscreen=%22true%22%20width=%22425%22%20height=%22344%22%3E%3C/embed%3E%3C/object%3E"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rvYvILSgVZc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rvYvILSgVZc&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWINDOWS%5CTEMP%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWINDOWS%5CTEMP%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWINDOWS%5CTEMP%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;&lt;m:dispdef&gt;&lt;m:lmargin m:val="0"&gt;&lt;m:rmargin m:val="0"&gt;&lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt; &lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Se ha escrito mucho sobre Woody Allen. Sin pretender ser exhaustivo, debo señalar a dos autores claves en el seguimiento a su carrera cinematográfica: Eric Lax, uno de sus biógrafos&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=625878595341912451#_ftn1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;, y quien lo ha entrevistado constantemente desde 1971, y Richard Schickel, probablemente el crítico de cine que más se ha interesado en su obra. Del primero hay que reseñar el maravilloso “Conversaciones con Woody Allen” (Lumen, 2008), de lejos, el estudio más juicioso e inteligente sobre Allen; del segundo, “Woody Allen por sí mismo” (Ma Non Troppo, 2005)&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=625878595341912451#_ftn2"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El hecho es que se ha escrito mucho sobre Allen, y yo, que (ya lo habrán notado) soy alleniano radical, lo he leído casi todo. Por eso me puedo sentir autorizado a decir que no se ha señalado suficientemente un aspecto determinante de su obra: la continua tensión entre drama y comedia. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y digo que este aspecto no se ha señalado suficientemente porque la mayoría de sus defensores se conforman con subrayar la perspicacia de sus diálogos, la inteligencia de sus artificios, la solidez de su forma narrativa. Sus detractores, entretanto, se han especializado en dos variantes: sugerir cierta “traición a su público” al dejar la comedia slapstick que lo hizo famoso en la primera década de su carrera (es la variante de Douglas Brode), o bien, señalar indiferentemente que Allen “se repite” y archivarlo sin concesiones, (por supuesto, no voy a referirme a la variante farandulera que se concentra en detalles de su vida personal). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El propio Allen ha dicho muchas veces que hubiese querido hacer drama, no drama épico, sino una especie de drama menor, de buen drama menor, centrado en la cotidianidad de los personajes, en los detalles, en los matices; el ejemplo perfecto, citado constantemente por el propio Allen, es Anton Chejov. Muchos de sus directores preferidos hacen drama, especialmente Ingmar Bergman, a quien Allen admira profundamente. En sus conversaciones con Lax, Allen insiste en este punto: tiene talento para la comedia, pero prefiere la tragedia, como forma, como perspectiva, como modo de comprensión del mundo. La mayor parte de la obra de Allen está marcada por esta frustración; en 2007 le dijo a Lax: “Cuando terminé Scoop pensé: ‘Qué fastidio. Estoy perdiendo el tiempo con esta pequeña comedia cuando podría estar haciendo otra película como Match Point ¿Por qué pierdo el tiempo con esto?” &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;A continuación, reseñaré dos películas de Allen, vistas en las sesiones de directores del Fred Savage, insistiendo en algunos aspectos de estas tensiones entre drama y comedia. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Broadway Danny Rose &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Una de las salidas que Allen ha encontrado a esta disyuntiva es el deslizamiento de un fondo trágico bajo la forma cómica. Sobre esta estrategia puede decirse, casi con seguridad, que ningún otro cineasta ha alcanzado el nivel de refinamiento de Allen. Para mí, la película que mejor ilustra esta propuesta es Broadway Danny Rose [BDR] (1984). Allen ha hecho notar, en películas como Cassandra´s Dream (2007), que los héroes de las tragedias también pueden ser tontos; en BDR demuestra que los tontos de las comedias también pueden ser héroes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Recuerdo que en la presentación de BDR en el Fred Savage los asistentes estuvieron muy prevenidos frente a Allen, frente a “otra comedia de Allen”, como suele pasar, y sólo fueron cediendo poco a poco al efecto cómico de la “comedia de situaciones” (el retrato de Danny como un perdedor, la serie de malentendidos, la persecución, el clímax en la bodega); sin embargo, el giro dramático de la historia fue convenciendo a los asistentes de que no estaban asistiendo simplemente a una comedia inofensiva. En BDR, los personajes, apenas esbozados al inicio (una estrategia típicamente chejoviana) van adquiriendo peso, densidad, y de pronto Danny Rose se revela como un personaje profundo, complejo, sensible, y su historia llena de anécdotas se convierte en un estudio de carácter. Incluso Tina, el personaje genialmente interpretado por Mia Farrow, es al inicio una caricatura por la que no sentimos más que curiosidad; al final, sin embargo, la odiamos, la compadecemos, nos alegramos con ella (en esa escena final tan similar a la escena final de Manhattan). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Normalmente se dice que Allen es un mal actor, él mismo lo ha dicho (“no tengo más que un registro, no soy un actor versátil”), pero creo que en Broadway Danny Rose demuestra otra cosa; Danny es quizá su mejor interpretación y es además uno de sus mejores personajes (debe haber creado unos mil). En contraste con los intelectuales ingeniosos y de mal carácter que suele interpretar, Danny es un personaje profundamente humano, un perdedor entrañable (para hacer un guiño al primer número de los Cahiers).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-weight: normal;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Stardust Memories&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Creo que es precisamente la “traición” que señalan Brode y otros críticos la que constituye el punto de inflexión clave de toda la carrera de Allen. De allí que una película imprescindible para comprender globalmente su obra sea Stardust Memories (1980). Entre todos los personajes representados por Allen y confundidos con él por el público, el que realmente merece esa confusión es Sandy Bates, el director reconocido, a su pesar, por películas cómicas que él mismo encuentra insulsas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para 1980, Allen viene de haber probado, secuencialmente, el éxito de crítica, de público, de taquilla y de prensa con Annie Hall (1977), que ganó cuatro oscares (entre ellos mejor película), el fracaso y el desprecio más rotundos por su primer intento serio de hacer drama, Interiors (1978), y la incomprensión absoluta, por una obra maestra a la que aún no se le hace justicia, Manhattan (1979). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Fue precisamente Interiors la película que inició la polémica sobre la “traición” a la comedia y a su público. Interiors es un evidente homenaje a Bergman (“homenaje”, en Allen, significa plagio, directa y abiertamente), así como Stardust Memories es un homenaje a Federico Fellini, concretamente a 8 ½ (1963). Este interés por copiar a los directores “serios” que admiraba se mantiene, por lo menos, hasta Another Woman (1988), otra bergmaniana, variación de Persona (1966), incluso hasta Husbands and Wives (1992), que esconde citas de la nouvelle vague francesa. Y es un interés que refleja claramente la falta de confianza e incluso el poco aprecio que tiene por su propia obra hasta entonces (en las entrevistas suele ser muy duro con sus comedias de los años sesenta y setenta, y, en realidad, con la mayor parte de su obra). En 2002 le dijo a Lax: “Siempre he dicho que no soy lo bastante artista ni lo bastante comercial. Para una persona del montón mis películas pueden parecer, a falta de una palabra mejor, pseudoartísticas, y para la gente que sabe de arte no va a ser arte”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Que sea precisamente Fellini el plagiado de turno en esta película crucial de su carrera no es gratuito; la exuberancia de 8 ½ es un marco perfecto para el desarrollo dramático de Stardust Memories. La película crece en complejidad formal y conceptual hasta alcanzar la cota barroca del encuentro de todos los personajes importantes en la vida de Sandy reunidos en una especie de homenaje-juicio-pesadilla, que es al mismo tiempo una revisión radical de su interés por el cine (“¿quieres hacer algo bueno por la humanidad?, has mejores chistes”, le aconseja un extraterrestre). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Stardust Memories es también un homenaje al cine, como suele suceder en las películas de Allen. La escena final, en la que vemos a Sandy solo ante la pantalla, en la sala en la que se acaba de proyectar su película, no sólo es un bucle típico de Allen (del tipo The Purple Rose of Cairo, 1985) sino que representa la soledad fundamental del espectador, la nostalgia de un mundo más allá de este, tras la pantalla, en el que Allen ha querido quedarse siempre: ha dicho incluso que hace una película anual para no tener que enfrentarse a este otro mundo, el de la “realidad”, paradójicamente, el mundo en el que la comedia y el drama, de manera inevitable, van juntos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=625878595341912451#_ftnref1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; El otro es Stig Bjorkman, quien ha publicado, entre otros “Woody por Allen” (Plot, 1995). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=625878595341912451#_ftnref2"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt; Otro par de referencias imprescindibles son: “Woody Allen” de Jorge Fonte (Cátedra, 2002), que tiene la información más exhaustiva; “Las películas de Woody Allen”, de Douglas Brode (Odín, 1993); y, en inglés, el interesantísimo “Woody Allen and philosophy”, una serie de ensayos editados por Mark Conard (Open Court,  2004), y “Reconstructing Woody”, de Mary P. Nichols (Rowman and Littlefield, 1998). Finalmente, el último número de la revista Kinetoscopio (No. 87) está dedicado exclusivamente a Allen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-1812144655434550084?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/1812144655434550084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2009/10/woody-allen.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1812144655434550084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/1812144655434550084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2009/10/woody-allen.html' title='Woody Allen'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-3027180540693169498</id><published>2009-10-04T12:07:00.000-05:00</published><updated>2010-10-03T23:12:49.310-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><title type='text'>Michelangelo Antonioni</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a class="BLOGGER-object-element tr_noresize tr_placeholder" data-original-id="BLOGGER_object_2" href="http://www.blogger.com/%3Cimg%20src=" http:="" id="BLOGGER_object_2" img="" object_element.gif"="" style="height: &amp;quot;385&amp;quot;px; width: &amp;quot;480&amp;quot;px;" www.blogger.com=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/si0ZkLkES0s&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/si0ZkLkES0s&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-large;"&gt;ANTONIONI 1960&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;(Fernando Astaiza)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Con este texto mostraré distintos puntos de vista que, de una u otra forma, permanecen en cada una de las tres películas que Antonioni concibió en los primeros años de la década del sesenta. L'Avventura, La Notte y L'Eclisse, han servido de expresión al genio de este director para abordar temas, quizá no completamente inéditos, pero que permanecían sin ser explorados a fondo, y sobre todo sin una poética cinematográfica disponible. En este sentido, con todo y la transformación que Antonioni imprimió al neorrealismo con estas tres películas, nunca dio la espalda a los procesos vitales de la ciudad, los personajes y los objetos, por el contrario, los abordó develando las motivaciones y contextos que hasta entonces, los hombres de la cámara no habían elaborado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Desde L'Avventura hasta L'Eclisse y de lleno en Il Deserto Rosso, Antonioni imprimirá a sus personajes un sentido de la existencia cada vez más violento y abatido. Ana (Lea Massari) en L'Avventura es un ejemplo de esto: Ella se reunirá con su padre, con Claudia (Mónica Vitti), con Sandro y finalmente con un grupo de amigos en un navío, partirán hacia una isla en donde finalmente culminará el papel de Ana; pero en cada uno de los sucesivos encuentros enumerados, veremos a una mujer que se evade de todas las discordias que cada uno de estos encuentros le ocasionará, sin embargo, se entiende que ha combatido todo lo que ha podido, frente a la extraña influencia del clímax descendente al que ha sido sometida como personaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Desde esta perspectiva, la isla en donde se evaden burguesmente los personajes de L'Avventura, representa un monumento que desde lo alto dominará el desarrollo orgánico de la trilogía fílmica de la que hablamos. Esta figura será para Ana, pero también para Claudia, Lidia y Vittoria, la condición que determinará los ritmos de la vida urbana, femenina y demente de la que será imposible huir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ana, al igual que Lidia (Jeanne Moreau) y Valentina (Monica Vitti) en La Notte, y Vittoria (Monica Vitti) en L'Eclisse, intentarán abandonar su sino y dar con mejores perspectivas para su vida, su realidad y sus relaciones íntimas; finalmente es la fuga el hilo conductor de las tres historias. En esta situación, las emociones, en vez de animar a los hombre y las mujeres, cruzarán como fantasmas,  Ana, Claudia, Lidia, Valentina y Vittoria, inician cada film enfrentando a la ausencia o incluso al luto permanente: la desaparición de Ana, nunca dejará en paz a Claudia y a Sandro, quienes en todo caso intentarán rehacer sus vidas; Lidia, años de matrimonio con un escritor, más la enfermedad y muerte del mejor amigo de la pareja; Vittoria, ha finalizando una relación anquilosada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Estas situaciones no son ofrecidas al espectador, sólo en virtud de la actuación magistral de las actrices y actores, pues el rostro y las miradas que se visibilizan en este mundo, son propios del efecto de Antonioni, que con el trabajo enrevesado de sus planos y contraplanos, la acción fuera de campo, sus encuadres fuera de todo canon, finalmente retuerce nuestras representaciones habituadas a las fases más digeribles de las emociones, el tiempo y el espacio, haciéndonos receptivos a estados completamente inéditos. La percepción novedosa de tales estados, se puede explorar a través de la incansable actividad e intervención de la mirada del director a través de su lente,  por ejemplo con el raccord, el travelling, el plano general y su juego plano-contraplano no da pausa al personaje, que sin embargo, no deja de iniciar distintas estrategias para evadirse, mas parece que son las determinaciones de la composición del cuadro quien lo oprime hasta descubrirlo exhausto, consigo mismo e impotente, (aunque el espectador crea que va a ocurrir algo, cualquier cosa).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;LA ISLA DE BABEL&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Una vez en la isla, Ana camina con el ánimo de alejarse de todos, pero Sandro le da alcance y desarrollan una conversación entorno al mes en el que han estado separados debido al trabajo de Sandro, éste evade la discusión escudándose en el matrimonio, pues cree y afirma que allí habrá oportunidades de sobra para hablar, así, se escudará igual en la inutilidad de las palabras para definir la profundidad de los sentimientos. Creo que sobre las rocas, la marea y el horizonte de este lugar, Antonini demostrará en definitiva la dilución o inutilidad de las fronteras que definen estrictamente las emociones, los duelos o el enamoramiento. Una vez en este ambiente, sin paraíso y sin infierno, el hombre y la mujer se trazarán sólo en aventuras que crecerán sobre la superficie, pero bajo el mar, el fondo obligará a disociar las acciones corrientes de la voluntad, hasta el punto macabro de reunir amor, cobardía y azar, lo cual hará que las realizaciones luzcan descompuestas, aunque no definitivas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En L'Eclisse, el último film de esta trilogía, el drama que ha ocupado la mayor parte de las dos primeras producciones, por el contrario, se va a desenlazar rápidamente y en cambio, será la cámara la que se solazará concibiendo el espacio y el dilatamiento del tiempo en una inédita geometría de las relaciones de pareja. El vínculo inicial entre Vittoria (Mónica Vitti) y Piero (Alain Delon) no va a ser el eje central de esta historia, será la disculpa para la experiencia cinematográfica que hace a Antonioni el amo de las representaciones que circulan en la obra. Desde el inicio, cuando se nos muestra el derrumbe de la primera relación de Vittoria, la cámara pintará el rostro de la desilusión en los objetos tanto como en el espacio de cada cuadro cinematográfico, el apartamento en donde se encuentran se transformará en un monumento insular y resquebrajado, que impondrá el silencio hasta que el amanecer de inicio. Asimismo, hacia el final de la película, que será con un atardecer, se hará el mismo ejercicio, pero ahora con la ciudad; asistiremos a la  exploración con un lente sediento que no será satisfecho con la transparencia de la imagen y buscará entre lo inerte con tal detalle, que al fin hallará el último vestigio de actividad humana. Frente a un edificio en construcción que se eleva y un madero flotando sobre el agua contenida en una caneca, recordaremos el  juego que sirvió de anclaje afectivo a Vittoria y Piero, durante su último encuentro. Enseguida esto se contrastará con el agua que ahora se riega en la calle, pues la caneca se ha resquebrajado, dejando salir toda el agua.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Sucede como si la cámara nos estuviera dando una lección, o en definitiva, como si estuviera terminando el cruce de duelos, que desde la isla no ha dejado de afectarnos. Nos lleva a la ciudad y a sus entresijos para mostrarnos todo lo que han perdido los amantes que no se volvieron a ver, y llega a tal punto, que encuentra otras articulaciones  con el espacio, el tiempo y la materia. En la tarde en la que Piero y Vittoria vivieron el clímax de su relación, el agua había sido un elemento lúdico y nutricio para la naturaleza urbana en la que vimos a los niños jugar y corretear, junto a la  otra pareja, que también se contagió de las prometedoras circunstancias. Esto sucedió simplemente, luego de que la cita se pusiera al borde del fracaso, cuando minutos antes asistieron a un río para ver la extracción del auto de Piero y un cadáver en su interior, el cual resultó ahí, pues en la noche anterior aquel se  había intentado robar el vehiculo, mientras que Piero cortejaba a Vittoria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La constante de la exploración, encuentra al final que la naturaleza como experiencia (orgánica), es el elemento esencial, y fue finalmente el equilibrio impasible que necesitó el espectador para reposar el vértigo de este arte cinematográfico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Luego de que experimentamos casi cuadro a cuadro del inicio del L'Eclisse, Vittoria sale y abandona todo al amanecer; Claudia reconoce el cementerio en el que se convirtió la isla al amanecer, finalmente descubre la traición de Sandro, al amanecer; Lidia y Giovanni  (La Notte), posiblemente tengan su oportunidad al amanecer, cuando el uno y el otro cedió y  sobre la tierra se besaron. La ausencia de perspectiva para la existencia en general, tanto como para esta imagen cinematográfica, hace pensar que Antonioni, no tuvo en cuenta a un espectador habituado a los regímenes de visibilidad occidental, Antonioni se jugó con lo orgánico para comunicar, el sentido llano, pero vertiginoso del artificio de la vida y de la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-3027180540693169498?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/3027180540693169498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2009/10/michelangelo-antonioni.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3027180540693169498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/3027180540693169498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2009/10/michelangelo-antonioni.html' title='Michelangelo Antonioni'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-5008699328325150355</id><published>2009-10-04T11:47:00.001-05:00</published><updated>2010-10-03T23:14:55.391-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><title type='text'>Terrence Malick</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Cobject%20width=%22425%22%20height=%22344%22%3E%3Cparam%20name=%22movie%22%20value=%22http://www.youtube.com/v/LlZDsMCW0U4&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowFullScreen%22%20value=%22true%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowscriptaccess%22%20value=%22always%22%3E%3C/param%3E%3Cembed%20src=%22http://www.youtube.com/v/LlZDsMCW0U4&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0%22%20type=%22application/x-shockwave-flash%22%20allowscriptaccess=%22always%22%20allowfullscreen=%22true%22%20width=%22425%22%20height=%22344%22%3E%3C/embed%3E%3C/object%3E"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LlZDsMCW0U4&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/LlZDsMCW0U4&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWINDOWS%5CTEMP%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWINDOWS%5CTEMP%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_themedata.thmx" rel="themeData"&gt;&lt;/link&gt;&lt;link href="file:///C:%5CWINDOWS%5CTEMP%5Cmsohtmlclip1%5C01%5Cclip_colorschememapping.xml" rel="colorSchemeMapping"&gt;&lt;/link&gt;    &lt;m:smallfrac m:val="off"&gt;&lt;m:dispdef&gt;&lt;m:lmargin m:val="0"&gt;&lt;m:rmargin m:val="0"&gt;&lt;m:defjc m:val="centerGroup"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/m:defjc&gt;&lt;/m:rmargin&gt;&lt;/m:lmargin&gt;&lt;/m:dispdef&gt;&lt;/m:smallfrac&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Terrence Malick &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;(Sin notas al pie)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;(Carlos Martín)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Voy a hablar sobre Terrence Malick. No voy a hacer abstracciones y cruces raros entre su cinematografía y la obra poética de Hölderling, diciendo que el día que muera marcará históricamente de un modo significativo el sentir del mundo (ya lo ha hecho, vivo); ni tampoco con Heidegger o la filosofía (por su formación en Harvard y Oxford en ambos aspectos), ni con otros directores, músicos o artistas. Malick se basta y se sobra para proponer una visión global de las cosas que lo rodean y que nos rodean: de la época, de las personas y de las situaciones. Hace unos ocho años que lo conocí con “The thin red line”, sabiendo que me enfrentaba a una forma de expresión que sobrepasaba con mucho mis referentes o mi capacidad de lectura, no solo de una cinta, sino de una comprensión del mundo estremecedora que reúne en sus características todo lo mencionado más arriba: la poesía, la filosofía, el arte. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Malick es dueño de un Summa Cum Laude en filosofía, en Harvard, que lo dota (más allá de señalar su inteligencia) de una sensibilidad estética profunda y una capacidad de abstracción, en la imagen, que pocos directores tienen (así la frase casi de cajón se pueda aplicar a muchos directores), pues hace una diferencia que es como un puñetazo en el estómago: en medio de la guerra cruenta es capaz de asombrarse con la presencia de un insecto diminuto y bello, del que nadie en el mundo sería capaz de asumir siquiera su existencia, contradiciendo, evidenciando, denunciando casi la religiosidad y la pertinencia espiritual en un periodo desencantado y sin capacidad de asombro o inocencia. Con esa “pinta” de baquerito estándar, de candado y sombrero (se deja ver pocas veces por delante de los lentes, como en aquel cameo que hace en “Badlands”, en que su impertinencia pone un momento en apuros a Martin Sheen, bandolero insolente, salido de ninguna parte, que pone en tela de juicio la construcción moral norteamericana por su ingenuidad, por su eficacia, por su ensimismamiento), nos engaña el orgullo de detectar al enemigo en el rostro, nos impacienta, nos desarma. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pero hablemos de Badlands (1973). Nada ocurre en su mundo (en el del personaje de Martin Sheen, o quizás en el de Malick) que sea demasiado trágico para que decida sin más convertirse en todo un momento de incertidumbre del mundo o de la sociedad; (ahora sí el personaje) anda con una pelirroja de quince años (Sissy Spacek, ¡que en ese momento tenía 24!) a la que le dice: “eres pelirroja”, “yo’re redhair” con el inglés peor pronunciado de que se es capaz, enamorándola para darle un paseo en coche. Porque si hay algo que Malick quiera expresar en esta “road movie” es esa norte-americanidad de andar viajando por donde sea para descubrir lo que de todas maneras es inevitable, que el viaje no profundiza en ningún sentido, que en ningún lugar hay nada importante, porque sólo la capacidad de asombro es la que cuenta, siempre. Y la enamora, o algo parecido. Y luego en el transcurrir de la cinta se va gastando con la narración de la mujer la sensación del amor; porque ya no es amor, o ya no es una sensación; es un devenir, es un proceso que se va cumpliendo ininterrumpido. El extrañamiento, el puño en el estómago, deja la boca sangrando pero con ganas de seguir corriendo por la arena de una mala tierra que no ofrece condiciones para crecer o para creer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Así es como uno se da cuenta que de pronto acaba de recibir una paliza que no lo deja parar de la cama (porque no vamos a cine, o no siempre). Un sentimiento simiesco aparece por todos los poros de no acabar de comprender todo lo que uno vio en la película, o en Malick, en la belleza rarísima de las mujeres que elige como actrices, o en el tratamiento de los elementos, el agua sobre todo, que tanto caracteriza su cinematografía. Dan ganas de salir a montar en bicicleta a ver si por si acaso ve algo más raro que los diálogos de los soldados de “The thin red line” (1998), que de un momento a otro pasan de buenos a perversos y de asesinos a profundos, a hombres con el corazón roto por la distancia y la mala fortuna de perder a una esposa que yace con otro al otro lado del océano, con fusiles que más bien quisieran utilizar contra ellos mismos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pero no es cuerdo hablar de Malick película por película, es una labor interminable, es algo que no se debe hacer con palabras; la idea es verlo, hacer la tarea, el esfuerzo. Acaso cuando se cumplen treinta años la gente se lanza en paracaídas; yo decidí ver tres películas de Malick el mismo día, quizás más extremo, quizás menos peligroso; pero no; lanzarse en paracaídas es una cosa, el vértigo, la adrenalina, el miedo, la sensación de la caída libre; ver tres cintas seguidas, y de un director de semejante talla, es una irresponsabilidad, un atrevimiento, un despilfarro. Al poco rato había entendido que la paciencia es un requisito importante para dialogar con Terrence, pues no por nada tuvo un descanso de 20 años desde “Days of heaven” (1978), hasta “The thin red line” (1998), saludando al nuevo milenio con “LA” película de guerra. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En “Days of heaven” parece que las langostas significaran una renuncia al mundo. El amor entre los tres personajes principales está a punto de perdonarse, pero un giro de maldita cólera incompresible (aunque por otro lado, completamente natural en los humanos), daña todo. Allí aparecen las langostas, definiendo una suerte que ya estaba echada, en una poética fulminante en la imagen de esta cinta, a favor de nadie. Nada queda después de la denuncia del fracaso propio, más que la denuncia del fracaso grupal; si yo renuncio al mundo lo hago solo, es cosa mía; pero cuando tengo que hacer que los demás renuncien el asunto es a otro precio, completamente incomprensible. Pero esto no es nada, porque veinte años después la fuerza Malickiana sería titánica, bestial, incontenible. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Las ganas de llorar con “The thin red line” (aunque totales) son lo de menos… el asunto es hacerlo y ojalá con la suficiente fuerza como para no volver a ver la película en otros 20 años, así como hizo Malick entre las hechuras de una y otra (no sé si llorando, no creo), para entender qué significa la renuncia a nivel individual y qué a nivel humano (imagino que lo entendió). “The thin red line” es la narración de la Batalla de Guadalcanal en la Segunda Guerra Mundial, pero es todas las guerras, es la pan-guerra; y es la renuncia a lo humano, con un puñetazo en el estómago, que deja un hilillo de sangre escurriendo de la boca encima de la almohada, o en el hombro de quien esté cerca, porque poco de lo que se considera humano queda en pie después de las casi tres horas que dura “LA” película. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;He decidido titular este texto como “sin notas al pie” para hacer alusión a la obra de este director que no habla de cine, pero que hace cine, y que condensa en su obra el mundo; no hace referencia a nadie porque abarca por sus propios medios todo lo pensable o sentible, todo lo observable o existible, todo lo admirable. Hablar de Malick académicamente sería muy bueno, pero al igual que cuando lo vi por primera vez me siento todavía sin los referentes suficientes para entenderlo. Esta vez no lo digo porque me sienta inculto, sino que lo menciono por la búsqueda de un sentido estético más exigido: necesitando ser capaz de transgredir las normas de los sentimientos para imponerme, la estética no puede quedar reducida a ciertas asociaciones emocionales sino que debe, en un sentido malickiano, ser. Hacer poesía con imágenes es una labor filosófica seria, o construir una reflexión de la misma índole con sensaciones; con la sensualidad de la imagen que es capaz de lograr este autor, con el agua o los cultivos, con la piel o la crueldad, se funda una estética cinematográfica autónoma: la del puñetazo en la barriga (aunque ya presiento a todo el “Cineclub Fred Savage” cayéndome encima para argumentar desde una perspectiva estructuralista que los sujetos así son imposibles, lo que me da risa y me llena de cariño, a lo que yo respondería, muy académicamente claro está, que sí: pues no les puedo dar un puño, en ninguna parte); y en este sentido debo reconocer como amigo fiel del buen cine, como espectador comprometido, viendo y viendo a Terrence Malick cada vez que tenga fuerzas y que mis treinta años no me depriman, que apenas soy un diletante, porque ese aire de complicidad de los buenos lenguajes sólo lo logran los maestros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/625878595341912451-5008699328325150355?l=cahiersdedvd.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/feeds/5008699328325150355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2009/10/terrence-malick.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/5008699328325150355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/625878595341912451/posts/default/5008699328325150355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cahiersdedvd.blogspot.com/2009/10/terrence-malick.html' title='Terrence Malick'/><author><name>Cahiers de DVD</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12687811157229701434</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='17' src='http://1.bp.blogspot.com/_Wb9JZwf2d-Y/S_GOTNnJSHI/AAAAAAAAABw/DW32LwNYtSs/S220/cahiers2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-625878595341912451.post-702034435408080033</id><published>2009-09-26T23:19:00.000-05:00</published><updated>2010-10-03T23:17:47.839-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cine Club &quot;Fred Savage&quot; (No. 002)'/><title type='text'>Sam Peckinpah</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/%3Cobject%20width=%22425%22%20height=%22344%22%3E%3Cparam%20name=%22movie%22%20value=%22http://www.youtube.com/v/QPS-YFhhgx8&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowFullScreen%22%20value=%22true%22%3E%3C/param%3E%3Cparam%20name=%22allowscriptaccess%22%20value=%22always%22%3E%3C/param%3E%3Cembed%20src=%22http://www.youtube.com/v/QPS-YFhhgx8&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;%22%20type=%22application/x-shockwave-flash%22%20allowscriptaccess=%22always%22%20allowfullscreen=%22true%22%20width=%22425%22%20height=%22344%22%3E%3C/embed%3E%3C/object%3E"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QPS-YFhhgx8&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QPS-YFhhgx8&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;Las obsesiones de “Bloody Sam”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #eeeeee;"&gt;(David García)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Un homenaje al monstruo de Andrés Caicedo&lt;/span&gt; &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;No siempre es fácil hacerse una idea del genio y el carácter de un director a partir de analizar en retrospectiva toda su filmografía; además, un ejercicio de esta naturaleza partiría del supuesto, poco común por demás, y tal vez poco deseable, de una coherencia conceptual, estética o temática que atravesara toda la obra de un creador (un supuesto o una camisa de fuerza que pocos quieren cargar). Me parece más acertado, entonces, acercarse a un creador a partir de sus obsesiones. O mejor, digámoslo de otro modo: creo que las obsesiones son la única manera de acercarse a la desigual producción cinematográfica del director norteamericano Sam Peckinpah (1925 – 1984), cuyo genio y carácter, precisamente, aunque muchas veces andaban cada cual por su lado, eventualmente se cruzaron, se encontraron, y el resultado de este choque de trenes fueron varias películas “importantes”, “claves”, “necesarias” (¿para qué?, ¿para quién?). Una desigualdad, por demás, que se evidencia en múltiples aspectos de sus películas, desde la factura o el refinamiento estético (y los efectos especiales), pasando por la complejidad de las tramas y el carácter de sus personajes (a veces con tal fuerza y voluntad que persiguen al espectador mucho tiempo después de terminada la película, y en otras ocasiones casi que simples muñecos para una suerte de stand up comedy de un ventrílocuo sádico y cínico, y en estos casos es el ventrílocuo el que lo persigue a uno), hasta los presupuestos siempre cambiantes como era cambiante la reputación de Peckinpah y, por ende, la confianza de las productoras a la hora de darle su dinero a este volátil director cuyo talento, aunque innegable, a veces era puesto en entredicho por su afición al alcohol y a las drogas, y, todo hay que decirlo, no siempre sus producciones refrendaron su genio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La violencia descarnada, casi inenarrable, y el incorruptible e intratable “espíritu del tiempo” son dos de sus más apremiantes obsesiones, mismas que se manifiestan, sin reparos y sin mucha sutileza, como suele pasar con las obsesiones, en las dos funciones dedicadas a este monstruoso director en el Cine Club “Fred Savage”: Straw dogs (1971) y Pat Garret and Billy the kid (1973).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: orange;"&gt;Straw Dogs y una nueva escuela de cine: la violencia&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Algo pasó con el cine de los 70, o desde los 70. La década de 1960 terminó dejando en el aire la sensación de que todo lo que podía o tenía que pasar en el mundo, pasó; los hippies allanaron el camino con rosas ya marchitas para la entrada nada triunfal de los punk, los países dejaron de mirar hacia afuera o hicieron como que dejaban de pelear con los de afuera, y entonces por fin la gente miró hacia adentro, al de al lado, y lo descubrió más “otro” que el de afuera y ahí fue Troya, o ha venido siendo Troya desde los 70. A la comedia se la atrincheró, el western fue encapsulado en píldoras de nostalgia que de vez en cuando administraba la televisión, y el héroe de las siete vidas y la puntería certera dio paso a un nuevo actor social que empezaba a pedir pista en la pantalla grande, pues ya era protagonista, o antagonista, de la realidad: aquel que tocado o atravesado por la violencia, con o sin sentido, encarnó, con o sin necesidad, la violencia. Prolegómenos del antihéroe cuyas circunstancias lo vuelven héroe ante nuestros ojos nada sorprendidos; matices: hombre, “macho”, paranoico, dispuesto a no ser privado de su derecho a la propiedad privada, a ser y hacer lo que quiere, donde y cuando le dé la gana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Una rápida e incompleta mirada al “arsenal” cinematográfico de la década: A Clockwork Orange (Kubrick, 1971), Straw Dogs, (Peckinpah, 1971), Dirty Harry (Don Siegel, 1971), The Godfather (F.F. Coppola, 1972), Scarecrow (Schatzberg, 1973), Bad Lands (Malick, 1973), Chinatown (Polanski, 1974), Taxi Driver (Scorsese, 1976), Cross of Iron (otra vez Pekinpah, 1977) y, como coronando, en 1979, Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, que de Ford ya no va a tener mucho). ¿Qué estaría pasando?... “because something is happening here but you don't know what it is, do you, Mister Jones?” -y ojo porque a Dylan nos lo vamos a encontrar más adelante-. En fin, apertrechado cómodamente en esta caravana, en esta nueva escuela, iba Peckinpah; volvamos pues a él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En Straw Dogs aparece un joven Dustin Hoffman quien manifestó su incomodidad por participar en una película “tan violenta”, pero tal vez no sea una película “tan violenta”, tal vez sea La Violencia, una oda a la violencia con mayúscula, la de verdad, sin tantas sutilezas ni simbolismos, más cercana al desparpajo y la paranoia de Taxi Driver, de la cual, al menos conceptualmente, parece un antecedente directo, que a la violencia poética de Malick. Una película en la que actores y espectadores se sienten incómodos, agredidos y violentados, todos resienten casi por igual el sadismo explícito, todos excepto uno, el director, a quien sus conocidos apodaron, cariñosamente, “Bloody Sam”. La historia que nos muestra el viejo Bloody Sam, basada en la novela "The Siege of Trencher's Farm", de Gordon Williams, es sencilla; sencilla, al menos, en tanto es fácil de seguir lo que pasa, mas no porque sea fácil dotarla de sentido, entender por qué pasa lo que pasa (casi todas las formas de violencia son difíciles de razonar, de entender, aunque se puedan seguir, basta con ver un noticiero). La historia: un joven matemático norteamericano, David Sumner (Dustin Hoffman), y su esposa Amy Sumner (Susan George) -joven, rubia, atractiva y sin carácter, como debe ser, y en esto se apoya la crítica que ha tildado de misógino a Peckinpah-, llegan al pequeño pueblo natal de ésta, en Gran Bretaña, para pasar una temporada; ella, para descansar, ¿de qué?; él para dedicarse exclusivamente a las cosas complicadas y complejas por las cuales fue becado por su universidad. Los jóvenes lugareños, grises como el pueblo gris, inmóviles y varados como está varado en el tiempo su pueblo, que parece medieval, fueron compañeros de juegos en la infancia de Amy e incluso uno de ellos fue su novio; la historia, como se dijo, es sencilla, y como era de suponer los jóvenes se sienten atraídos por la joven (por su cuerpo, que aunque no es muy voluptuoso sí es mostrado con voluptuosidad y morbo, y por su destino y por su suerte, pues ella logró huir de esa trampa de osos que ha sido para todos ellos el pueblo). La acechan, la miran, la desean, y una tarde, aprovechando la ausencia del marido que ha salido de cacería, cosas de hombres…, aquel que fuera novio de Amy aparece por la casa, donde ella (lo) espera, sola e indefensa, y en una ambigua situación que empieza por la fuerza pero termina con la complacencia, como quien no quería la cosa, acaban teniendo sexo. El acto (sexual) está terminando, pero no así el director, a la escena y a los cuerpos les falta todavía, así, aparece otro del grupo, otro de los “perros de paja”, y sin que ella, al menos al principio, lo sepa, la penetra y la viola, todo esto mientras su exnovio le acaricia el cabello con ternura, sí, con ternura, porque el Bloody Sam también tiene su lado tierno, faltaba más. Mientras uno la acaricia, el otro la viola; al final los tres cuerpos sudorosos se separan, se visten y los dos hombres, tras la sórdida faena, se van. La imagen se esfuma dejando un sabor amargo aunque en algún momento estuvo cargada de excitante erotismo (como la escena de la violación en Irreversible [2002]), y el espectador mira a lado y lado y piensa: ok, vi lo qué pasó, ¿pero por qué pasó lo que pasó?; no hay tiempo para respuestas, Sam no ha terminado con nosotros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;David Sumner regresa a casa, que para el caso es su casa, con su esposa, contento con la determinación de despedir al grupo de amigos a quienes contrató para arreglar un tejado; él, como el joven-matemático-norteamericano que es, es incapaz de arreglar algo que involucre el rústico trabajo manual, ni siquiera una cafetera. No se ha enterado de la violación, no quiere enterarse de nada, ahora está parado en el poder, ¡por fin!, y su esposa lo celebra con ironía, porque ya es tarde. La acción se desplaza momentáneamente al pueblo, un evento social; allí, Henry Niles, el “tonto del pueblo”, se ve envuel
